lunes, 6 de octubre de 2014

En busca de mi femineidad perdida...

He de confesar que nunca he sido presumida. No me gusta maquillarme, de hecho cuando lo hago me veo rara, ni ir a la peluquería, me tiño desde que tengo canas y sólo por esa razón, no sé para que sirve una esteticiene, no he pisado un gimnasio en mi vida, de cremas no tengo ni idea, la única con la que estoy familiarizada es el protector solar, jamás he hecho dieta, y para colmo tengo una suegra que no para de recordarme lo desastrosa, en este sentido, que soy y un marido al que le chifla cuidarse y que tiene más espacio en potingues varios en casa ocupado que yo. Además soy madre de dos niños con lo que la si había algún atisbo femenino en mí en los últimos años se ha borrado de un plumazo gracias a la compañía de mis dos machotes que son muy brutos pero que me encantan así.

Para mi suerte he heredado la buena piel de mi abuela que con casi 89 años tiene poquísimas arrugas, no he fumado y el alcohol no me gusta mucho, algo que ha beneficiado sin duda mi aspecto, y tengo un estómago delicado que me avisa cuando abuso de alimentos poco sanos con unos ardores que ni enviados por el mismísimo Belcebú desde el infierno. Siempre he sido regordeta, vamos que me han sobrado unos kilillos, no obesa pero sí que he sido de tendencia al michelín, pero la verdad es que he sido muy feliz con ellos y nunca me ha obsesionado el tema. Además disfruto mucho con las actividades al aire libre que requieren ejercicio, un domingo en bici en familia para mí es puro divertimento, no una obligación e ir a la piscina con mi bebé una motivación más del fin de semana. Eso sí hacer deporte sola y por hacerlo no me motiva nada.

La cuestión es que ahora ya rozo los cuarenta, treinta y ocho primaveras tengo, y claro las cosas ya no son como a los veinte ni como a los treinta. A estas alturas cuando después del verano te notas más hinchada y te aprietan los vaqueros y decides que de ninguna manera quieres cambiar de talla, el tema ya no se solventa con la facilidad que se solventaba antes. Además con mi edad ya se nota más en la cara la noche que los pipiolos no te han dejado descansar como es debido, que es algo bastante frecuente, con lo que hay lunes como hoy en los que podrías perfectamente hacer de extra en The Walking Dead. Vamos que los años pasan y dejan huella. Y si no quiero acabar hecha un adefesio tengo que empezar a pensar un poco en cuidarme.

Pero la verdad es que no sé por donde empezar. Mi desconocimiento en la materia es tan grande que no sé ni lo que es un serúm, ni sé cuando en qué momento se debe aplicar una crema determinada, no sé nada, vamos, que es como si empezara a estudiar física cuántica, bueno seguro que pillaba más rápido la física cuántica que los temas de belleza, por que me han interesado tan poco siempre... Aisss!!!! Cómo os cuidáis? Dadme consejos! Please!!! Y que no sean ruinosos claro, que la economía no está para estos desaires.


miércoles, 1 de octubre de 2014

Yes, we can!

Del blog Mi vida con hijos que sigo desde hace tiempo y que me encanta he copiado los "grandes hitos del mes de septiembre", para lograr fomentar mi autoestima y dejar de creer que mi vida no me da para nada más nada más empezar este curso.

Como dice Isabel, su autora, las madres, sobre todo las madres, creemos que no hacemos suficiente para llegar a todo cuando en realidad llegamos a mucho. Y para comprobarlo utilizaremos una serie de tips que ella ha desarrollado, en los que marcaremos, o mejor dicho, marcaré mis propios logros. "Amó" a ver que sale...

- Adaptación a nuevos horarios: Creo poder decir con éxito que en poco más de dos semanas en mi hogar hemos logrado acostar a los niños dos horas antes de lo que lo hacíamos en verano. Eso no implica que se duerman ipso facto, vamos que igual les cuesta un porrón de tiempo caer en brazos de Morfeo, pero oye al menos jugamos con dos horas de ventaja. Así que algunas noches incluso podemos sentarnos en el sofá a ver alguna serie y todo... vamos un éxito!

- Procesamiento y prueba de vestuario: Ahí llevo un retraso de órdago, si bien he hecho una primera batida de análisis de la ropa que ya le ha quedado pequeña a mi mayor (cuento con la ventaja de que el mozalbete se ha puesto tan lozano a lo alto y a lo ancho que prácticamente con un vistazo rápido he podido descartar casi toda la ropa), aún me queda por organizar su armario al completo, y empezar con el del retoño pequeño. Tela, telita, tela, valga la redundancia. En fin que como el tiempo se empeñe en permanecer así de fresco mis niños acabarán con una pulmonía porque siguen yendo en pantalón corto cada día y así lo atestiguan sus mocos colgando. Aissss!!!! Ojalá fuera rica y pudiera tirar directamente del stock de las tiendas de Amancio a golpe de tarjeta y olvidarme de tanta logística avanzada en armarios.

- Gestión de un presupuesto menguante: Menos mal que soy economista y para este tip sí que cuento con todo tipo de herramientas de gestión avanzada (hojas de cálculo de control de gastos, presupuestos detallados, apps financieras,...) que sólo sirven para darme cuenta de que milagros a Lourdes, y que con nuestra nueva situación (mis ingresos normalitos, mi marido estudiante "again" y dos niños que comen como limas y con ansias de aprender cosas) cuadrar mis finanzas es más complejo que la resolución de una ecuación diferencial de grado enésimo. Partidas fijas que no paran de crecer, extraescolares que suben de precio, estómagos sin fondo, en fin... aggggg!!!!!

- Gestión del talento: A colación del punto anterior, el hecho de tener sólo un hijo en edad de talento a gestionar, el otro aún va a la guardería, me da de bruces con la realidad de que en cuanto el pipiolo pequeño crezca voy a tener que hacer malabares aritméticos con el dinero para poder atender a todas las inquietudes intelectuales y deportivas de mis hijos. Que si inglés para su futuro que es vital, y chino y alemán y esperanto incluso. Que si deporte para no acabar como la alma sedentaria sin remedio que es su madre. Que si música para avivar su sensibilidad artística. Etc. etc. etc. Yo acabaré cansada de gestionar tanto talento con mi paupérrimo presupuesto y de paso de gestionar el cansancio que las pobres criaturas arrastraran al final del día con tanta frenética actividad. De momento este punto ha resultado fácil ya que sólo hay un niño en edad escolar y con inquietudes bastante sencillas de satisfacer.

- Planificación del tiempo: Este punto de momento es también poco complejo, si pensamos en lo remarcado en el tip anterior, que sólo hay un retoño en edad de extraescolares, y que de momento cuento con el soporte del padre que a su vez ahora es estudiante y que dispone de más flexibilidad horaria que cuando trabajaba.

- Gestión de crisis: Después de la primera semana, mortal de necesidad, de curso escolar, en la que el pequeño lloraba como un poseso cada vez que entraba en la guardería (lugar al que acude para que su pobre padre disponga de algo de tiempo para avanzar en sus estudios universitarios) y en la que el mayor me confesó que lo de ir al colegio de primaria no le molaba nada, creí que mi mundo se iba a tomar viento fresco y que este curso sería lo más parecido al infierno. Mujer de poca fe era, poco a poco y como ya he ido contando por aquí, las aguas volvieron a su cauce y parece que ir al colegio/guardería no es tan terrible como parece. Veremos cuánto dura la calma chicha.

- Motivación de equipo: Para que el tip anterior no se haga muy grande y las crisis no crezcan como los repollos en el huerto de invierno, hace falta trabajar a fondo el tip que ahora explico: motivación. Hay que lograr que la rutina diaria sea un cúmulo de experiencias motivadoras que nos hagan felices y que nos estimulen en cada paso que damos. El problema es que cuando llevas un día de trabajo a tope en la oficina, te pasas la tarde compaginando las tareas de taxista, cocinera y monitora de ocio y tiempo libre, el agotamiento y la extenuación hacen que tu capacidad motivadora mengüe de manera significativa y confías ciegamente, vamos que delegas directamente, en los otros profesionales que atienden a tu retoño veáse la tutora de la guardería, la maestra de primaria, la profesora nativa de inglés o la monitora de natación para que haga lo propio, mal vamos. Por no hablar de otras capacidades que menguan también repercutiendo en la calidad de la educación a los niños: paciencia, creatividad, intelecto, organización, etc. etc.

- Mediación de conflictos: Si bien los lapsos espacio-tiempo en los que mis retoños están juntos disminuyen sobremanera en la época escolar está claro que viven la misma casa y a ratos coinciden: cenando, jugando, bañándose,.... Y vamos el roce hace el cariño pero también cosas peores, así que mis tareas de mediadora, y las de mi socio, crecen en dificultad ya que los niños también se hacen mayores y sus estrategias se hacen más sofisticadas y sus discusiones más acaloradas. Y ni que decir que el pequeño se hace listo a base de los golpes de la vida, y los desplantes de su hermano. Esto es así.

- Planificación de menús: Este es otro de los grandes caballos de batalla de mi hogar. Cada tarde-noche, cuando llega la hora de hacer la cena una nube gris se instala en mi cabeza y me ciega toda capacidad creativa en la cocina, vamos todo posible atisbo de Ferrán Adrià que pudiera haber en ella. No se me ocurre nada qué hacer para cenar y siempre acabo cocinando lo mismo. Un aburrimiento. De ahí que sea imperiosa la necesidad de planificar menús sanos, económicos y variados para facilitar la ardua e ingente tarea de hacer crecer fuertes y nutricionalmente equilibrados a mis niños y de hacer más sostenible la partida alimentaria del presupuesto familiar. A ver si me pongo a ello.


martes, 30 de septiembre de 2014

El asunto catalán.

Yo no suelo hablar de política en mi blog, simplemente porque hace tiempo que este asunto dejó de interesarme.

Como la gran mayoría de la población española he perdido el interés por este tema y por los políticos. Estoy desengañada casi todo el tiempo y a partir de ahí algunos ratos reconozco que me siento enfadada por la situación de abuso de poder en general que se evidencia en cada "piedra" que levantamos en el camino.

Para colmo y viendo lo mal que todo va resulta que tengo la suerte de además estar en el meollo del conflicto catalán. Éramos pocos y parió la abuela sí. Yo por si alguien no lo tiene claro soy aragonesa pero vivo y trabajo en Cataluña. Así que puedo comprobar a diario lo que piensa mi entorno respecto a esta cuestión.

Cuando voy a mi tierra noto como muchos de mis paisanos desprecian a los catalanes, y me pongo triste, cuando estoy aquí noto como muchos catalanes se sienten ofendidos y enfadados con todo lo que denota acento español, y me pongo triste.

Entonces se me ocurre leer o ver noticias, y veo a Mas avanzando firme en su plan para lograr la independencia de Cataluña de mi país, España. Y veo también a Rajoy encabritándose cada vez más. Y entonces os confieso que simplemente me asusto.

Y me asusto porque este desacuerdo no puede llevar a nada bueno. Cada bando cada vez se radicaliza más. Los catalanes independentistas son cada vez más numerosos porque ven la separación de España como la solución a la crisis y a todos los problemas que les envuelven. También va "in crescendo" el número de españoles que miran con enfado el "rebote" catalanista. Mientras en Euskadi aguardan tranquilos para esperar su turno. España se está desmoronando. Y aquí no hay ningún político valiente que sea capaz de agarrar el toro por los cuernos.

Al principio pensaba que habría sido correcto dejar votar porque estaba convencida de que ganaría el no, y el asunto se diluiría. Un poco lo que ha acabado sucediendo en Escocia. Pero con el paso del tiempo la demócrata que vive en mí está dudando por temor. Temor a que pueda ganar el sí y que vivamos un divorcio traumático entre España y Cataluña. Así que con todo el dolor de mi corazón deseo que no de produzca esa consulta. 

En definitiva y siendo sincera me siento desesperanzada, ojalá me equivoque, pero creo que este asunto puede tener consecuencias terribles. Y ni siquiera soy capaz de escribir lo que estoy pensando, porque no me atrevo...

lunes, 22 de septiembre de 2014

Adaptación a primaria.

La semana pasada hablábamos por aquí de la dura cuesta de septiembre. El reencuentro con la rutina y la vida escolar no estaba siendo igual que otros años, y así lo percibía en el ambiente de mi casa. La intuición de una madre no falla, y el viernes me di cuenta de que realmente algo estaba fallando.

Mi mayor al que se le había escapado el pipí dos veces en clase durante la semana había vuelto a salir del colegio con ropa cambiada. Signo evidente de que se había vuelto a mear encima. Al darme cuenta perdí los nervios, me obnubilé y en contra de todos mis preceptos y sentimientos le grité y amenacé con castigarle. Sí hice lo que nunca debe hacerse. Hasta mi socio se quedó a cuadros ante mi reacción.

Al pasar unos minutos me serené y vi cuánto me había equivocado al perder los estribos de aquella manera. Mi hijo si estaba asustado al salir de clase, ahora aún lo estaba más.

Por la noche ya en la cama, en nuestro espacio de confidencias, intenté preguntar qué tal había ido en el colegio siguiendo las pautas de un artículo interesante que leí esta semana en internet. La primera pregunta fue qué era lo más divertido que había hecho y su decepcionante, para mi, respuesta fue nada. Entonces empecé a tirar del hilo y allí mismo él me confesó que no le gustaba el cambio a primaria.

Supongo que él nota este desconetento después de estar tres años seguidos en la misma clase y casi siempre con la misma tutora, excepto por las bajas médicas que ha cogido, a pasar a estar en la parte de los mayores, en otra clase, con otra profesora, con otras rutinas, en fin, imagino que se siente abrumado y no está a gusto. Me confesó que tiene vergüenza de pedir ir al baño de ahí que apure tanto y se lo haga encima. En fin que pude vislumbrar que este inicio de curso está siendo más complicado de lo esperado y que mi hijo lo está pasando mal.

Me quedé muy disgustada y preocupada, y reconozco que en ese momento entristecida también. Al día siguiente veía todo mucho más claro, había que ayudarle a pasar esta adaptación con todo el cariño y apoyo del mundo. Y en esas estamos. Hoy le he acompañado yo al colegio y le he dicho que esté tranquilo y que pida ir al baño con total confianza a su nueva profesora. A ver esta tarde qué me cuenta cuando vuelva a verlo.

viernes, 19 de septiembre de 2014

La cuesta de septiembre.

El septiembre da para tocar mil temas, pasan tantas cosas en septiembre, todo pasa en septiembre. Vamos para mí la verdadera cuesta es la de septiembre: nuevo curso escolar, mucho curro y marrones en la oficina y muchos gastos. Si el año natural pasara a ser el curso escolar no lo vería ni raro ni nada, la verdad.

Este año la vuelta está siendo especialmente complicada, mi mayor ha empezado primaria muy revolucionado y asalvajado, no entiendo donde está mi dócil y adorable niño de ojos verdes, pero bueno, y mi peque lleva mal la vuelta a la guardería, llora y llora cada mañana, como si lo dejaras en el matadero y yo me voy con el corazón encogido a trabajar y con ganas de llorar hasta quedarme seca.

La verdad es que podría quedarse en casa, mi socio sigue sin trabajo y podría cuidarlo, pero aprovechando el paro este año se ha matriculado de más asignaturas en la facultad, a ver si así avanza y se saca pronto el título. Así que el pobre necesita un ratito para estudiar porque con el peque saltando alrededor y cometiendo tropelías una tras otra es imposible.

En fin que este año la cuesta se ha empinado un montón, y cada noche caigo agotada, casi muerta en brazos de Morfeo. Acabamos de pasar el ecuador de septiembre y ya me siento como si rozásemos la Navidad, xddd!!!

viernes, 5 de septiembre de 2014

Nuestro verano.

Definitivamente y aunque los termómetros traten de demostrar todo lo contrario la verdad es que este verano de 2014 ya empieza a tocar su fin.

Ha sido un verano distinto a los demás por una simple y llana razón, mi socio al estar en paro ha estado en casa con los niños, y por ende, más tiempo conmigo.

Estar en esta situación no es fácil, no os voy a engañar, y más si pensamos que pasan los meses y no se atisba ni una oferta de trabajo. Pero como yo soy de las que trato de ver el lado bueno de las cosas siempre he de reconocer que este verano ha sido maravilloso.

Hemos hecho esas cosas que aunque en la vida de otras familias es normal nosotros nunca podíamos hacer. El horario y las vacaciones de mi socio en su trabajo anterior eran de locos. Jornadas largas, y fiestas las rojas del calendario sólo. Así que la conciliación familiar y laboral me la chupaba entera yo.

No había paseos en bici al atardecer, o un chapuzón rápido en la piscina a media tarde, ni opción de disfrutar como familia de los días, porque cuando él llegaba tarde todo iba ya con prisas, baños, cenas, rutinas de dormir. Nunca teníamos una tarde para disfrutar relajados y escaparnos a tomar un heladito. Pequeños placeres que hacen que el verano caluroso se haga más llevadero.

Este verano, y con mi horario conciliador en el trabajo, hemos podido disfrutar los cuatro simplemente de estar en familia. Hemos pasado mucho tiempo juntos. Y sí, mi socio se ha dado cuenta que lidiar con los dos pipiolos solo es duro, pero también muy gratificante. Añadamos que le ayudaba que yo tengo un horario de salida de la oficina muy europeo y a las 5 solía estar en casa, si tenía guardia, y sino antes, porque en verano hacemos horario intensivo.

También arañamos unos euros para irnos unos días al norte, un asueto por Asturias, León y Vitoria, después de unos días en el pueblo, un viaje corto pero intenso. Nos encanta viajar y aunque ahora no tenemos la economía para grandes alegrías una escapada más ajustada a nuestro bolsillo era necesaria.

En definitiva ha sido un buen verano, ideal para coger fuerzas para el invierno intenso que me espera.


jueves, 31 de julio de 2014

Empanadillas al horno de jamón y queso.

Mi mayor es de gustos especiales a la hora de comer. Pasó de comer más o menos de todo a empezar a quejarse de casi todo. Y llegó un momento en que habría vivido de arroz, pasta y patatas. Dieta rica en carbohidratos pero pobre en todo lo demás.

Yo que no soy de agobiarme con este tema porque mi hijo está sano, guapo y lozanísimo, intenté enfocar el asunto introduciéndole alimentos poco a poco de nuevo pero con un aspecto más interesante.

Así por ejemplo aunque se niega a comer huevo duro, sí se toma las tortillas a gusto, así que la francesa, la de patata o últimamente la de calabacin (pelado simulando que es patata) se las mete en el buche de maravilla.

Lo mismo pasa con el atún, se lo come en los macarrones o en bocata, pero se lo retira en cualquier ensalada, incluso se niega a probar las empanadillas de atún y eso que a mí me quedan siempre de muerte.

Con el tema de las empanadillas he jugado mucho, al no gustarle las de atún empecé a hacer unas de espinacas y queso crema que sí se las comía bien y oye así de pasó conseguí que comiese esa verdura que se negaba a comer de cualquier otro modo. Las hago siempre al horno pintadas con huevo batido y así no son tan aceitosas.

Pero un día se empeñó el mozalbete en que se las hiciera de jamón y queso, lo intenté varias veces pero siempre me quedaban muy secas y poco apetecibles. Estuve dándole vueltas y al final se me ocurrió un invento que probé con un resultado muy exitoso todo sea dicho. Y aunque no tengo foto si quiero compartir el truco por si alguien se anima a hacerlo.

INGREDIENTES:
- 100 gramos de jamón de pavo.
- 100 gramos de queso rallado tipo mezcla para gratinar o pizzas.
- Una nuez de mantequilla.
- Una cucharada sopera de harina de trigo.
- Leche.
- Sal.
- Obleas para empanadillas (personalmente sostengo que las de La Cocinera son las mejores).
- 1 huevo batido.

PREPARACIÓN:
En un cazo pongo la nuez de mantequilla y le añado la cucharada de harina de trigo al tiempo que empiezo a remover enérgicamente para elaborar una bechamel. Cuando la harina se tuesta se añade la leche a chorritos poco a poco para que la salsa adquiera consistencia. Yo suelo bajar el fuego y hacerla tranquilamente vigilando que no se formen grumos. Cuando la salsa tiene una consistencia pastosa le pongo una pizca de sal y le añado el jamón de pavo cortado a taquitos pequeños y la mezcla de quesos y remuevo lentamente para que se funda todo. Apago el fuego y reservo.

Procedo a rellenar con esta bechamel especial ayudándome de una cucharilla las obleas de empanadilla y las cierro con un tenedor. Pinto las obleas con el huevo batido. Y horneo las empanadillas unos 10 minutos a 200º.

Quedan espectaculares y cremosas. Anoche las acompañamos de una ensalada de pepino y tomate y es una cena deliciosa.

miércoles, 30 de julio de 2014

Cambio de roles.

Desde que deseé se madre por primera vez pensé que lo ideal sería poder ocuparme al 100% de mi descendencia como hizo mi madre conmigo y con mi hermana. Ella siempre fue y es ama de casa. Mi padre trabajaba mucho para que no nos faltase de nada pero ella siempre estaba allí. Puede que no fuésemos de vacaciones a lugares exóticos. Ni viviéramos con muchos lujos. Nuestra vida era normal pero teníamos a mamá.Yo sabía donde encontrarla, siempre estuvo cuando la necesité, y yo que crecí con ese modelo familiar pensé que mis hijos desearían algo igual para ellos. A veces lo confieso veía a algunas amigas cuyas madres trabajaban fuera de casa y reconozco que sentía cierta pena por ellas. Ya veis, qué tontería, pero para mí saber que mi madre estaba ahí, era un pilar fundamental que ahuyentaba todos mis miedos y me hizo crecer segura y fuerte. No sé si ella es consciente de lo agradecida que estoy por eso. Debo decírselo más.

Como he repetido hasta la saciedad y como se demostró posteriormente el trabajo de mi socio hacía tiempo que tenía visos de durar poco. Al final duró mucho más de lo previsto pero cuando me quedé embarazada de mi primer hijo tuve que aferrarme a la realidad y continuar trabajando, con reducción de jornada eso sí, por si las moscas.

Como bien es sabido este abril mi socio se quedó en paro al final tras la muerte más que anunciada de la empresa en la que trabajaba. En ese momento ya me había ampliado en la jornada viendo que el dinero no nos iba a venir mal. Me convertía en el principal sustento de casa. Además justo hace un par de meses me propusieron promocionar en la empresa así que la verdad me agarré fuerte a esa oportunidad laboral y acepté el reto de crecer profesionalmente. En ello estoy.

Para evitar el bajón de mi socio, los dos diseñamos una estrategia que creo que con sus más y con sus menos, porque el ego masculino a veces es mucho ego, está funcionando bien. Se trataba de pensar qué pasaría si las tornas hubieran sido contrarias. Mi deseo de estar con los pequeños al 100% se habría cumplido. Pero no era yo, era él, quien ahora tenía la oportunidad maravillosa de criar a nuestros hijos. Se había acabado el ir y venir de Aru corriendo para ocuparme de todo y no tener tiempo de nada. Y la verdad es que me siento satisfecha, mis hijos están con quien mejor deben estar. Salgo del trabajo y no me veo mirando el reloj por si llego a buscar a uno y llevar al otro a la extraescolar de turno con la lengua para fuera. Sé que su padre se encarga y ellos están sumamente felices.

La verdad es que en este contexto de cambio de roles lo más complicado es lidiar con las opiniones de los demás, como en tantas otras cosas ocurre. Mi socio explica que ahora se ocupa de los niños y la mayoría de la gente le consuela y le dice, tranquilo con tu curriculum pronto encontrarás algo. Es como un pésame encubierto, una mirada compasiva que no entiendo y aborrezco. ¿Acaso criar es algo tan horrible? Pues no, no lo es, y sino sólo hay que ver lo guapísimo y feliz que está mi socio. Y sí hemos tenido que ajustar mucho la economía familiar a las nuevas circunstancias, claro está pero estamos más tiempo juntos los cuatro de lo que hemos estado en la vida. Queda dicho. Está claro que mi socio no cierra las puertas a trabajar, está buscando empleo y aprovecha para acabar su grado en la universidad que lo tiene a medias. Pero también disfruta del momento y trata de dar la vuelta a la tuerca, a pesar de los pesares.

lunes, 28 de julio de 2014

La "nada".

Lo del cansancio del jueves al final resultó ser algo más, un virus, o algo parecido, porque tan fatal andaba yo, tan moribunda, que acabé con fiebre aquella misma noche y sin moverme de la cama al día siguiente ni para ir a currar. Un desastre.

No sé si el detonante fue dormir poco por las malas noches que me da el peque, descansar menos por el calor que ha llegado ufano estos últimos días, o el stress por mi nuevo puesto de responsabilidad en el curro, no sé, pero la cosa es que estuve 24 horas bien jodidilla.

Pero como soy madre, y las madres no podemos estar enfermas, he de decir que aquí el único que se preocupó por mi persona, a parte de mi jefe, que bufó un whatsapp a primera hora de la mañana al decirle que no iba a la oficina, fue mi hijo mayor, que me dio besitos y arrumacos y lo noté con evidente cara de preocupación. Si es que cuando digo que mi tesoro es un primor, lo es y punto.

El resto del universo, entre los que incluyo con pena en mi corazón a mi madre y a mi marido, no le dieron ni un mínimo de importancia a mi bajón de salud. La primera me espetó, bebe mucha agua, no vayas a deshidratarte, y el segundo, se defendió diciendo que no se me acercaba ni a darme un beso porque estaba yo "que mordía". En fin corramos tupido velo.

Y es que de verdad de la buena que a las mujeres el último resquicio que nos queda para que nos cuiden es el embarazo, porque una vez parimos ya no tenemos derecho a estar malas ni decaídas en la vida. Se nos presupone fuertes y poderosas desde el minuto cero como madres. Como hecho de menos a mi mamá de antaño diciéndome qué te pongo para cenar mi vida, tienes que comer, te hago patatas fritas caseras que te encantan. O a mi socio desviviéndose por mi persona a mi vera, cuando estaba malita. Ahora cuando llamo a mi madre y le digo que estoy pachucha lo primero que hace es asegurarse que sus nietos no van a quedar desatendidos ni van a morir de inanición por irresponsabilidad de su progenitora. Y el socio tres cuartos de lo mismo, me mira con un cara de hoy voy a pringar con todas las tareas yo, vaya asco, que no veas.

Por eso cuando veo alguna embarazada lo primero que le digo es que se deje cuidar mucho y que abuse al máximo de los que la rodean porque es verdad que cuando aparecen los retoños se acabó lo que se daba y una pasa a ser la "nada" literalmente a ojos de los que hasta ese momento fueron sus seres más queridos. Aissss qué paciencia!!!


jueves, 24 de julio de 2014

La vida es sueño, pero la mía no.

Cualquiera que me escuche y me lea en días como hoy, en los que ando con la ojera permanente, la lagaña pegada, vagando cual alma en pena por la oficina, corre en serio peligro de matar, torturar y eliminar para siempre su instinto maternal. Aviso a navegantes.

Yo suelo tener carácter afable, pero, si no duermo, muerdo, soy letal. Anoche, y ya llevamos varias noches así, mi querido bebé se empeñó de nuevo en no dormir, ni él, ni todo bicho viviente a su lado. Era casi la una de la madrugada. Me había quedado en el sofá, por una vez y sin que sirva de precedente, a ver una película que me interesaba en la televisión. Como suele ser habitual en los canales convencionales la publicidad hizo que el largometraje hiciera honor a su nombre y fuera largo de verdad.

Pero la película en cuestión acabó al fin. Bostecé, me lavé los dientes y me dispuse a meterme en la camita y dormir lo que el calor asfixiante de estas noches de julio me permitiera. Pero en ese preciso instante mi bebé abrió el ojo y se puso a lloriquear en su cuna. Lo cogí y lo pasé a mi cama. Este movimiento lo hago muy rápido porque tengo mucha práctica y porque la cuna está casi pegada a mi cama. Le puse el chupete y él lo escupió. Mal vamos, pensé. El retoño se incorporó y empezó a zigzagear hacia la parte inferior de la cama para saltar e huir de allí. Yo lo cogí en brazos y lo volví a meter en la cama. La secuencia se repitió hasta el infinito y más allá.

Varios litros de lágrimas suyos y otros tantos de sudor mìos después, conseguí que mi bomboncito adorable se durmiera a las cuatro de la mañana. Mientras yo andaba en este periplo nocturno, mi socio, pobre de él, andaba en el suyo particular. Desde hace algunas noches nuestro mayor ya quiere dormir sin pañal, eso es maravilloso básicamente porque el mozo tiene seis años y porque los pañales adecuados a su tamaño parece que estén bañados en oro y diamantes porque cuestan un dineral a no ser que pilles alguna oferta molona en el hipermercado de turno.

Su enfermera en la revisión de los 6 años le preguntó como llevaba el tema y al responderle él que aún se hacía pipí por las noches en la cama ella le instó a superar esa fase. Él se picó y aquella misma noche nos dijo que "nunca mais" pañal para dormir. Así que el socio para evitar escapes nocturnos se pone el despertador un par de veces durante la noche para que el mozalbete haga pis. Actividad que por supuesto tiene a mi marido mortificado porque le corta el sueño, le desvela y el pobre se pasa más rato contando ovejitas de lo deseado.

Con todo lo que quiero contar es que realmente este sueño que llevamos los dos, el socio y yo, y estas noches toledanas que nos estamos pegando últimamente, no colaboran al buen ambiente y la armonía en casa. Hay ratos que el cansancio se apodera de los dos y estamos que literalmente mordemos como ya he comentado al principio. Los niños lo notan, se alteran, nos alteramos, acabamos gritando, y este ciclo sin fin no nos lleva a ningún buen puerto.

Hoy leía este artículo interesante de Gema Lendoiro, e imaginaba en mi estado actual de "zombiez" pura lo bien que me sentaría algo así, y no faltaría que fuera Menorca, vamos que pasaría la noche hasta en una tienda Quechua del Decatlhon más cercano, que no le hago ascos a nada y más si es por dormir seis, siete, pongamos ocho horas seguidas.

Aissssss que mi socio y yo no nos iríamos a retozar al hotel como conejos en celo, no, mi socio y yo aprovecharíamos el asueto para dormir, y ya luego si eso, pues lo que se tercie, pero primero dormir.

Qué infravalorado está el sueño, y como lo sueño yo, valga la redundancia...


viernes, 18 de julio de 2014

El azote del chiringuito.

Que odio el calor no puede ser algo desconocido para quien por aquí alguna vez se haya dejado caer y haya leído algún que otro post mío.

Lo repito cada verano, por aquí, y cada vez que alguien por estas fechas me comenta una de esas frases hechas para pasar el rato y que versa sobre metereología en el ascensor.

Soy un bicho raro, lo acepto, a todo el mundo le gusta el verano, el calor y pasar los días en la playa. A mí me gustan el invierno, el frío y las bufandas. Soy así.

De hecho como odio el verano noto que con el calor que empieza a hacer estoy de más malhumor de lo habitual. Hay otros factores que alteran mi producto, claro está. Pero el calor digamos que es un acelerador del proceso. Por ejemplo si me va a venir la regla y tengo las hormonas alteradas con el calor mi mal humor se pone más malo si cabe. No sé si me he explicado.

En casa con los peques y el socio me pasa igual, en lugar de estar feliz como está todo el mundo disfrutando del momento y del sol, y de las terracitas y de que el día es más largo y de todas las memeces maravillosas que la gente se empeña en enumerar haciendo una loa absoluta a la estación estival, yo me distraigo maldiciendo mi sudor, mi malestar y mi mala gana. De verdad que soy fastidiosa y lo reconozco, soy la Mrs. Scrooge de la temporada de veraneo, el azote del chiringuito!!!

Pero aún con todo hago un ejercicio de autoreflexión y me intento contener. Trato de corregir mi mala leche y de adoptar una actitud lo más positiva de cara al aumento de temperaturas que se anuncia generalizado para este fin de semana.

Que soy buena madre y que no quiero que mis hijos se traumaticen con mis neuras veraniegas. Y para empezar esta tarde mismamente en cuanto salga de la oficina me bajo a la piscina de casa aconjuntada y me hago un selfie con mis peques para ser la más molona de instagram, sin respirar, que hay que amagar el michelón, que lo mío de michelín no tiene nada, y para rematar la jugada me marco un gin tonic en la terracita después de acostar a los peques esta noche con el socio, sino caiga muerta inconsciente de sueño antes, claro, y luego a lo que se tercie... Muahahaha!!!!!

martes, 1 de julio de 2014

Un niño feliz.

Nos movemos en un contexto incierto, en el trabajo, en casa, en nuestro entorno en general, pero hoy por hoy y me temo que ya para siempre mi principal preocupación son mis hijos, su bienestar y su educación.

Ayer mi socio fue a por las notas del mayor. Acababa el ciclo de Educación Infantil y más que unas notas al uso, como ya pasó también en los años anteriores, lo que nos dieron fueron un compendio resumido de su desarrollo en las diversas áreas en las que han trabajado durante este curso.

En general su evolución y su desarrollo está siendo positivo. Y mi primer error fue, siempre peco en eso, en bucear entre el texto para buscar lo malo. Qué es lo que habría que corregir. Y enseguida me sentí mal por buscar esa negatividad. Cosa que traté de corregir enseguida. Hay que decir que tan solo hubo dos anotaciones negativas, por un lado que se despista a veces si el tema no le interesa, para lo cual la única solución que veo es motivación. Sé que si algo le gusta y le motiva escucha muy atento. La capacidad de atención la tiene. Eso lo tengo probado en casa. Y por otro lado el desorden, que le cuesta volver a dejar las cosas en su sitio. Problema que también observo en nuestro hogar y que intentaré trabajar con él para mejorar.

Mi marido me instó a que le comentara yo misma las notas, esas cosas siempre me las deja a mí. Y yo traté de enfocar el tema lo más positivamente posible. Nos acostamos juntos en la cama como muchas noches hacemos y en lugar de leer un cuento leímos juntos las valoraciones de su profesora. Le destaqué y vitoreé todo lo bueno que había en el informe, y cuando llegamos a lo negativo le insté a trabajar para mejorarlo juntos.

De todo lo que su tutora escribió en el informe hubo una cosa que me alegró enormemente y me hizo muy feliz. Y ese detalle es que es un niño que siempre está contento y que se lleva muy bien con todos los demás. En lo que he ido leyendo y escuchando sobre educación emocional lo que siempre me ha llamado la atención es que se aconseja que un niño debe llegar al colegio positivo y feliz. Que estando bien es una esponja y que puede prestar atención a todo lo que se intente trabajar con él. Un poco lo que nos pasa de mayores. Si estamos bien emprendemos el día de un modo constructivo. Pues bien esa felicidad que transmite mi hijo fue para mí lo más notable de aquel compendio de comentarios acerca de su comportamiento escolar.

En fin que estoy satisfecha y que creo que de momento en el camino recorrido no hago tan mal mi tarea como madre. Sin duda esta es la misión más complicada de toda mi vida. Seguiremos con ella!

lunes, 30 de junio de 2014

Huele a verano.

Junio ha pasado en un suspiro, o no, ha sido un mes intenso, mucho, el cumpleaños del mayor, el mío propio, los exámenes en la facultad de mi socio, el fin de curso de mis nenes, proposiciones laborales interesantes, mucho trabajo en la oficina, mi bebé más dinámico que nunca, primeros días de piscina y playa, una boda de amigos, un triste aniversario, otra visita del Ratoncito Pérez a la vista, y mucha repostería casera para diversos eventos festivos, en fin muchas cosas, y no me enrollaré porque ya que tardo tanto en escribir tampoco es plan de ahuyentar a los pocos lectores que me queden por aquí con rollazos soberanos.

Deciros que para tranquilidad de todos y la mía propia parece que estoy más despejada, la "mini crisis" matrimonial parece que ha levantado el vuelo. Y estoy enfocando el verano de un modo más optimista que hace unos días. Tenía sentimientos encontrados pero al final cuando lo valoro en frío me doy cuenta de que es el cansancio, el estrés y el día a día el que mina mis fuerzas y me debilita en todo, y sobre todo por todos los que más quiero. Ahí el socio es mi principal diana.

También contar que estoy pensando en vacaciones, sí, este año el horno está para menos bollos que nunca con mi marido en paro, pero o me marco un miniviajecito aunque sea corto a algún lado o me dará algo. Me encanta escaparme al pueblo en agosto y disfruto del verano allí como la que más, pero tres semanitas conviviendo in situ con la familia, política y propia, no puede ser bueno así que inventaremos algo para escapar aunque sea unos poquitos días a algún lado. Estoy pensando en Asturias, bonita tierra que no tengo el placer de conocer. Se aceptan otras sugerencias o sugerencias sobre ese lugar en concreto, que seguro que hay algún asturiano por aquí rondando.

Y poco más, espero aumentar mi frecuencia de posts. Os juro que lo intento.

jueves, 12 de junio de 2014

Revoltijo en mi vida.

Hace casi un mes que no me dejo caer por aquí, qué horror. Cuando volví al blog me prometí a mi misma cierta continuidad pero está claro que es complicado.

Muchos días tengo cosas sobre las que me apetece escribir, pero no encuentro el momento, en otras ocasiones no sé cómo plantearlas y otras veces ni siquiera tengo ganas de escribir.
En estos días han pasado pocas o muchas cosas según se mire. En mi faceta maternal contaré que mi bebé ha afianzado sus pasos y mi mayor está a punto de cumplir 6 años y finalizar la etapa de Educación Infantil. Los preparativos de la fiesta de cumpleaños me tienen la mente ocupada y distraída de otros menesteres más preocupantes.

A nivel más personal contaré que estos días ando un poco saturada de emociones, he discutido mucho con mi socio, y estamos pasando una época de distanciamiento que me está dejando bastante tocada. Además con mi mejor amiga la he pifiado y mucho. En fin que no ando muy acertada en mis relaciones personales. Para nada.

En el plano laboral, y en este punto me doy cuenta de que este post se va pareciendo cada rato más a una predicción del horóscopo cutre, parece ser que me ha surgido una oportunidad buena de avanzar en mi carrera. El vértigo y la ilusión se han apoderado de mí. Pero aún es algo que está en un estado sumamente incipiente y no quiero revelar demasiados detalles.

Y poco más que contar, poco más, a ver si despejo mi mente y solvento un poco más mi vida. Parece que tengo demasiados cabos sueltos que no me permiten estar bien. El verano se acerca y yo ando más caldeada de lo normal.

jueves, 22 de mayo de 2014

Cada uno a su manera.

Mi bebé ya anda, desde hace poco más o menos un mes, mi chiquitín ya se ha soltado y es muy gracioso verle con sus pasos inseguros correteando por toda la casa. Muero de amor. Lo ha empezado a hacer con quince meses, uno menos que el que tenía su hermano mayor cuando empezó a caminar. No puedo evitar grabarle y disfrutar después viéndole tan monísimo él.

Pensé que como éste era más movidito, caminaría mucho antes que su hermano, pero no ha sido así, no ha sido precoz en este tema. Eso sí, a diferencia de su hermano, ha gateado un montón y eso ya le daba una independencia importante desde hace tiempo.

Lo que sí que hace es hablar por los codos. El mayor no habló prácticamente nada hasta los dos años y este con dieciséis meses recién cumplidos es una auténtica cotorra. Sus "palabros" son geniales y divertidísimos y aunque yo le corrijo para que aprenda la palabra correcta sé que aún me queda tiempo para seguir escuchando los "bubus" (perros) o la "mamam" (agua). Lo peor es que a veces mi chip traductor falla y no le entiendo. Entonces empieza con sus enfados y saca todo el genio que tiene dentro.

La verdad es que es espabilado, también es verdad que el tener un hermano mayor le hiperestimula. Pero la verdad es que sí que es alucinante como lo capta todo. Qué maravilla disfrutar del momento. Y qué pena que pase tan rápido.

lunes, 12 de mayo de 2014

Fintonic, una aplicación para las finanzas personales interesante.

Por deformación profesional, como economista que soy, no puedo evitar siempre andar haciendo números y cálculos sobre mis finanzas personales. En el trabajo lo hago sobre los datos de mi empresa, pero en casa no desconecto y sigo con mis hojas de cálculo para llevar control de los gastos. Es algo innato en mí.

Con la nueva situación laboral del socio esta costumbre se ha convertido en una necesidad, y ahora más que nunca no podemos perder de vista en que empleamos nuestro dinero.

He investigado un poco y sabiendo que hoy en día hay aplicaciones para todo he buscado y encontrado una que de momento ya he probado y que pinta bastante bien: Fintonic.

Es una aplicación para móvil, tablet o pc que capta todos los datos y movimientos de tus bancos y te los clasifica haciendo un diagnóstico bastante fiable de lo que ahorras y en que gastas el dinero que ingresas.

De momento llevo poco tiempo utilizándola y me gusta, ya veremos qué seguimiento le voy dando, pero si me sirve para intentar ahorrar algo y vigilar mis gastos, ya será todo un éxito.


jueves, 8 de mayo de 2014

Los nuevos roles masculinos en la ficción televisiva.

Suenan en mi cabeza nombres de personajes masculinos que me han cautivado, me han atrapado, en definitiva que me han fascinado últimamente, y no por ser superhéroes, no, sino por ser hombres con conflictos interiores, débiles, con dobles caras, con secretos, con historias complejas que contar. Hablo de Don Draper, Walter White, Nucky Thomson, Frank Underwood, Rick Grimes,Tyrion Lannister, Rust Colhe,...

Bien visible es que la ficción televisiva ha sufrido un cambio espectacular en estos últimos años en EEUU sobre todo. Ver series de televisión es sinónimo de ver producto de calidad. Los que odiamos la televisión convencional fibrilamos directamente viendo las historias que nos ofrecen temporada tras temporada canales de cable como HBO o AMC. Los que antaño éramos cinéfilos de pro ahora también somos seriéfilos. Y nos enorgullecemos de ello.

Y tengo una teoría sobre el peso que los nuevos roles masculinos han tenido en esta explosión creativa de la televisión. Definitivamente creo que son la clave. Hasta hace un tiempo los personajes femeninos eran los que ofrecían más complejidades, pero el hombre siempre era el fuerte. Se aplicaba un patrón retrógrado y machista. Nunca eran víctimas, siempre eran los salvadores. Recordemos las míticas series ochenteras con sus hombres de acción a la cabeza: McGyver, Magnum, y tantas que nombrar.

Sin embargo las tornas han cambiado. Los géneros se han mezclado. Las féminas aparecen muchas veces frías y calculadoras, quien no ha odiado en algún momento a Betty Draper o a Skyler White. Los escenarios se convierten en plenos protagonistas de las ficciones, no se entiende Breaking Bad en otro lugar que no sea Nuevo México, ni Mad Men fuera de Manhattan, ni True Detective fuera de Louisiana, tampoco Boardwalk Empire lejos de Atlantic City. Pero el cambio fundamental es que los hombres se muestran desorientados, buscando su lugar en el mundo. Con éticas y morales más que dudosas, con relaciones complejas. Ahí está en mi opinion el quid de la cuestión. Y los actores de renombre se mueren por interpretar este tipo de personajes.

En cualquier caso no cabe duda que desvelar el destino de cada uno de los personajes es el verdadero motivo por el que los espectadores esperamos con ansía cada capítulo. Y la capacidad de sorprendernos de los guionistas, con giros en los personajes asombrosos, afortunadamente, ilimitada. Pero la fascinación que ejercen estos personajes masculinos es sin igual. Me siento feliz por vivir y disfrutar de esta era de oro de la televisión. En ocasiones imagino que debe ser similar a lo que se vivió en la época dorada del Hollywood de antaño. Puede que no me equivoque.

miércoles, 7 de mayo de 2014

Lo confieso... soy la madre de Spiderman.

Lo confieso... soy la madre de Spiderman. Esto es así, mi bebe de apenas 15 meses es un culo inquieto y no para. La verdad es que no puedo quitarle el ojo de encima. He de confesar que con el mayor, que era mucho más tranquilo, no tenía que estar tan atenta. Pero este pequeño es un peligro constante. Y su cabecita en ese ansía innata de investigar que tienen los bebes a su edad no tiene ni una idea buena.

Ya lleva unos cuántos mamporrazos importantes. Se ha tirado de la cama de cabeza, con el consecuente chichón perenne en la frente. Lleva las piernas repletas de moratones por los golpes que se da contra todo y sobre todo cuando se tira en plancha encima de su hermano y falla el tiro. Incluso ayer se dio soberana torta al perder el equilibrio contra el canto del mueble de la tele. Por fin he entendido por qué son útiles los protectores que le puse. 

Pero lo más alucinante fue cuando la semana pasada estando su padre sentado en el wc haciendo sus necesidades fue testigo de un prodigio sin igual. Nuestro Spiderman particular entró gateando al baño y se encaramo por el mueble del lavabo hasta arriba con una facilidad pasmosa. Menos mal que estaba su progenitor allí para ayudarle a bajar que sino se mata fijo...

Santa Paciencia!

martes, 6 de mayo de 2014

El "bueno" de Don Draper.

En esta última temporada, última de verdad porque ya no habrá una octava, qué pena, el "bueno" de Don se pasa el tiempo con carita de no haber roto un plato en su vida. Mi Don Draper, el que admiré desde el mismo capítulo piloto, el chico malo, fumador, bebedor, mujeriego, chulesco, ¿dónde está? La vida le ha dado muchos palos, está claro, y ahora se está redimiendo, ¿o no?

ATENCIÓN SPOILERS.

Su mirada es tierna, como arrepentida, pero aún así como siempre parece que sigue escondiendo algo. Está acostumbrado a los secretos y a las mentiras, a ocultar tanto en su vida, que al final todo le pasa factura.

En el 7x03, el último capítulo visto por servidora, que no el último emitido, otra mentira hacia su esposa le sirve para que ella decida apartarlo de su vida. Megan, la dulce Megan, la que le ha cambiado, esa misma, llora y le suplica: "I'm your wife, stop pushing me away with both hands". Esa escena, fantástica en mi opinión y muy sutil, como casi toda la serie y en especial esta temporada, contiene mucha información. Megan está cansada de no formar una pareja de verdad con Don. No hay implicación por su parte, no hay compromiso, y eso la agota. Otra mentira, que es otra gota que colma el vaso, y que se refiere al propio despido del trabajo, la hace explotar y decir basta.

A la agencia también regresa un Don cabizbajo, desubicado, la ausencia de Roger lo acaba de fastidiar aún más. Nadie sabe que vuelve al trabajo y cuando al final los socios, con muchas reticencias, aceptan este regreso un cúmulo de condicionantes le auguran un futuro muy gris al "genio" que lo ha echado todo a perder.

En la relación con Sally, su hija, también hemos visto en capítulos anteriores un Don que intenta acercarse a ella, no con demasiado éxito. La pobre ya harta de su padre descubre más mentiras que le corroboran una vez más lo poco que ha cambiado su progenitor.

Finalmente no deja de sorprenderme que el mujeriego que siempre fue parece que está dormido, los coqueteos de la azafata del avión en el que viaja a Los Angeles con asiduidad e incluso los de una chica en el restaurante en el que come con sus otros "pretendientes" laborales son ignorados de una manera casi increíble para las hormonas "draperianas".

En definitiva Don está distinto, y lo mejor de todo es que no tengo ni idea qué futuro le puede esperar, quedan tan solo 11 capítulos para desvelar qué final Matthew Weiner tiene pensado para nuestro hombre. Pena que hasta 2015 no podamos conocer el desenlace.


lunes, 5 de mayo de 2014

Introspección.

Cuando paso una mala racha, cualquiera que sea el motivo, acostumbro a estar más retraída en mi mundo de lo habitual. Quien me conoce sabe que suelo ser una persona abierta y comunicativa pero si no lo estoy pasando bien suelo encerrarme en mi misma y necesitar mi espacio.

Así que donde antes hay jolgorio y charla, suelen haber silencios e introspección. En el trabajo suelo encerrarme más en mi despacho y no interactúo mucho a no ser que sea necesario por motivos laborales. No me apetece la vida social e incluso en casa necesito mis momentos de tranquilidad, hablo menos, es algo que no puedo evitar.

Este hecho supone que enseguida todo el mundo nota que no estoy bien y me preguntan si me pasa algo, esas preguntas las suelo evadir como puedo pero reconozco que soy bastante torpe haciéndolo.

Últimamente estoy pasando una fase de estas. Entre unas cosas y otras ando de bajón y poco animada. Justo ahora en plena primavera cuando todo parece implosionar y salen eventos y actos sociales por debajo de las piedras.

Estando así todo me da pereza y no me apetece nada, pero muchas veces no puedo rechazar el plan más que nada porque sé que son cosas que les gustan o en las cuales mis hijos se lo van a pasar bien y acepto por ellos.

En realidad lo que más me apetece son los planes en familia, pero en familia íntima, nosotros cuatro solos. El viernes aprovechando que hice puente nos acercamos a Valencia al Bioparc y lo pasé genial. Guarde en secreto el tema porque no me apetecía que nadie más se apuntara al plan. Hasta que no fuimos no conté a mi entorno que habíamos ido.

Son rachas y todas pasan pero es mi manera de ser, no puedo hacer nada por cambiarla.


martes, 29 de abril de 2014

Cerrando la cultura.

Como no veo la tele convencional, vivo en la inopia y no me había enterado que echan el cierre a tres canales: NITRO, XPLORA y La Sexta 3.

Ni que decir que como aficionada al séptimo arte lloro la pérdida de la última de ellas más que ninguna porque realmente era de los pocos canales que consideraba que valían un poco la pena para zappinear si alguna rara vez lo hago y pillar alguna película que valiese la pena.

Ahora sí que doy gracias a mis benditas aptitudes para conseguir series de calidad, porque de hecho me veo dormitando en el sofá más noches de las que lo hago ya ahora habitualmente.

La verdad es que no imagino mi vida sin la emoción semanal que provoca tener al abasto el capítulo de turno de Mad Men, Juego de Tronos, House of cards, por poner tres ejemplos de series que sigo justo ahora.

No entiendo tampoco a este país de pandereta que en lugar de emocionarse con las interpretaciones de Peter Dinklage o Jon Hamm, lo hace por las de Paula Echevarria, que será muy mona y lo que queráis pero que a mala actriz tampoco la ganan. Con la de actrices que deben haber buenas por ahí en paro para dar calidad a las series nacionales.

En la época dorada que está viviendo la televisión España también es excepción. Si la ficción americana, la británica e incluso la nórdica están experimentando una fase llena de producciones excelsas, aquí se siguen reproduciendo la mismas patatas de antaño y no se evoluciona un ápice.

Para colmo un canal de cine de calidad que hay en la parrilla el gobierno va y se lo carga. La cultura en este país no está enferma, no, está muerta.

Qué fastidio! Dan ganas de echar a correr y no mirar atrás! Por esto, y es obvio, por muchas otras cosas.


lunes, 28 de abril de 2014

Cambio de mirada.

Al hilo del post de hoy de Mama Vaca, que me ha encantado he de decir, escribiré el que yo quería escribir esta semana en cuanto me fuese posible sobre la importancia de criar niños felices, que no malcriados, no confundamos.

El sábado 26 de abril acudí a un taller formativo en el colegio de mi mayor acerca de la pedagogía sistémica y la educación emocional. Eramos casi 70 familias asistiendo al evento. Un éxito notable según las formadoras dado que llevan mucho tiempo impartiendo este taller y jamás habían tenido tanto aforo.

El colegio de mi hijo es muy innovador, en él trabajan por proyectos y los profesores están muy implicados en esta metodología que me parece la más adecuada en el mundo en que vivimos. Ya he comentado muchas veces lo contenta que estoy de haber elegido el centro por eso pero también por otros detalles. Por ejemplo en la última reunión de aula las tutoras dedicaron una gran parte a hablar de la importancia de la educación emocional en nuestros hijos. Ni que decir que salí encantada.

En relación a la importancia que se le da a este aspecto en el aula y al interés suscitado desde el profesorado y las familias se montó este taller.

La pedagogía sistémica, motivo principal del encuentro, desarrollada a partir de los trabajos de Bert Hellinger aplicados en educación, se nos fue presentada como una herramienta útil para afrontar la difícil tarea de criar a nuestros hijos. Una herramienta que utilizada desde el colegio pero no desde la vertiente familiar no tiene ningún sentido. Así que requiere la colaboración de todas las partes implicadas.

No entraré en detalles sobre la teoría porque realmente sólo recibí una pincelada, y habría que dedicar mucho tiempo y alguien experto en la materia para hablar de ello. Sólo diré que este taller me abrió un poquito más los ojos hacia una realidad de la que mi sentido común me dice hay que tener muy presente cada día.

Lo primero que la principal responsabilidad de la educación de nuestros retoños es de nosotros, los padres. También que los profesores nos deben ayudar, pero bajo nuestra tutela y por nuestro encargo, nada más. Que los padres somos los más importantes y que debemos ejercer nuestra autoridad con todo el amor del mundo. Sólo así lograremos niños felices.

Lo segundo que los niños están para disfrutar de la infancia y deben llegar al colegio frescos, no "secuestrados" emocionalmente. Los problemas existen, nuestro entorno es complejo y cambiante, nuestros niños son esponjas y absorben todo lo que ven y sienten a nuestro alrededor. Si nosotros estamos mal ellos son los primeros que lo notan. Es indispensable que nos ocupemos seriamente de ellos, que no actuemos como si ellos no se enteraran de nada, porque no es así. Debemos ayudarles a expresar sus emociones y deben acudir al aprendizaje diario que la vida les ofrece felices y frescos para poder captarlo todo. Y para hacerles felices no hace falta malcriarlos porque nuestros hijos sólo nos necesitan a nosotros para estar bien.

Y al hilo de lo que contaba Mama Vaca hacer unas galletas una tarde cualquiera ya es un regalo fantástico para nuestros pequeños, no hace falta llevarlos una vez al año a Disneylandia, o colmarlos con los juguetes más caros. Nosotros somos su mejor regalo.

Cambiar el chip, mirar la maternidad/paternidad desde esta perspectiva es vital para disfrutar de la experiencia. Hay que imprimir lo belleza de la vida en nuestros hijos. Y esa belleza desde luego se encuentra en las pequeñas cosas, nada más. Nuestros hijos reciben y nuestra misión es darlo todo sin esperar ningún retorno. Y sí el mundo es complejo y cambiante pero la infancia de nuestros hijos es ahora y no volverá. No lo olvidemos.


viernes, 25 de abril de 2014

Elementos tóxicos, fus, fus!

Mañana acudiré a una jornada en el colegio de mi hijo mayor sobre educación emocional. Estoy contenta por haber obtenido plaza porque estaba la cosa muy solicitada.

Comiendo en el trabajo hoy lo comentaba y para variar he tenido que escuchar sandeces de todo tipo que he tenido que esquivar diplomáticamente porque algunas venían de parte de estamentos superiores a mí y no me quiero meter en líos, se me entiende.

La cuestión es que me da mucha rabia ser tan diferente en estos temas con la mayoría de las personas que me rodean y con las que convivo a diario. Hay demasiada gente "tóxica" a mi alrededor y me abruma que tengan que cuestionar tantas cosas sobre el modo de enfocar la crianza de mis hijos.

Empezando por mi propia madre, pasando por mi suegra, muchas amigas y compañeras de trabajo, etc. Resulta agotador tener que vigilar lo que digo, lo que pienso, por no enzarzarme continuamente en discusiones vanas que no llevan a nada, y sobre todo ser coherente y no dejarme llevar por los consejos irracionales que a veces me dan.

Cansada de oír lo de la bofetada a tiempo es mano de santo, agotada de escuchar que al final mis hijos me tomarán el pelo, y asqueada de que me miren de reojo cuando literalmente lo que hago es disfrutar y exprimir cada momento de mi vida con ellos.

En fin puede que esté negativa y ahora lo vea todo mal, pero estoy harta. Lo prometo. Eso sí mañana me iré a la jornada y disfrutaré, y lo haré acompañada de otras madres y amigas que comparten mi visión de la crianza. Que quede dicho.


jueves, 24 de abril de 2014

San Google y Santa Aru.

Tengo complejo de enciclopedia, uys que antiguo me ha quedado eso, de wikipedia, más bien. Y no es que lo sea, que mis conocimientos de cultura general son medios, pero suelo ser consultada cual oráculo de Delfos cada vez que alguna cuestión surge en medio de cualquier conversación cotidiana.

Desde que existe San Google, la verdad es que si no sé algo, no me quedo con la duda, enseguida presta cojo el smartphone de turno y busco la respuesta. Me da mucha rabia quedarme con el interrogante abierto. Pero me temo que soy la única de mi entorno que lo hace.

El otro día me preguntaron a qué país corresponden las matrículas NL. Yo sabía la respuesta y contesté que Holanda. Y las dos amigas que me lo preguntaron me respondieron: 

- "Ah, ¿pero no era Nueva Zelanda?". 

Yo, que tengo una imaginación a ratos que abarca un imperio, me vi el coche de marras embarcando en un trasatlántico para cruzar todos los mares posibles y venir desde las antípodas aquí a hacer turismo y lo caro que debe resultar eso y me obnubilé. Ni que decir que les contesté: 

- "¿Cómo va a venir un coche desde Nueva Zelanda aquí a hacer turismo? ¿No veis lo caro que resultaría algo así? Existen las empresas de alquiler de coches aquí." 

Ellas alucinadas me contestaron tan panchas: 

- "Sólo era una pregunta. Es que vimos uno coche de esa matricula. Dedujimos que era de Nueva Zelanda y nos quedamos tan anchas no si antes comentar que cuando te viésemos a ti te lo preguntaríamos." 

Y ahí es dónde ya yo ricé el rizo:

- "¿Y para qué existe Google? Cómo podéis quedaros con semejante duda!"

Y zas.... SILENCIO TOTAL. Soy rarita. Cada día más.


miércoles, 23 de abril de 2014

Feliz San Jorge/Sant Jordi!

Para que nadie se enfade felicito a todo el mundo pero mi corazón es maño, aunque reconozco que la festividad de Sant Jordi me chifla y lo de la rosa y el libro me pierde.


martes, 15 de abril de 2014

Etapa cerrada.

Pues ya está, finiquitada la etapa laboral de mi socio. Esta mañana ha tenido reunión en la empresa con el administrador concursal encargado de la liquidación de la misma, le han entregado la documentación y adiós muy buenas.

La sensación una vez acabado todo el periplo es de descanso, de quitarnos una pesadilla de encima, es así. Ahora a la cola del paro, la más larga y concurrida de este país. Por no se sabe cuánto tiempo, es lo que hay.

Estos días he andado un poco agobiada con el tema. Y es que por más que yo intente estar positiva la gente que me rodea no para de recordarme lo triste de la situación, lo mal que está todo, las perspectivas tan agoreras que tenemos por delante, y claro una se cansa de intentar ver lo bueno de todo y ser la única que lo haga.

Mi socio poco a poco se contagia de este espíritu apocalíptico y a ratos creed que no sé cómo ingeniar una respuesta positiva ante su pesimismo creciente.

El domingo sin ir más lejos en una comida con la familia política, es decir, con los seres queridos de mi marido, el ambiente era casi de funeral. Yo la verdad salí hecha trizas. Lo mismo me pasó con algunas de las amigas que tengo aquí, algunas de ellas en paro, el viernes salí a tomar algo con ellas y los peques y los "ánimos" que me dieron fueron para echar a correr y no mirar atrás.

Ahora toca ir al pueblo por Semana Santa e imagino que será más de lo mismo. Creo que me pasará como cuando murió mi padre que casi prefería no salir de casa ni ver la luz del día porque cuando lo hacía todo el mundo tenía que andar compadeciéndose de mi triste situación.

En fin que esto es una mala racha y que sí que mi vida es jodidamente triste, nótese la ironía, pero por favor, que la gente deje de recordarme estos detalles a cada punto porque ya soy mayorcita y tengo suficiente memoria para que no queden en el olvido. Y sí señores, casi lo que necesito es más una palabra amable o un reconfortante silencio, que otra cosa.



jueves, 10 de abril de 2014

Mi bebe "independiente"!

Yo soñaba estando embarazada de mi segundo bebé que aprovecharía para hacer con él todo lo que con su hermano por culpa de la desinformación y los prejuicios no hice a mi modo de ver de manera suficientemente sensata.

La experiencia es un grado y creía ilusa de mí que alargaría la lactancia más tiempo que con mi mayor, lo cogería en brazos hasta "jartar" y que colecharíamos felices como perdices.

Pero mi pequeño como he dicho mil veces es el espíritu contrario de su hermano, un "rebelde" sin causa, un alma libre, un bebé muy independiente y resabido.

En Navidad comenzó a rechazarme el pecho, le di la culpa a las vacaciones y los horarios locos fuera de toda rutina, pero cuando volvimos a la normalidad, él siguió en sus trece hasta que al final di por concluida tristemente mi segunda lactancia materna cuando mi hijo cumplió su primer año.

También por aquellos días había empezado a preferir la comida a trozos que los purés. Tanto era así que decidí olvidarme de triturarlo todo y empecé a beneficiarme de la comodidad de que mi retoño comiera ya casi lo mismo que nosotros a trocitos pequeños.

Después de las vacaciones de Navidad y con el añito cumplido empezó a ir a la guardería, no sabíamos cuánto tiempo le quedaba aún al socio en el trabajo y mi suegra estaba bastante cansada cada día de cuidar de un bebé tan "movidito" así que no tuve más remedio. Desde el minuto cero sus cuidadoras me comentaron lo bien que se entretenía él solo a sus anchas y lo rápido que se había adaptado. Nada que ver con los lloros que mi primogénito tenía cada mañana cuando empezó la misma etapa.

En casa también es muy independiente, la verdad es que si bien durante los primeros meses abusé de tenerlo en brazos y de amortizar la mochila ergonómica que me compré, desde que él empezó a gatear se dio cuenta de que un mundo nuevo se abría ante él y empezó a querer menos brazos para mi mayor angustia y su mayor deleite. Abrir cajones o grifos de agua, trastear entre los juguetes de su hermano o entre mis tupper de plástico, y revolucionarlo todo era mucho más interesante y divertido que permanecer quieto en brazos de mami.

Finalmente y para mi depresión total y absoluta ya hace semanas que observo que cuando nos acostamos a dormir el tío quiere huir literalmente de la cama. Me señala con el dedo fuera de la cama y yo siempre pienso que lo que quiere es más rato de juerga. El lunes por la noche ya fue la "cabose", en un intento desesperado por largarse de mi lado se puso de pie en la cama en un nanosegundo y sin yo tener tiempo a reaccionar saltó directamente al suelo de cabeza dándose tremendo chichón. Lo consolé, lo abracé, le puse árnica en el moratón y lo dejé en su cuna un segundo para evitar otra desgracia mientras entraba en mi baño a mear. Cuando salí estaba acurrucado abrazado a un osito de peluche, que suele servir de elemento decorativo en su cuna, y con la mano diciéndome adiós. Me quedé a cuadros. Lo dejé y allí se durmió tan pancho. Martes y miércoles volví a intentar dormirlo conmigo en mi cama como siempre y él vuelta a señalarme su cuna con el dedo. Con más pena que gloria lo dejé y allí se quedó relajado y frito.

En definitiva que el peque crece y demasiado deprisa, y la menda no está preparada para este "desapego" tan brusco hacia mí. Estoy tristona y lo echo de menos. Lo achucho, lo abrazo, lo beso, le digo que lo quiero y que lo venero y él sonríe. Pero cuando lo dejo a sus anchas sonríe aún más. Confío y espero que sea sólo una fase y que pronto necesite otra vez más apego a mí. Os juro que si algún día llego a casa y ha hecho la maleta para irse por la puerta entonces si que no lo supero....


martes, 8 de abril de 2014

"Fa 20 anys..."

Como la canción de Serrat, mañana hará 20 años que conocí a mi marido, aisss qué viejuno suena eso por favor. No soy de muchas celebraciones pero cuando pienso que ya ha pasado tanto tiempo desde que intercambiamos las primeras palabras me recorre el cuerpo un "noséquéquenoseyo" extraño... Y lo mejor de todo es que no me arrepiento de aquel día. Muchas cosas pasaron después, mucho queda por pasar, imagino, pero hoy no quería dejar de contarlo por aquí.

jueves, 3 de abril de 2014

El primer día del resto de nuestra vida.

Así es, ayer cerramos una etapa, hoy empieza una nueva. Mi socio al fin acabó ayer su largo y duro periplo en el trabajo y hoy es su primer día en casa.
Era esperado, sí, era previsible, mucho, pero cuando por fin el lobo bajó de la montaña a Pedro le costó creerse que de verdad iba a comerse a sus ovejas.
Así estoy, estamos vamos, en shock....

martes, 1 de abril de 2014

Siempre positivo, nunca negativo.

En breve como ya conté el socio se queda en el paro y yo sigo con mi empeño de ver el lado bueno de las cosas. El morrazo que me daré luego con la realidad será de armas tomar. Pero Aru es así de ilusa. Ya no me van a arreglar a estas alturas de la vida. Ya lloraré ya.

Una de las primeras ventajas que le encuentro al marrón que se nos viene encima es que ya no voy a tener que sudar horrores para "colocar" a mis hijos. Esto suena feo pero es así, cuando se ponen con fiebre, la menda tiene que tirar de abuelas o tías, para conciliar medianamente. Con el socio en casa se acabaron los sudores fríos cada vez que algún peque tiene unas décimas de fiebre. Tengo canguro a domicilio y de fiar.

Y ya de paso ahora que se acerca el largo verano tampoco tendré que encontrar la cuadratura del círculo para hallar el "casal" o las colonias perfectas para mi mayor, el bebé no tiene edad todavía de eso. Ambos polluelos tendrán un monitor exclusivo en casa y gratis, un lujo, la verdad. Mi horario es bastante conciliador y en verano aún más pero la verdad es que encontrar la solución perfecta y que se adapte a todos era uno de mis quebraderos de cabeza cada año por vísperas de verano.

Tampoco habrá que romperse los cuernos buscando las vacaciones perfectas, este año como no hay un duro, nos quedaremos en casa, o como mucho nos escaparemos al pueblo, otra preocupación menos de las habituales en estas fechas.

En fin que hay que intentar ver siempre el lado positivo de los mamporrazos que nos da la vida, ¿no?