Ir al contenido principal

Intensidad.

Quedamos en la puerta del FNAC, no podía ser otro lugar. No hicieron falta indicaciones. Me viste. Te ví. Tú habías memorizado mi imagen mucho tiempo antes, yo ya te tenía grabado en mi mente y en mi corazón. Me sentí como en casa al escuchar tu voz, ese timbre cálido y amable que me reconfortaba y que resonaba en mi cabeza constantemente desde hacía ya un tiempo, y tu sonreíste al comprobar que la mía tenía la misma tesitura que tantas veces habías escuchado ya en el pasado, más en tu presente, puede que también en el futuro. Era esa voz. Dos besos. Un tímido abrazo. El momento más azul de nuestras vidas comenzaba a fraguarse. Y caminamos juntos. Rozaste mi mano. Me estremecí. Entramos en la tienda y yo te sorprendí con mi obsesiva fijación por la zona tecnológica. Tú fuíste mi guía en el aquel laberinto de libros. Siempre tan espontáneo, cautivándome con tus palabras, tus guiños, tus bromas, tu forma deliciosa de enamorarme, cada vez más intenso. Reímos, charlamos, no dejamos de mirarnos, queríamos pellizcarnos y comprobar que no nos encontrábamos ante un sueño, que por fin aquello era algo real, estábamos juntos. Salimos a la calle y tomamos rumbo hacia la izquierda, dirección Plaza España. Nos sentamos en una cafetería. Pedimos un par de cafés y seguimos hablando. Había poco tiempo y tanto qué decir. ¿Cómo podíamos parar los minutos? ¿Qué podíamos hacer para lograrlo? Más bien poco, sólo aprovechar los instantes de los que disponíamos, dejarnos llevar y seguir tejiendo con esmero, pasión y ganas aquel regalo que se nos había entregado en forma de día más intenso de nuestras vidas en las siguientes horas. Los dos sabíamos que después de aquello, tal vez no habría nada, o más, o quizás sólo quedaría poner voz, imagen e historia a nuestro secreto más especial, ese secreto azul, azul intenso.

Comentarios

Raquel ha dicho que…
Tengo una cajita donde guardo esos momentos azules... :) Un beso.
Anónimo ha dicho que…
No me gusta nada la FNAC por dos razones: 1) siempre me pierdo y 2) siempre que entro a matar el tiempo pico y salgo con algo.
Arual ha dicho que…
Raquel: Es un buen sitio donde guardarlos...

Dexter: Bufff si hubiera un FNAC en mi ciudad ya estaría arruinada, es mi debilidad esa tienda...
Raquel ha dicho que…
Es que gusta conservarlos, y, de vez en cuando, volver a contemplarlos aunque sea con la memoria.

Entradas populares de este blog

Latitud: 43.31432 | Longitud: -1.877187 Altitud: 16 metros

Te hablo de unas coordenadas. Te hablo de un punto en el mundo. En la tierra. Un punto de inflexión en mi vida. En tu vida. En la nuestra. Y un día de abril por la tarde dimos el paso. Ahora ya no hay marcha atrás. Hace 12 años que mi corazón late más fuerte de lo normal. A veces lo hace a un ritmo pausado pero cuando te siento mi pulso se acelera y ya no hay marcha atrás. No había sido mujer de flirteos jamás. De hecho creo que no sé flirtear. Y me ha desconcertado siempre que alguien intente flirtear conmigo. Pero recuerdo cuando tú empezaste a hacerlo conmigo tan directamente, en aquel entorno virtual que ahora me parece lejano y confuso. Tocaste mi fibra sensible hablándome de lo que sabes que me apasiona, el cine. Y quise huir. Me resistí. Sabía que no estaba bien. Pero qué es lo bueno y lo malo? Cómo puede ser malo algo que te hace sentir feliz?  La distancia fue una bendición para salvar el peligro que suponía sentirme tan atraída por ti. Una vez nos acercamos...

Despertar de nuevo...

Abro los ojos de nuevo al mundo, despierto de una especie de ensoñación o pesadilla más bien, donde el mundo, mi mundo, se estaba desmoronando. Miro hacia mi alrededor y todo sigue bien. Mi sobrino es un bebé sano y regordete que no necesita estar conectado a una máquina y puede salir a pasear cada día por la calle. Nadie lleva mascarilla. No ha habido una avalancha de muertes inesperadas. Puedo abrazar a mi amiga después de un día duro para darle ánimo y nadie me mirará con cara de reprobación. Puedo planificar mi próxima escapada a un concierto, o mi próximo viaje, y no necesitaré un PCR negativo. No hay toque de queda. Puedo ver salir el sol. Comer una hamburguesa en la calle está bien. Hacerlo en una terraza también. No conozco el concepto distancia social. Lo más hidroalcohólico que tengo es el último gin tonic que tomé el sábado pasado. No hay pandemia. Y no he cometido ningún estúpido error. No he visto la cara B de la vida y no quiero verla.  Pero desde mayo tengo una sonri...

Mother's mercy... GRRRRRRRRRR!!!!

Llevo unos días de órdago, junio suele ser un mes liado y complicado pero este año está siendo bastante durillo. Así que para aliviar estrés me pongo anoche a ver el último capítulo de una de mis series de cabecera "Game of Thrones" con la emoción y la insensatez que me había propinado el visionado de los dos anteriores episodios. Atención SPOILERS y CABREO a partir de aquí. Que conste en acta que de misericordia, como reza el título, poca evoca este episodio para con el espectador y fan de la serie. Mi decepción empieza con una batalla bastante floja entre la cuadrilla irrisoria de Stannis y el ejército bien orquestado de los Bolton. A parte del plano aéreo poco más a comentar. Los actuales huéspedes de Invernalia se comen con patatas a los que aún se mantenían al lado del malévolo y único superviviente de la dinastía Baratheon, en una escena falta de chicha para mi gusto, que se antoja más a una carnicería como la que propinaron los caminantes blancos en Casa Austera qu...