martes, 15 de abril de 2014

Etapa cerrada.

Pues ya está, finiquitada la etapa laboral de mi socio. Esta mañana ha tenido reunión en la empresa con el administrador concursal encargado de la liquidación de la misma, le han entregado la documentación y adiós muy buenas.

La sensación una vez acabado todo el periplo es de descanso, de quitarnos una pesadilla de encima, es así. Ahora a la cola del paro, la más larga y concurrida de este país. Por no se sabe cuánto tiempo, es lo que hay.

Estos días he andado un poco agobiada con el tema. Y es que por más que yo intente estar positiva la gente que me rodea no para de recordarme lo triste de la situación, lo mal que está todo, las perspectivas tan agoreras que tenemos por delante, y claro una se cansa de intentar ver lo bueno de todo y ser la única que lo haga.

Mi socio poco a poco se contagia de este espíritu apocalíptico y a ratos creed que no sé cómo ingeniar una respuesta positiva ante su pesimismo creciente.

El domingo sin ir más lejos en una comida con la familia política, es decir, con los seres queridos de mi marido, el ambiente era casi de funeral. Yo la verdad salí hecha trizas. Lo mismo me pasó con algunas de las amigas que tengo aquí, algunas de ellas en paro, el viernes salí a tomar algo con ellas y los peques y los "ánimos" que me dieron fueron para echar a correr y no mirar atrás.

Ahora toca ir al pueblo por Semana Santa e imagino que será más de lo mismo. Creo que me pasará como cuando murió mi padre que casi prefería no salir de casa ni ver la luz del día porque cuando lo hacía todo el mundo tenía que andar compadeciéndose de mi triste situación.

En fin que esto es una mala racha y que sí que mi vida es jodidamente triste, nótese la ironía, pero por favor, que la gente deje de recordarme estos detalles a cada punto porque ya soy mayorcita y tengo suficiente memoria para que no queden en el olvido. Y sí señores, casi lo que necesito es más una palabra amable o un reconfortante silencio, que otra cosa.



jueves, 10 de abril de 2014

Mi bebe "independiente"!

Yo soñaba estando embarazada de mi segundo bebé que aprovecharía para hacer con él todo lo que con su hermano por culpa de la desinformación y los prejuicios no hice a mi modo de ver de manera suficientemente sensata.

La experiencia es un grado y creía ilusa de mí que alargaría la lactancia más tiempo que con mi mayor, lo cogería en brazos hasta "jartar" y que colecharíamos felices como perdices.

Pero mi pequeño como he dicho mil veces es el espíritu contrario de su hermano, un "rebelde" sin causa, un alma libre, un bebé muy independiente y resabido.

En Navidad comenzó a rechazarme el pecho, le di la culpa a las vacaciones y los horarios locos fuera de toda rutina, pero cuando volvimos a la normalidad, él siguió en sus trece hasta que al final di por concluida tristemente mi segunda lactancia materna cuando mi hijo cumplió su primer año.

También por aquellos días había empezado a preferir la comida a trozos que los purés. Tanto era así que decidí olvidarme de triturarlo todo y empecé a beneficiarme de la comodidad de que mi retoño comiera ya casi lo mismo que nosotros a trocitos pequeños.

Después de las vacaciones de Navidad y con el añito cumplido empezó a ir a la guardería, no sabíamos cuánto tiempo le quedaba aún al socio en el trabajo y mi suegra estaba bastante cansada cada día de cuidar de un bebé tan "movidito" así que no tuve más remedio. Desde el minuto cero sus cuidadoras me comentaron lo bien que se entretenía él solo a sus anchas y lo rápido que se había adaptado. Nada que ver con los lloros que mi primogénito tenía cada mañana cuando empezó la misma etapa.

En casa también es muy independiente, la verdad es que si bien durante los primeros meses abusé de tenerlo en brazos y de amortizar la mochila ergonómica que me compré, desde que él empezó a gatear se dio cuenta de que un mundo nuevo se abría ante él y empezó a querer menos brazos para mi mayor angustia y su mayor deleite. Abrir cajones o grifos de agua, trastear entre los juguetes de su hermano o entre mis tupper de plástico, y revolucionarlo todo era mucho más interesante y divertido que permanecer quieto en brazos de mami.

Finalmente y para mi depresión total y absoluta ya hace semanas que observo que cuando nos acostamos a dormir el tío quiere huir literalmente de la cama. Me señala con el dedo fuera de la cama y yo siempre pienso que lo que quiere es más rato de juerga. El lunes por la noche ya fue la "cabose", en un intento desesperado por largarse de mi lado se puso de pie en la cama en un nanosegundo y sin yo tener tiempo a reaccionar saltó directamente al suelo de cabeza dándose tremendo chichón. Lo consolé, lo abracé, le puse árnica en el moratón y lo dejé en su cuna un segundo para evitar otra desgracia mientras entraba en mi baño a mear. Cuando salí estaba acurrucado abrazado a un osito de peluche, que suele servir de elemento decorativo en su cuna, y con la mano diciéndome adiós. Me quedé a cuadros. Lo dejé y allí se durmió tan pancho. Martes y miércoles volví a intentar dormirlo conmigo en mi cama como siempre y él vuelta a señalarme su cuna con el dedo. Con más pena que gloria lo dejé y allí se quedó relajado y frito.

En definitiva que el peque crece y demasiado deprisa, y la menda no está preparada para este "desapego" tan brusco hacia mí. Estoy tristona y lo echo de menos. Lo achucho, lo abrazo, lo beso, le digo que lo quiero y que lo venero y él sonríe. Pero cuando lo dejo a sus anchas sonríe aún más. Confío y espero que sea sólo una fase y que pronto necesite otra vez más apego a mí. Os juro que si algún día llego a casa y ha hecho la maleta para irse por la puerta entonces si que no lo supero....


martes, 8 de abril de 2014

"Fa 20 anys..."

Como la canción de Serrat, mañana hará 20 años que conocí a mi marido, aisss qué viejuno suena eso por favor. No soy de muchas celebraciones pero cuando pienso que ya ha pasado tanto tiempo desde que intercambiamos las primeras palabras me recorre el cuerpo un "noséquéquenoseyo" extraño... Y lo mejor de todo es que no me arrepiento de aquel día. Muchas cosas pasaron después, mucho queda por pasar, imagino, pero hoy no quería dejar de contarlo por aquí.

jueves, 3 de abril de 2014

El primer día del resto de nuestra vida.

Así es, ayer cerramos una etapa, hoy empieza una nueva. Mi socio al fin acabó ayer su largo y duro periplo en el trabajo y hoy es su primer día en casa.
Era esperado, sí, era previsible, mucho, pero cuando por fin el lobo bajó de la montaña a Pedro le costó creerse que de verdad iba a comerse a sus ovejas.
Así estoy, estamos vamos, en shock....

martes, 1 de abril de 2014

Siempre positivo, nunca negativo.

En breve como ya conté el socio se queda en el paro y yo sigo con mi empeño de ver el lado bueno de las cosas. El morrazo que me daré luego con la realidad será de armas tomar. Pero Aru es así de ilusa. Ya no me van a arreglar a estas alturas de la vida. Ya lloraré ya.

Una de las primeras ventajas que le encuentro al marrón que se nos viene encima es que ya no voy a tener que sudar horrores para "colocar" a mis hijos. Esto suena feo pero es así, cuando se ponen con fiebre, la menda tiene que tirar de abuelas o tías, para conciliar medianamente. Con el socio en casa se acabaron los sudores fríos cada vez que algún peque tiene unas décimas de fiebre. Tengo canguro a domicilio y de fiar.

Y ya de paso ahora que se acerca el largo verano tampoco tendré que encontrar la cuadratura del círculo para hallar el "casal" o las colonias perfectas para mi mayor, el bebé no tiene edad todavía de eso. Ambos polluelos tendrán un monitor exclusivo en casa y gratis, un lujo, la verdad. Mi horario es bastante conciliador y en verano aún más pero la verdad es que encontrar la solución perfecta y que se adapte a todos era uno de mis quebraderos de cabeza cada año por vísperas de verano.

Tampoco habrá que romperse los cuernos buscando las vacaciones perfectas, este año como no hay un duro, nos quedaremos en casa, o como mucho nos escaparemos al pueblo, otra preocupación menos de las habituales en estas fechas.

En fin que hay que intentar ver siempre el lado positivo de los mamporrazos que nos da la vida, ¿no?

lunes, 31 de marzo de 2014

La mala prensa de la lactancia materna.

He llegado a la triste conclusión de que la campaña de descrédito contra la lactancia materna es totalmente exitosa. Imagino que el poder oscuro de las marcas es muy potente y su red de influencia demasiado poderosa. Pero es que está tan normalizado el uso del biberón en un recién nacido que lo contrario, o sea, lo natural, lo bueno, lo sensato, es decir la lactancia materna, es lo que se considera extraño y alocado. Una pena vamos. Yo respeto a las personas que deciden dar biberón porque es una decisión personal pero es que tener ideas tan equivocadas sobre la lactancia materna y exponerlas así sin más hace que muchas madres decidan no apostar por ella por simple desinformación o por mala información recibida. Y ahí es donde me indigno.

Además yo ando sensible con el tema desde que mi bebé hace dos meses decidió unilateralmente rechazar el pecho y me tocó darle la leche sólo con biberón, aunque ahora ciertamente prefiere comerse un bistec o un yogur que no beber leche de fórmula del biberón, cuando desde el primer momento había pensado en darle pecho al menos hasta los 18 meses como a mi mayor.

A lo que iba, en las últimas 24 horas he vivido tres momentos que son prueba fehaciente de lo que aquí expongo:

Momento 1: Ayer por la tarde en el cumpleaños infantil de un amigo de mi hijo. Varias madres, una embarazada a punto de parir y tres que hemos sido madres repetidoras en el último año. Conversación sobre los recién nacidos:

- Yo: "Es que son tan monos de recién nacidos, que pena me da no pasar otra vez por la experiencia."
- Madre embarazada: "Sí, es bonito, mucho."
- Madre 1: "Lo peor es las noches en vela, lo que sufrí con el primero, que le di pecho y no había manera de dormir una noche de tirón, ves con la segunda una maravilla, bibe y a dormir genial".
- Madre 2: "Aissss sí recuerda que éramos las dos pringadas que no dormíamos porque dábamos pecho. Lo comentábamos un montón de veces en el parque. ¿Te acuerdas? Menos mal que aprendimos la lección y con el segundo biberón directo."
- Yo: "La lactancia materna no tiene que ver con los despertares nocturnos, en mi caso tengo dos hijos, he vivido dos lactancias maternas maravillosas y en un caso, el mayor, durmió enseguida de tirón y en el segundo caso, el pequeño, aún ahora con 14 meses no hay noche que no se despierte mínimo una vez  y ya no le doy pecho que le doy biberón. Cada niño es un mundo."

Se hace el silencio. Se acaba la conversación. Yo me indigno un poco porque no puedo creer que se asocie la lactancia a las noches en vela, cuando justo la lactancia las hace mucho más llevaderas y cómodas.

Momento 2: De vuelta del cumpleaños, paseando por la calle hacia casa, la mamá embarazada de la conversación anterior:

- Madre embarazada: "¿Aún das pecho?"
- Yo: "No, le he dado pecho hasta hace un par de meses cuando cumplió 1 año."
- Madre embarazada: "Hombre ya tiene edad de dejar el pecho, que es mayorcito."
- Yo: "¿Cómo? ¿Mayorcito? Ejem... Sólo tiene 14 meses..."
- Madre embarazada: "Bueno es que yo creo que con dar pecho hasta los 4 meses es más que suficiente. En cuanto vuelves a trabajar mejor dar biberón y no hace falta tanto lío y tanto sufrimiento. Así puedes dejarlo con quien quieras tranquilamente."

Lucecita roja en mi cabeza, otra vez se asocia la lactancia materna al sufrimiento. ¿Quién vende esas ideas, quién por favor? Y el desapego maternal desde los cuatro meses que expresa esta embarazada. Una cosa es tener que volver a trabajar pero la otra es poder dejarlo con cualquiera cuando quieras sin preocupaciones gracias al "bendito" biberón.

Momento 3: Esta mañana estoy en mi despacho y oigo como un trabajador viene a entregar los papeles de la paternidad a las de RRHH, que están al lado. Le preguntan cómo va todo y él responde enseguida que han empezado con el pecho pero que van a acabar con biberón. El bebé tiene una semana de vida. Que si la madre no tiene suficiente leche, que el pediatra les ha dicho que complementen con biberón. En fin mala información, que conlleva otro fracaso de lactancia materna estrepitoso. Y esta vez ha venido dado por un profesional de la salud.

En conclusión pienso que las redes sociales, las comunidades blogueras, en definitiva, el 2.0 ha dado una oportunidad excepcional para informar mejor a las madres actuales pero queda mucho por hacer y para muestra un botón.

viernes, 28 de marzo de 2014

Al mal tiempo buena cara.

En casa las cosas no andan bien, mi socio está a punto de quedarse en paro porque su empresa va a cerrar después de 14 años de actividad. Ya es oficial. La dichosa crisis que tanto daño está haciendo ha tocado la puerta en nuestro hogar al fin.

Era la crónica de una muerte anunciada porque desde que empezó la crisis las cosas iban de mal en peor. Lo he comentado mil veces en este blog. Mi socio lo ha pasado mal francamente y ha tenido episodios de stress y ansiedad importantes. Después de lo que pasamos con mi hijo pequeño el año pasado, mi socio cambió de actitud bastante. Una angustia como la que nos provocó el pensar que nuestro bebé podía tener una enfermedad tan terrible como es la fibrosis quística nos hizo pensar mucho y valorar la suerte que tenemos. Aún con todo quedaban meses de preocupaciones por el trabajo y aunque no tanto, muchos días mi marido llegaba a casa de mal humor con lo que eso conlleva para la convivencia familiar.

Pero la verdad es que me he cansado de tanto mal humor y tanta mala cara y he decidido ver el lado positivo de todo esto. Mi chico ha sufrido mucho en esta empresa como he comentado, tenía un puesto de responsabilidad y ganaba bastante dinero pero eso no compensaba las noches en vela y los días de tensión insoportable. Así que ahora perderá su trabajo sí pero ganará en salud, eso seguro, porque estar en paro no es una situación agradable pero desde luego trabajar donde él estaba tampoco lo era y él aguantó y mucho. Además por fin podrá disfrutar de sus hijos, cosa que casi no ha podido hacer estos años porque llegar a las ocho o más de la noche cada día y verlos una hora despiertos a lo sumo no es de recibo. También espero que tenga más tiempo para estudiar, está cursando una carrera universitaria y ahora el pobre iba agobiadísimo cuando había que entregar trabajos o hacer exámenes. Este tiempo libre le irá bien para formarse aún mejor.

Como los dos somos muy prudentes, hemos ahorrado en la época de las vacas gordas por si venían las vacas flacas, y yo además sigo teniendo trabajo. Un trabajo que además me gusta, disfruto y con un horario razonable y conciliador, de 9 a 5. Llevo meses, años, vamos desde que las cosas van mal en la empresa de mi marido, haciendo números, cábalas, ajustando presupuestos, por si llegaba este momento y la verdad es que creo que simplemente será un cambio para bien. Puede que no ingresemos tanto dinero cada mes pero presumo que viviremos más felices.

Soy consciente de que no será fácil encontrar un nuevo empleo. El mercado laboral está fatal. Pero por otro lado quiero pensar que si fuera al revés y yo me quedara en paro tampoco se vería tan mal que me quedase en casa para estar con mis hijos. De hecho he comentado mil veces por aquí que si él hubiera tenido un trabajo más estable o con mejores perspectivas lo habría hecho sin pensar lo de quedarme en casa y cuidar de mi familia pero no pude hacerlo porque sabía que lo que ahora pasa llegaría pronto o tarde. Así que intento inculcarle a él que ahora será el que tendrá la oportunidad de disfrutar de eso y que debe vivirlo como algo positivo y no obsesionarse con encontrar un trabajo nuevo ahora mismo. Evidentemente es algo que no debe perderse de vista porque desgraciadamente no somos ricos pero tampoco quiero que dramatice la situación y llevo mucho tiempo mentalizando su tozuda cabecita para que no se agobie.

En definitiva que me empeño en poner al mal tiempo buena cara y ver esta situación como una oportunidad en positivo. Puede que me equivoque, pero la verdad prefiero afrontar los problemas así. El tiempo se encargará de mostrarme si acierto o no.

jueves, 27 de marzo de 2014

Tener un niño de cinco años en casa.

Mi mayor ya no es un bebé, para nada, hace tiempo que dejó de serlo. Es un niño de cinco años maravilloso que en junio cumplirá seis. Y digo maravilloso porque me encanta la edad que tiene y lo bonito que resulta convivir con alguien así en el día a día.

Esta edad es fantástica, conversar con mi mayor es uno de los placeres más grandes que tengo en mi vida. Su imaginación desbordante me fascina, y yo que sigo siendo una niña soñadora aún ahora con casi cuarenta años, no me canso de escuchar sus historias, sus inventos, sus ideas, qué grande es la mente de los niños, y cómo la echamos a perder la mayoría de las veces en la edad adulta. Jugar con los Playmobil es su actividad favorita mientras está en casa, de hecho es su prioridad, y allí se monta sus películas y sus historias y si me pongo a jugar con él, ahí ya no tenemos fin. No sé cual de los dos se lo pasa mejor. Pero también nos encanta ver mis películas de la infancia (sobre todo las ochenteras, la trilogía de Regreso al Futuro, Los Goonies, ET, etc.) u otras más nuevas de animación, y después comentarlas o representarlas con los "clicks".

En el tema de las comidas me da un poquito que hablar, sobre todo para comer verdura, pero la verdad es que es un niño con el que se puede razonar muy bien así que con mis explicaciones sobre lo saludable que es comerla habitualmente siempre consigo que se meta su ración diaria entre pecho y espalda sin dramas. El fin de semana y más si estamos en el pueblo "guarrea" más pero la verdad es que yo soy adulta y también lo hago.

En el tema del sueño tampoco hay problema, le acompañamos a la cama su padre o yo, ya que leemos juntos cada noche un cuento y luego hablamos de nuestras cosas, y después de un ratito juntos apagamos la luz y le cerramos la puerta para que duerma bien y no tenga que oír a su hermanito por la noche cuando se despierta y llora. Como nunca hemos forzado el tema del sueño es un niño que duerme perfectamente seguro y tranquilo. Y si es fin de semana y estamos en el pueblo donde contamos con dos camas de matrimonio grandes sabe perfectamente que puede elegir dormir toda la noche con papá o mamá sin problemas. En nuestro piso la posibilidad también existe pero entonces tenemos que hacerlo en su cama de 90 y él es el primero que no quiere porque dice que falta espacio y se agobia. A no ser que esté malito, entonces nos apretamos y listo.

El tema del control de esfínteres nocturno aún está ahí pendiente. Realizamos el protocolo de hacer pipi cada noche antes de acostarnos pero la verdad es que muchas noches aún se le escapa un poco así que duerme cada noche con pañal para estar más tranquilo, él y nosotros. No tengo prisas de ningún modo. Sé que es un proceso natural que debe conseguir por si mismo.

Como nota discordante, no puedo olvidarme que existen los celos por su hermano pequeño. Ese fantasma nos acecha día sí día también pero he de decir que lo estamos capeando mucho mejor de lo que imaginaba. El peque adora al mayor y el mayor al peque. El amor de hermanos es inmenso y eso facilita mucho las cosas. Mi trabajo de fondo también contribuye a dar sus frutos. Yo soy y fui hermana mayor, entre nosotras además aún hay una distancia de edad mayor, siete años en concreto, y apelando a mi experiencia y también a mis recuerdos intento transmitirle al máximo a mi mayor lo genial que es tener un hermano más chico. Viajo en el tiempo hasta aquellas interminables tardes de juegos con mi hermana en el salón o en la bañera, y como mi madre nos llamaba para recoger y cenar y nosotras no veíamos el momento de poner fin a nuestra diversión. También recuerdo salir con mis amigas a dar una vuelta ya más mayor y que mi hermana nos acompañara muchas veces. Me encantaba tenerla cerca. Aún ahora adoro tenerla cerca. La quiero con locura. Y todas esas buenas sensaciones las cuento y las explico a mi hijo porque quiero que él pueda vivir algo así con su hermano, porque es algo fantástico que no se puede perder. Le explico que si le enseña a jugar con él su diversión se multiplicará por mil, y que aunque ahora es demasiado pequeño para hacerlo como él desea poco a poco irá imitándole a él, aprendiendo, y los dos disfrutarán al máximo.

En definitiva que me encantan los cinco años de mi hijo, bueno que adoro a mi hijo como siempre lo he hecho, pero esta fase que estamos viviendo ahora la estoy disfrutando muchísimo.


miércoles, 26 de marzo de 2014

Lo que he de destacar de True Detective.

Ya vi el final de True Detective, han pasado más de cuatro días y sigo en shock. Realmente pocos finales de temporada, ni tan solo de serie, me han dejado tan flasheada como éste. No soy analista especializada de televisión y por tanto no busquéis aquí una rigurosa disquisición de los 50 minutos finales de la primera temporada de esta nueva joya de la HBO porque eso lo han hecho los bloggeros profesionales en su momento. Lo que sí que intentaré es desgranar lo que más me ha cautivado de esta serie ahora que ya la he finiquitado y he disfrutado intensamente. Advierto que no hay spoilers.

En primer lugar diré que pocas series me han abierto tantos interrogantes y me han hecho "googlear" tanta información como ésta. Y lo digo porque a mí me encanta que la televisión, el cine, o los libros, me hagan pensar, buscar respuestas, datos, odio que se me de todo hecho, mala costumbre que suelen tener en las series españolas por ejemplo. Esta historia en cambio es una historia de crímenes en la que nada se resuelve del todo al final, ni se atan todos los cabos, vamos como en la vida misma, donde la mayoría de los casos no pueden resolverse al completo por su complejidad o porque hay "manos negras" poderosas que lo impiden. No hay pues una conclusión clara, pero en cambio sí hay mucho fondo en ella, tanto, que cualquiera de los detalles te puede hacer perder media hora de tu tiempo buscando información allende los "internes", como dice mi suegra, por pura curiosidad. Ya sólo su fabulosa "intro", con una canción memorable de los The Handsome Family y unas fantásticas fotografías de la Louisiana más desconocida, que por cierto han sido extraídas de una interesante serie fotográfica llamada Petrochemical America de Richard Misrach y Kate Orff, te transportan de inmediato al lúgrube y oscuro ambiente en el que se mueven Rust y Martin, la pareja de policías protagonista. Una Lousiana que no se nos muestra en las guías turísticas, una Louisiana gris, pobre, la del tramo final del río Missisipi, cargada de plantas petroquímicas, que curiosamente descubrí que también llaman la "Avenida del Cáncer". Una America profunda, cargada de fanatismos religiosos y perversiones varias, que asusta más que cualquier zombie en The Walking Dead. El sur más misterioso sin duda.

También me ha sorprendido el grato descubrimiento de Matthew McCounaughey, un actor al que había encasillado injustamente en papeles románticos y bobos, y del que he descubierto una faceta gratamente interesante en esta serie. Quede dicho por adelantado que no he visto en cine su oscarizada interpretación en Dallas Buyers Club pero su papel de Rust es excelso, y lo comparo descaradamente con el de Brian Craston en Breaking Bad. Sí es osado, pero es mi opinión. Porque la evolución de su personaje en la serie es de por sí un motivo mayúscula para verla desde el minuto cero.

Es novedosa y interesante sin duda a su vez la estructura cerrada de la serie por temporadas, cada temporada es autoconclusiva, con personajes distintos e historias independientes, y de una duración más bien corta, sólo ocho capítulos. Esto es un punto negativo a mi modo de ver porque yo estoy prendada de Rust y Martin y sé que los echaré de menos en temporadas venidas y también porque se acaba enseguida, si la devoras con la avidez con la que lo he hecho yo, pero sin duda es un punto que se ha valorado positivamente por la crítica en general.

Finalmente destacaré la originalidad del planteamiento de la investigación policial y del caso que subyace en toda la trama. El asesinato, las desapariciones, el serial killer, los rituales, todo podría encajar en cualquier serie policial al uso, pero aquí está tratado magistralmente, envuelto en un halo de suciedad, putrefacción, depravación, que le da un toque especial y único a la serie. Por no olvidar el toque metafísico que le impregna Rust en cada uno de sus disquisiciones y con la sola presencia física de su personaje.

Así que si alguien anda dudando si ver o no True Detective, le animo encarecidamente a que lo haga, no es una serie para todos los públicos, como no suelen serlo las que salen de la factoría HBO, pero realmente es original, distinta y una nueva vuelta de tuerca a las historias policiales cuando parecía que ya estaba todo el pescado vendido.

viernes, 21 de marzo de 2014

Maternidad, embarazo y miedo.

En mi departamento hay una compañera embarazada. Me lo contó en plan super secreto sólo a mí porque soy su inmediata superior esta misma semana. Está de dos meses. Es su primer embarazo. Yo me alegré mucho por ella e incluso sentí cierta envidia. Sí, estoy premenstrual y las hormonas me juegan esas malas pasadas.

Yo no soy nada observadora. Más bien soy despistada en estas cosas. Pero desde hace unos días la notaba distinta, más alicaída, con menos ánimo. Lo entendí enseguida cuando me contó que ha tenido algunos problemillas físicos iniciales y es normal sentirse un poco plof. Pero ahora parece que las molestias están remitiendo y ella sigue agobiada.

Recuerdo en mi segundo embarazo, en el primero lo perdí tan rápido que no tuve tiempo a muchas sensaciones, que yo también andaba muy agobiada y asustada. Es un paso tan grande saber que vas a ser madre y que tu vida va a dar un giro radica, y eso que en ese punto una ni se imagina de verdad la magnitud del cambio, que recuerdo perfectamente que me sentía abrumada pero al fin y al cabo feliz.

El caso es que me tiene un poco preocupada. Ella me ha transmitido lo asustada que está. Yo le he intentado decir que ser madre es lo más bonito que le va a pasar nunca pero también he empatizado con ella porque yo pasé por lo mismo, y sé que no es fácil relajarse y dejarse llevar. Las preocupaciones existen desde el minuto cero, ese en el que te quedas pasmada ante el predictor con dos barritas rosas dibujadas. Y si como en mi caso has vivido ya un aborto espontáneo antes pues aún más. Pero es que el embarazo es un estado tan maravilloso que me da mucha pena que no lo disfrute plenamente. Porque yo que sé que no voy a vivirlo otra vez lo añoro mucho y me arrepiento de no haberlo disfrutado más.

Los que me seguís desde hace tiempo conocéis bien mis neuras del embarazo, el blog fue una vía de escape fantástica y además gracias a él pude encontrar a otras madres con las que pude intercambiar impresiones, dudas y preocupaciones.

Así que espero ser un punto de apoyo para ella, si así lo desea, para darle fuerza y ánimo, y también orientarla en la medida que me sea posible en los temas que ella quiera para mejorar su estado anímico en este embarazo que le ha pillado por sorpresa y le ha volcado demasiadas dudas y miedos en su plácida existencia.

miércoles, 19 de marzo de 2014

Mi regalo del Día del Padre.

Breve post hoy por que no tengo tiempo de mucho. Hoy es el día del padre y por supuesto hemos empezado felicitando a mi socio mi mayor y yo en la cama con un detallito y colmándolo de besos porque le adoramos y queremos que lo sepa. También he tenido mi pequeño momento de recuerdo para mi progenitor que allá donde esté sabe bien que lo añoro y le quiero muchísimo.

Pero lo mejor de todo ha sido el gran regalo que como padres hemos recibido mi chico y yo hoy. En la revisión de cadera de mi pequeño en el hospital todo ha salido a pedir de boca y nos han dado el alta definitiva en traumatología. La radiografía ha salido perfecta. Hoy pues tengo mucho que celebrar. Así que sin tiempo voy pero no quería dejar de contar por aquí lo feliz que me siento.


martes, 18 de marzo de 2014

Educación vs enseñanza.

Esta mañana en una conversación sin más de pasillo café en mano en la oficina, una compañera me comenta que le han dicho que el colegio al que va mi hijo tiene muy mala reputación. Se lo ha comentado en una distendida conversación de sábado tarde una amiga suya que estudia magisterio y otra que tiene una academia de idiomas a la que por cierto va mi hijo y otros compañeros suyos del mismo centro un par de horas a la semana.

Para poneros en antecedentes os contaré que en la ciudad en la que vivo, que tiene 21.000 habitantes, el colegio al que va mi hijo es el único colegio que usa la metodología por proyectos, de ahí que lo eligiera para mi chaval. De hecho la elección fue concienzuda y me dio muchos quebraderos de cabeza justo ahora hará 3 años como podéis comprobar en mi archivo de blog. Que en una ciudad con cinco colegios, éste sea el único que opte por esta metodología concreta demuestra claramente que va contracorriente de lo que es "normal" por estos lares. Así que no me sorprende nada que le lluevan las críticas. Yo he escuchado a veces que hablan mal de él por qué los niños no llevan deberes a casa y también por qué no hay que comprar libros, cosa que no implica que en el colegio no haya libros, que si los hay y muchos por cierto, tremenda biblioteca tienen, pero se comparten y además se usan de una manera menos tradicional de la que la mayoría de nosotros en nuestros años estudiantiles conocimos.

Al escuchar el comentario enseguida me he precipitado a preguntar el por qué de tal mala prensa. Pensaba que la argumentación sería la misma de siempre, la que os acabo de contar. Pero no, esta vez ha sido distinta. La explicación ha sido que los niños que van a ese colegio salen muy mal educados. Comorrrrrr, perdón, jorrrrrr????? Perdonad la expresión pero es que mi careto venía a expresar esto cuando he oído tal sandez.

Mi respuesta al comentario ha sido que la educación no es cosa de los profesores sino de los padres, y que en los colegios se enseña, no se educa, es más en ese colegio en concreto lo que se busca es que el niño sepa investigar, buscar la información, se motive y enfoque sus esfuerzos en los objetivos que se marca y por los que él ha mostrado un interés previo, y que por supuesto los trabaje en equipo. Nada de memorizar, ni de alcanzar hitos prestablecidos que no llevan a nada. Se respetan las evoluciones de cada chaval y eso a mí que queréis que os diga me encanta. Por supuesto he argumentado que si un niño no sabe comportarse no tiene nada que ver con la metodología de enseñanza que se utiliza en un centro sino más bien en la implicación que sus padres tienen en su educación. Delegar esta tarea a los docentes, la más grande que vamos a hacer en nuestra vida como padres que somos, es una irresponsabilidad a mi modo de ver. También he recalcado que los niños son niños y que a veces pretendemos que ellos se comporten como adultos, la cual cosa muchos debates a mi alrededor últimamente.

Y en medio de la disquisición una luz se ha abierto en mi cabecita. Ahí he atado cabos con un detalle que me tiene mosca desde hace unos días y que no lograba entender hasta hoy. Mi hijo cuando sale de clase de inglés suele tener siempre mucho pipí. El primer día comprobé que supiera decir que quiere ir al WC en inglés, allí les piden que hablen siempre en ese idioma, y efectivamente lo sabía. Al segundo día le pregunté por qué no pedía ir al WC y él me contestó que porque a E. su profesora, no le gustaba que se levantaran.

Hoy mi compañera en su comentario me ha recalcado que en el colegio de mi hijo son maleducados porque no saben estar sentados en clase y quietos. Estoy segura de que la profesora de inglés se habrá enfadado por ese motivo en alguna clase y mi hijo tiene miedo a pedir pipí por lo que se lo suele aguantar más de lo que viene a ser normal. Muy mal porque además es la misma profesora que dice que los niños que van a ese colegio son maleducados, cuando la mala educación es cosa de los padres, no del excelente cuadro de profesores que hay en ese centro. De hecho he descubierto recientemente el blog de uno de ellos y ya me confieso enganchada a él. Me consta que la profesora de inglés de mi hijo no opina eso de mi pequeño en concreto, ya que ella misma me dice que él es muy bueno. Pero extrapola a todos los del colegio al que va la condición de maleducados cohartando su libertad en clase para pedir permiso para ir al baño por ejemplo. Evidentemente hablaré sobre este asunto con ella en cuanto me sea posible. Sobre el hecho de que mi hijo salga siempre con ganas de mear, claro, y espero que su explicación tenga algo de razonable porque sino está claro que las horas de mi retoño en esa academia van a estar contadas.

Estoy indignada, muy indignada... Se nota no?


lunes, 17 de marzo de 2014

La enfermiza atracción que me provoca True Detective.

OJO SPOILERS!
Cuando ya media humanidad ha visto el final de la primera y exitosa temporada de True Detective la menda que aquí escribe aún vio anoche el quinto episodio. No por falta de ganas estoy tan atrasada con la serie, sino por falta de sueño más bien, el que no duermo de noche cuando toca y que me hace ir arrastrada día sí día también, y tener que acostarme a ritmo infantil muchos días.

Pero esta falta de ritmo en el visionado de la serie revelación del año no me impide disfrutarla menos. Para nada. Que yo cuando vibro con una serie, vibro, aunque lo haga desacompasada al resto del mundo mundial. Ya hice lo propio con Breaking Bad.

Y es que prometo que sobre todo en estos dos últimos capítulos vistos, el cuatro y el cinco, ni he respirado apenas, vamos que ni pestañear siquiera ante la pantalla. Que el ambiente lúgubre de la producción de esta serie, tensa a cualquiera pero leñes, lo que va aconteciendo, el devenir de cada uno de los personajes, las caídas y posteriores recuperaciones personales de Martin, las situaciones de riesgo, qué decir del famoso plano secuencia del capítulo 4, la captura del cocinero de meta en el capítulo 5, el giro argumental con la acusación de Rust, en fin todo lo que va pasando te va dejando sin respiración. Enganchada en vena vamos.

Y no es que la historia tenga nada del otro jueves, sospecho que en otro contexto sería una caso de investigación policial más en una serie policíaca más. El secreto del éxito está más en el cómo está contada opino, la sublime interpretación de los actores, la ambientación, sucia, enfermiza, decadente, creo que eso es lo que más me atrae. Vamos otra joyita más que nos deja esta era dorada de la televisión por cable americana y en concreto de HBO sin duda.

viernes, 14 de marzo de 2014

Los segundos se crían solos y los terceros más... imagino!

Tengo una amiga que tiene tres hijos y entre ellos no hay una diferencia superior a dos años. Como imaginaréis los primero tiempos fueron de locura pero ella siempre cuenta satisfecha que sobrevivió, mientras pone cara de superhéroe y mira al horizonte. Eso sí también narra que al primero le contaba hasta los pelos de la cabeza, el segundo tuvo que aprender precozmente a tomar sólo el biberón y al tercero, pobre, casi que le dio el pañal para que se lo cambiara solo.

Con números superiores de hijos, cuatros, cincos, y siga sumando, me imagino que si se quiere tener un poco de orden y concierto, ya no digo en casa que es mucho pedir, pero sí mental, hay que funcionar con disciplina militar digo yo. Nótese la ironía por favor. No seré tan osada en comprobarlo. Seguro que alguna de las valientes madres de familia numerosa de la blogsfera pueden aportar gustosamente su opinión.

En mi caso, con dos retoños, uno de cinco años camino de seis, y otro de un añito recién cumplido, mi salud mental, celebro, es bastante buena. De hecho aunque los momentos de estrés a ratos me superan un poquito, tampoco voy a hacerme la chula y decir que soy muy zen y tal. Sé que con mirarlos y ver su carita las penas ya son menos penas. Y la vida se ve de otro color.

Eso sí hay una máxima que aparece en cada una de las escenas de mi existencia y que me permite mantener la calma cuando mis dos soletes se empeñan en alterarla, que es más a menudo de lo que me gustaría, y ahora os la cuento porque a lo mejor os puede servir: carpe diem. Sí, justo es esta, aprovechad el momento, porque luego crecen y ya se acabó lo de acostarse a su lado a leer el cuento cada noche y dormir un rato abrazados después, se acabó reír largo y tendido después de una disquisición filosófica de su lengua de trapo, se acabó el jugar con ellos y vivir aventuras galácticas hiperchulas, o mirar sus ojitos asombrados cuando descubren algo nuevo. En definitiva se acabó añorar el concepto aburrimiento.

Y con esta premisa dejo mi vida transcurrir, con el segundo no puedo vivir estos momentos que he descrito con tanta intensidad porque cuando me quedo un nanosegundo embobada mirando su carita de ángel mientras duerme la siesta un plácido sábado por la tarde en mi cama, oigo el berrido del mayor que me reclama pidiendo que le busque con extremada urgencia el Playmobil médico de la ambulancia blanca que lleva chaqueta naranja y que es chica porque no lo encuentra, y lo necesita como mi jefe necesita los informes, para ayer. Yo presta y rauda corro para ayudar a mi heredero y cuando llego a la cocina y le grito ya estoy aquí, escucho a lo lejos los berridos del pequeño que con la exclamación se ha despertado y ya está llorando anunciando que da por finiquitada su breve siesta. Y entonces el mayor tiene que proseguir sus juegos con la ayuda de mi mano izquierda, ya que la derecha la uso para agasajar al pequeño con su merienda. Eso sí la gracia y el salero que tiene que el pequeño para comerse solito el jamón york y el pan es de otro planeta, pero sí estoy por comprarle langostinos porque estoy segura de que ya los pelaría con cuchillo y tenedor. Aisss me lo como!!!

miércoles, 12 de marzo de 2014

El patito feo.

Durante muchos años me he sentido fuera de lugar en muchas ocasiones. Creo que mi forma de ser no encaja en muchas situaciones y a veces ir tan a contracorriente de todo es cansado. Y no quiero parecer altanera y soberbia con este comentario, nada más lejos, soy cosa simple, más que un mueble de Ikea vamos.

De pequeña no me divertía mucho jugando a muñecas, ni poniéndome tacones, ni maquillaje, ya lo decía mi abuela, qué rarita es la nena, al tiempo que me miraba de soslayo y rebufaba. A mí lo que realmente me gustaba era jugar a crear mis propios cuentos con ilustraciones propias y "encuadernaciones" personalizadas. La de broncas que me llevé de mi padre por birlarle las grapas y los rotuladores. Aunque eso lo hacía en la soledad de mi hogar, y delante de mis amigas me acoplaba a sus juegos con cierto pesar y me las intentaba dar de guay, agotador la verdad.

En mi adolescencia empecé a ir a mi bola, mis gustos musicales, cinéfilos, incluso mi concepto de pasar un fin de semana divertido distaba en mucho de lo que gustaba a la mayoría. Es una fase complicada así que intentaba resolverlo buscando gente como yo, mis mejores amigos de la adolescencia, y algunos aún los mantengo, no fueron precisamente los más populares de la clase.

Después crecí y fui interiorizando mi manera de ser tan diferente. Ya me importaba poco que a los demás les gustase como soy. Era como era y era feliz cuando me mostraba tal cual. De hecho cuando conocí al que hoy es mi marido le dejé bien claro pronto de que Aru es tal cual, la tomas o la dejas. Ya podéis deducir que camino eligió.

Gracias a internet y al mundo bloggero me di cuenta de que no estoy tan sola, de que hay más personas como yo. Y grité "eureka". Aunque es una pena que la mayoría vivan tan lejos de mí.

A la hora de elegir estudios, me tiré por la economía, y vamos allí no encajaba ni de coña, todos tan pijos y tan estirados, definitivamente habría tenido que optar por alguna carrera informática, definitivamente con lo freaky que soy me hubiera integrado mejor. Con todo hice buenos amigos, algunos aún los conservo.

Después entré a trabajar en una empresa del sector social, a priori, un sector idóneo para mí, más alternativo y tal. Pero incluso aquí soy la rarita, la freaky, la diferente. Con casi cuarenta tacos, vamos cumpliré treinta y ocho en junio así que estoy más cerca del cuatro que de otra cosa, sigo siendo poco presumida, no sé lo que es usar cremas antiarrugas, me tiño el pelo porque tengo millones de canas, de hecho no empecé a teñirlo hasta que mi madre me dio un toque de atención sutil al respecto, siguen sin gustarme las películas románticas, no me gusta maquillarme, ni sé llevar taconazos, no me pinto las uñas, vamos que mi manicura consiste en cortarme las uñas y punto, porque no soporto llevarlas largas. No sufro leer bodrios tipo Cincuenta sombras de Grey y detesto que alguien pueda presumir por ser mujer objeto.

En fin que me aburren soberanamente las típicas conversaciones femeninas, y lo único que me pierde un poco es la ropa, sobre todo desde que, como confesé por estos lares, me he aficionado a Pinterest. Aún con todo soy plenamente consciente de que lo femenino en exceso no va conmigo. Para nada.

Si hasta mi hijo me preguntó el otro día por qué no me gustan las "cosas de chicas", atención, que tiene sólo cinco años.

Y aquí el osado lector, si alguno sigue ahí leyendo aún, se preguntará qué narices cuenta ésta ahora. Pues como tantas veces por aquí, me desahogo, nada más, porque en días como hoy me gustaría ser más estándar, más "normal", y no tener que sentirme a cada punto como el patito feo.


lunes, 10 de marzo de 2014

El making off de un futuro freaky.

Probablemente fracasaré en mi intento y me frustraré un poquito, dado que soy muy insistente en mi objetivo, y las expectativas son elevadas, pero al menos sabré que lo que he intentado, que por mí no habrá sido, y además habré disfrutado en el camino.

Soy una madre freaky, me gusta Star Wars y Tolkien por encima de todas las cosas y vibro un lunes por la mañana con vídeos de promociones de la cuarta temporada de Game of Thrones como éste:



Así que no os sorprenda que ayer aprovechando que mi hijo mayor estaba muy pochito le hiciera una clase introductoria de Star Wars mientras descansábamos en el sofá proyectando el episodio I. Como ya hace días que le voy contando quienes son personajes como Luke Skywalker, Darth Vader o el Maestro Yoda, él se quedó absolutamente enganchado. Y no ve la hora de que sea finde y de ver el episodio II. Y yo feliz!!!

miércoles, 5 de marzo de 2014

Colechando y a las ojeras espantando.

En mi trabajo hay un montón de mamas jóvenes con niños pequeños y bebés. Día sí día también se comenta en las pausas café o en la comida lo mal que muchas descansan por las noches. El agotamiento que tienen por estar días y días sin lograr conciliar una noche entera de tirón. Y siempre hay un patrón. Todas buscan qué narices les pasa a sus bebés. Quieren tener un motivo con el que justificar que sus hijos lloran durante la noche. Que si les crecen los dientes, que si tienen tos, que si les molesta el pañal, que si tienen frío, calor, etc. etc.

Pues están equivocadas. Yo tengo la solución y es más que evidente, exceptuando cuando los niños están enfermos claro, y es que esos niños lloran porque no quieren estar solos en su cuna, separados en otra habitación, lejos de sus padres. No hay más. Evidentemente este razonamiento lo hago aquí y me lo callo ante ellas. Me muerdo la lengua porque sé que no puedo compartir esta opinión sin que me abucheen y me digan que eso son tonterías, que sino los niños se malacostumbran, que a partir de los tres meses un bebé ya debe dormir en su cuna y en su cuarto, que las parejas necesitan intimidad, y barbaridades varias.

En mi caso y con mi bebé el sentido común impera. No colechamos en el sentido estricto pero ahora os cuento nuestra solución. Como mi cama es de 150 cm y no me cabe otra en la habitación adosada lo que hemos hecho es dejar la cuna al lado de la cama. Mi bebé se duerme en mi cama cada noche con su padre o conmigo. Nos turnamos, uno duerme al bebé y el otro se acuesta a leer el cuento con el mayor. Cuando nosotros nos acostamos un rato después lo dejamos en su cuna. Y cuando se despierta durante la noche, cosa que sucede casi todas las noches, lo pasamos a la cama con nosotros en un momento, porque lo tenemos justo al lado, y a seguir roncando los tres a pierna suelta.

A colación de este tema el otro día leí este artículo, que recomiendo encarecidamente ojear, e incluso lo publiqué en mi perfil de facebook para que a quien le interesara lo aplicara. Pero al parecer el empecinamiento de la gente a sufrir gratuitamente, y lo que es peor, hacer sufrir a sus retoños, es tan grande que han obviado mi indirecta. Y lo digo porque a la hora del café y de la comida sigo oyendo las mismas quejas sobre el tema.

En fin, cada hogar es un mundo y no nos podemos meter en él, pero hay que ver que nos complicamos la vida a veces con lo sencilla que es la solución.

martes, 4 de marzo de 2014

Cinema Paradiso, más que una película.

Hace seis años escribí esta entrada en mi blog sobre Cinema Paradiso. Perfectamente la podría volver a escribir hoy. Tal cual, exacta, idéntica, porque lo que sentía entonces lo sigo sintiendo ahora. Si amo el cine tanto es sin duda porque existen películas como ésta.

El domingo la volví a ver en La Sexta 3. Era la enésima vez. No me canso. Cada visionado es como el primero. Emocionante. Único. Intenso. Maravilloso. Escucho las primeras notas de la melodía que para este film compuso Ennio Morricone y se me eriza el vello de todo el cuerpo. Adoro todos y cada uno de los personajes pero sin duda Toto es el que más me conmueve. Y os contaré por qué.

Mi padre que fue la persona que me enseñó a amar el séptimo arte y la persona que me descubrió también esta película siempre decía que en Toto había mucho de él. Él también había crecido en la posguerra en un pequeño pueblo con miseria y penurias. Había sido un fanático del cine y se había colado mil y una veces en la sala del operador del cine del pueblo para ver cómo trabajaba. Años después trabajó allí los fines de semana y era yo la que pequeña me colaba en él y jugueteaba en su ambigú.

Recuerdo que con cada fotograma clásico que aparece en la pantalla del Paradiso mi padre nombraba sin equivocarse cada uno de los actores y la película de la que se trataba. Sabía mucho de cine. Se notaba que los ojos de Toto habían sido también los suyos en cierto modo. Por eso cuando la veo imagino a mi padre.

Le echo de menos. Me gustaría volver a verla junto a él para no perderme ningún detalle. Oigo dentro de mí su voz, explicándome sus propias historias en su particular "Cinema Paradiso". Esa película es más que una película para mí. Me transporta sensaciones inexplicables. Y me une a mi padre de un modo especial, aunque él ya no esté. Me gustaría poder hacer lo mismo con mis hijos. Transmitirles mi pasión por el cine del mismo modo. En ello estoy. Y es que cuando veo películas como ésta me siento tan cerca de esa persona que ya he perdido.

viernes, 28 de febrero de 2014

Cómo ser un gurú seriéfilo sin tener idea de series en siete cómodos pasos.

Lo que me llegué a reír anoche con este artículo no está escrito. Lo compartió una amiga en Facebook y creedme que casi lloraba.
Cómo ser un gurú indie sin tener ni idea de música en diez cómodos pasos es lo que reza el título. Incluso te aseguran poder morir antes de los 40 con una vida loca a tus espaldas y habiendo tenido una cola de chicas desnudas cada noche en tu cama. Suena bien, suena muy alternativo, suena muy guay, suena el colmo del postureo, eh?

Y es que ser un gurú indie mola, pero tampoco vamos a despreciar algo que podía estar a nuestro abasto y mola mucho también. Aunque no sé si ya asegura tantas noches de sexo loco y desenfrenado. Ahí es donde tengo mis dudas. Soy una respetable mujer casada jejeje!!! Pues al lío, de lo que estoy hablando es nada más y nada menos que de ser un gurú seriéfilo. ¿Cómo se os queda el cuerpo?

Yo no lo soy, claro está, pero reconozco que a veces peco en uno de estos cómodos pasos que me aventuro a exponer aquí, y por eso voy a contarlo. Lo haré lo reconozco con el único fin de reírme un poco de mi misma sobre todo. Y lo digo porque últimamente mucha gente me alaba el buen gusto en series y cine, y yo sinceramente pienso que no es para tanto. Al contrario. Cada uno disfruta con lo que le gusta sin más. Me da repelús incluso que acudan a mí en busca de la próxima serie que ver como aquel que acude al oráculo de Delfos, xddd!!!

Ahí van pues mis cómodos pasos para devenir una gurú seriéfila estupenda de la muerte:

1. Elige tu serie favorita, tu serie de cabecera, esa que recomiendas y que has visionado tropecientas veces. Por supuesto está prohibido que sea española, y tampoco vale ni Friends, ni Sexo en NY, ni CSI, en cualquiera de sus variantes. Tu serie de cabecera ha de ser desconocida para el gran público, y si es sueca, mejor que mejor. Lo nórdico no solo triunfa en educación o decoración y da un toque "cool" irresistible.

2. Olvídate de clasificaciones, drama, comedia, etc. Eso sólo vale para ser nominado en los Emmy y la verdad tampoco da mucho caché porque peca bastante de comercial. Y de lo comercial debes huir como de la peste. Breaking Bad por ejemplo es un drama pero tiene toques de comedia que rozan lo ridículo. Esa es la idea. Además en tu vida habitual y en tus discursos seriéfilos debes usar palabras molonas como "cliffhanger", aunque no tengas ni pajolera idea de lo que significa. También es necesario que diferencies claramente entre qué tipo de series emite AMC y HBO, o las que emite ABC. Es vital saber distinguir entre los canales de cable y los abiertos.

3. Ábrete un blog a la de ya, y escribe posts de series con etiquetas vinculadas a los títulos de las mismas, si no lo has hecho aún. Vincula estos posts a una cuenta específica de Twitter y a una página propia de Facebook y empieza a seguir a todos los críticos de TV molones de este país. Por ejemplo @albertoenserie del El Mundo. Ponte a retwittear hasta la saciedad todos sus tweets. Las redes sociales son tus amigas. Si él se digna a contestarte alguno, sentirás que estás tocando el cielo. En tu nuevo blog es de obligado cumplimiento poner a parir toda serie nacional que asome su cabeza por el prime time, no hace falta ni que decirlo. También conviene que veas las series al ritmo que se estrenan originalmente para luego comentar enseguida en tu blog y que nadie ose a spoilearte nada. Eso implica que o bien dejas de dormir, para tener tiempo cada día de visionar todo el material fresco o bien dejas de currar para hacerlo de día. Eso te impedirá también comer porque no tendrás dinero para hacerlo. Conclusión las ojeras y mala cara te acompañarán. Pero eso te da también un toque cool, bohemio y misterioso que mola mazo.

4. Hay series que impepinablemente te tienen que gustar, las hayas visto o no, como The Wire, Los Soprano, o A dos metros bajo tierra. Son clásicos intocables y los veneras. Los recomiendas hasta la saciedad. Botas en tu asiento cuando alguien las nombra en una reunión con amigos. Te recomiendo que sigas en Facebook las páginas de las mismas para que consten en tu perfil personal tus elevados gustos. Jamás procedas a hacer eso con series como Friends por el amor de Dios. El último gran clásico a incorporase a tan sacrosanta lista es Breaking Bad. Walter White, el personaje, es tu Dios, y Brian Cranston, el actor, es el mejor de todos los tiempos en la profesión. Recuerda que hasta Jack Nicholson le escribió una carta profesando su admiración.

5. Es fundamental que desprecies las producciones españolas, y si alguna vez zappinenado te has quedado viendo un capítulo de La que se avecina e incluso has soltado alguna carcajada con el "merengue, merengue", mantén ese lapsus en el más absoluto de los secretos por lo que más quieras. Tienes una reputación y se puede ir al a mierda en cuestión de segundos.

6. Las series siempre las ves en versión original y como mucho subtituladas, aunque sea una mentira cochina, tú di eso, ver algo doblado es digno de ir directo al infierno de los seriéfilos. Además los ves por Canal + Yomvy, nada de descargas ilegales. Tú eres muy cool y sinceramente entiendes los giros argumentales mejor en inglés con acento de Arizona que no en nuestra vulgar lengua cervantina.

7. Di que vas cada otoño al Festival de Series, no hace falta que sea verdad, que la economía no está para mucho trotes y si no vives en Madrid, puede resultar muy caro un fin de semana allí. Tu di que vas igualmente, y esos días te encierras en casa, con las persianas bajadas y el móvil apagado. Así puedes decir que la primera noche que llegaste al hotel madrileño se te cayó en el agua del WC y se quedó muerto todo el festival.

Y yo creo que con estos sietes pasos básicos y sencillos puedes convertirte en un fabuloso gurú seriéfilo. Si tu vida sexual mejora también por ello, ale, ya me lo contarás!!!!


jueves, 27 de febrero de 2014

Pinterest, Divinity y otros inventos infernales...

No voy a perder jamás a la freaky que llevo dentro, a Dios pongo por testigo, como Escarlata O'Hara. Disfruto como una enana viendo semanalmente mi dosis de zombies en The Walking Dead, sueño con disfrazarme de Darth Vader cada Carnaval, e inculco a mis hijos mi amor por el cine, con los títulos que en los ochenta a mí me hicieron amar tanto el séptimo arte, poniéndolos delante de la tele por ejemplo cada vez que emiten Los Goonies o cualquier parte de la trilogía de Regreso al Futuro. Esto es así.

Pero un buen día ya hace unos cuantos meses descubrí una red social muy femenina y coqueta que me cautivó ipso facto, me refiero a Pinterest. Empecé a montar mis tableros de decoración, moda y DIY, y a soñar con tener un salón muy nórdico y un armario perfectamente ordenado por colores. Pensé que tenía fiebre pero se ve que no. Lo que me sucedía era que literalmente me estaba convirtiendo en adicta a este invento del demonio. De repente me di cuenta que cada vez que zappineaba en la tele acababa viendo algún programa de decoración en Divinity. E incluso soñaba despierta con coger brocha y pintura y cambiar en una tarde de sábado la tonalidad de la pared de mi habitación. Volví a imaginar que tenía fiebre, pero no, era otro síntoma claro y conciso de mi terrible nuevo vicio.

Llegado a este punto de mi vida he de confesar que cada vez que cojo el móvil o la tablet lo primero que miro es Pinterest. Admito francamente que Facebook me cansa y Twitter me satura, que hasta las conversaciones de Whatsapp me superan a ratos. Sólo Pinterest me relaja, evade y transporta a un mundo fabuloso de casas ordenadas, tartas perfectas y peinados de ensueño, y por cierto no hablo de Wisteria Lane. Hasta aquí no hay problema, pero el problema empieza cuando empiezo a crearme necesidades que antes no tenía como cocinar compulsivamente recetas con hojaldre que engordan ni se sabe, ver looks maravillosos y "necesitar" adquirir una camiseta determinada con estrellitas, o unas botas de montar de color negro, argggggg!!!! Eso perjudica mi moral y mi bolsillo. Malo. Que no está el horno para bollos. Por no decir con que sueño compulsivamente con reformar mi cocina. Peor me lo pones.

Así que en estas tesituras ando yo cuando no se me ocurre otra ocurrencia que enseñar a mis ideales y feminísimas compañeras de trabajo mi descubrimiento. Y ahí si que la pifio de pleno. Porque ahora el Pinterest no está solo en mi cabeza, sino en cada una de las conversaciones de pasillo y café en mano. Y eso es aún peor. ¿Quién me mandó meterme en este fregado? Aisssss!!!!! Nunca aprenderé.

miércoles, 26 de febrero de 2014

La reunión anual con la tutora.

Lo bueno de tener un blog es que nos ayuda a refrescar la memoria a aquellos que la tenemos un poco parca.

Hace un año escribí este post. Acababa de tener la reunión anual con la tutora de mi hijo y salí contenta de la misma, muy contenta, para qué engañarnos.

Hoy he sonreído al releerlo porque ayer volví a tener la reunión de turno otra vez con su tutora y he podido constatar lo que sospechaba. La tremenda evolución positiva de mi hijo mayor. Su madurez personal, lo a gusto que está en el colegio, la seguridad atesorada ante las situaciones, su notable evolución en lectoescriptura, su afición a las matemáticas, etc. etc. ...

También ha mejorado la relación que tiene con respecto a su hermano, en el colegio habla mucho de él, se nota que le adora, aunque también se ve que cuenta que no le deja dormir de noche, y lo usa como excusa para explicar que está cansado y escaquearse un poco. Se las sabe todas. Y doy fe que es una mentira y de las gordas, porque el peque da guerra de noche pero su hermano mayor duerme a pata suelta en su cuarto con la puerta bien cerrada. Ya insiste él cada noche cuando le acostamos en que la cerremos bien para que el peque no le moleste con sus lloros. En fin. Alude además ante sus compañeros y su maestra que él era más buen bebé que su hermano, pero claro eso se lo inculco yo sin darme cuenta con comentarios del tipo: "Tú esto no me lo hacías!" Tendré que medir mis palabras, lo estoy viendo.

La verdad es que la reunión fue de lo más agradable, primero porque la tutora que este año tiene mi hijo es un verdadero encanto y segundo porque el contenido de la misma fue satisfactorio. Una siempre va a estos eventos con cierto recelo. Aunque luego lo pienso en frío y digo, pero si estamos en educación infantil, miedo y pavor, qué ríete tú de Freddy Kruger, será el que tendré cuando mis hijos cursen la ESO.

lunes, 24 de febrero de 2014

No hay dos iguales...

Mis dos hijos son de la misma madre, evidentemente, y del mismo padre, doy fe, pero son tan distintos que me alucinan. Y no sólo en el plano físico, en el que por cierto no tienen nada en común: uno ojos claros, el otro oscuros, uno pelo liso, el otro rizado, bla, bla, bla...., sino también en su carácter, en su forma de ser, de crecer, de todo. Eso sí son los dos guapos a rabiar, qué voy a decir!!!

Así que como madre lo que he hecho y tengo que hacer en la crianza del mayor, poco me sirve para extrapolarlo al pequeño. Uno me salió muy dormilón, y el otro no duerme una noche de tirón ni que lo maten, xddd!!! Uno es muy tranquilo y el otro es puro nervio. El mayor siempre iba pasado de peso y de altura sobre todo los primeros meses de vida, ahora ya no tanto, sólo de altura, y el peque es un palo, sopla el viento y se lo lleva. En fin que son tan antagónicos que a veces me pregunto si es que no tuve un affaire secreto y me quede encinta y no me acuerdo de nada. Sino fuera porque físicamente el pequeño es un calco de su padre de bebé daría para sospechar... jajaja!!!

Todas estas diferencias me sorprenden pero a la vez me agradan, porque la verdad es que cada día es una aventura en mi casa. Y como una ya tiene unos añitos de experiencia como madre, la seguridad con la que una suele afrontar los ires y venires diarios de mis retoños es más grande. Además como sé que el peque es mi último bebé, lo estoy disfrutando muchísimo, sin complejos, sin hacer caso de los comentarios de quienes me ven como una malcriadora nata, sabiendo que cada achuchón, cada abrazo y cada beso son un tesoro, tirándome el mundo por montera, porque luego crecen, y con cinco años a veces tras un fuerte apretón te miran con cara de... ¿mamá qué narices estás haciendo? Actitudes que me suelen resbalar y a las que respondo contestando: "Tú eres mí tesoro y te achucho porque sí". Aisss pobrete!! Si es que tiene que tener santa paciencia con la "osa amorosa" que es su madre. Solo espero que el peque sea en esto también distinto y con cinco años me siga agradeciendo mis dosis extra de amor infinito.

En fin que no hay dos iguales, ni tres, ni cuatro, ni cinco.... Pero yo los sumatorios superiores ya no estoy por la labor de comprobarlos.


jueves, 20 de febrero de 2014

El dolor emocional de nuestros hijos.

Por muy malo que tengas el día tener un hijo de 5 años en casa es garantía de que en algún momento u otro éste te arrancará una sonrisa y se te pasarán todos los males de golpe.
Mi hijo mayor, como todos los de su edad imagino, tiene unas ideas de bombero que me hacen llorar de risa. Disfruto de verdad con sus observaciones y comentarios, llenos de sentido común, por otro lado, y de inocencia deliciosa. Uno de mis momentos favoritos sigue siendo el de acostarme con él en su cama cada noche y hablar, leer cuentos, comentar el día. No lo hago todos los días porque nos turnamos con el padre pero el día que me toca, lo adoro! Pero lo que más me sorprende no son los momentos en los que me hace reír, sino los que me deja traspuesta por su madurez precoz.

En casa llevamos una temporada complicada por culpa del trabajo de mi socio. Las cosas van muy mal y en breve su empresa va a cerrar. Él lo intenta disimular pero está nervioso y llega a casa con mal aire. Y contrariamente a lo que debe hacerse lo paga con alguna salida de tono en forma de grito hacia los que allí aguardamos. Yo le he dicho por activa y por pasiva que así no predicamos bien con el ejemplo a nuestros hijos pero también entiendo que la tensión por la que está pasando le sobrepasa y es complejo evitar ciertas actitudes.

Anoche andaba yo en la cama con mi mayor leyendo un cuento cuando el pequeño vomitó toda la cena en la cama de matrimonio mientras su padre estaba tratando de dormirle. El cristo que montó fue espectacular, sábanas, nórdico, funda de colchón, colchón, todo manchado, vamos un desastre! El socio me avisó y presta fui a arreglar el desaguisado, mientras él bañaba de nuevo al bebé. Me costó un buen rato adecentar mi cuarto y cuando volví a la habitación del mayor me di cuenta que ya se había levantado y estaba jugando con su hermano y su padre en el salón. Eran casi las 11 de la noche y yo estaba muerta de cansancio así que grité al mayor para que se acostase.

El pequeño y el padre se retiraron a dormir y yo me metí de nuevo en la cama con el mayor que me esperaba totalmente indignado. Le pedí perdón y él muy serio me respondió que pegar y gritar no se hace. Y que no vale pedir perdón y ya está. Simplemente no se hace. Yo le dije que lo sentía mucho y que realmente tenía razón. Entonces el pobre me preguntó angustiado por qué papa gritaba tanto últimamente. Se me encogió el corazón al pensar que él era consciente plenamente de que su padre no estaba pasando un buen momento y estaba preocupado por ello. Traté de razonar para mis adentros una explicación racional de la situación por la que pasaba su progenitor, como en otras ocasiones he tratado de hacer lo mismo con temas y cuestiones delicadas como la muerte. Y me bloqueé. No supe qué contestar. Le di un abrazo, un beso y le dije que no se preocupara.

Supongo que salí del paso pero sé que volverá a las andadas y me preguntará pronto qué le pasa a su padre. Y yo sé que he de responder, que no puedo callarle otra vez con un beso, un abrazo y un no te preocupes. Pero no sé aún qué diré. Y también me cuesta pedirle a mi socio que lo haga él, que le cuente qué le pasa, porque no sé si él está bien de ánimo para hacerlo. Y es que ver sufrir a los hijos es lo peor del mundo y cuanto más crecen este dolor es más grande e intenso. La tarea de prepararnos para ello por parte de los padres es la más ardua.

lunes, 17 de febrero de 2014

Vuelta al blog, vuelta a viejas costumbres....

Estamos en la mejor época del año para ir al cine, esto es así desde que yo tengo memoria cinéfila. Cuando no tenía hijos, y por tanto tenía tiempo libre y dinero disponible para ocio, en estos meses no daba abasto a ver todo lo que había en la cartelera de cara a llegar la noche de los Oscar al menos con un buen porcentaje de las películas nominadas vistas. Era estresante pero muy divertido. Así luego podía hacer quinielas y fallarlas de pleno. Pero disfrutaba con ello.

Ahora como digo mis circunstancias personales me impiden algo tan simple como ver una película en una sala de cine al año, con palomitas y todo el protocolo, que no sea de animación infantil, y últimamente ni eso, porque el petardillo de mi hijo si no va con su grupo de amigos se ha estado negando a ir al cine. Y en casa no veo casi películas porque es rozar el sofá durante más de 45 minutos, que es el metraje de un capítulo de serie, y caer dormida, fulminantemente, tal y como lo cuento. Y como una es tozuda, como buena mañica, y ya se ha buscado la vida para cultivar a su retoño su amor por el séptimo arte desde el sofá de casa culturizándole con todos mis referentes ochenteros de cine juvenil e infantil (vease el ejemplo de Los Goonies, Los Gremlins, la trilogía completa de Regreso al Futuro y otros títulos similares), no podía cruzarme de brazos y me he propuesto fomentar también su amor por la cultura cinematográfica desde la sala de cine, como a mí me la inculcó mi buen padre, cosa que le agradeceré hasta la eternidad.

Y para eso ayer tarde, con el tiempo de perros que hacía, frío, lluvia y viento, mi nene y yo desafiando a la gripe, los resfriados y todos los virus habidos y por haber, nos fuimos al cine a ver, tachannnn, Lego The Movie.

Vale, vale, no os pongáis sibaritas, ya sé que no es el sumum de la prosa cinematográfica, soy consciente, pero por algún lado he de empezar para que mi niño aprecie el séptimo arte. Y una película que narra las hazañas para salvar el mundo de un muñequito muy similar a los que él adora, sí él es más de Playmobil que de Lego, pero salvando las distancias, las similitudes son muchas, creo que es una buena manera de empezar.

Qué digo creo, lo reafirmo, porque a mi hijo le entusiasmó muchísimo la película y yo me emocioné al verle tan feliz. Hasta disfruté como una enana viéndola, quien me ha visto y quien me ve. Ah! No me pidáis un análisis crítico y objetivamente racional de la película. No estoy capacitada. Y es que me siento como Brody en Homeland, que ha pasado mil años prisionero en Irak hecho unas trizas y le cuesta hasta algo tan sano y maravilloso como ducharse a la vuelta o echarle un polvo a la parienta. Digamos falta de costumbre. Pues eso que con la vuelta al blog a ver si consigo recuperar alguna vieja y buena costumbre.


jueves, 6 de febrero de 2014

Tenía mariposas en el estómago.

Tenía mariposas en el estómago y no sabía a qué se debían. Han sido meses intensos como mama de dos y como trabajadora dentro y fuera de casa. Necesitaba tomarme mi tiempo, reflexionar, y sobre todo dormir. No tener más obligaciones que las que mi día a día me imponía, que no eran pocas. Pero en mi cabeza de vez en cuando redactaba posts, a ratos me apetecía volver a escribir, otros en cambio me agobiaba con la idea. En fin que de un modo u otro me daba cuenta de que tenía mariposas en el estómago y no se debían a otra cosa que a las ganas de volver a darle vida a este blog. Lo echaba de menos. Pues aquí estoy. Aru volvió!

martes, 18 de junio de 2013

Descanso de blog.

No es una despedida, porque no lo es, quiero seguir con mi blog, pero la verdad es que desde que he vuelto al trabajo no tengo tiempo material para seguir con todo, no me da la vida para más y no quiero agobiarme pensando que también tengo esto abandonado. Así que aunque tengo miles de cosas que contar, la experiencia de compaginar trabajo con la crianza de mis hijos, la sorpresa de mi marido por el cumpleaños de mi hijo y por el mío, el final de la tercera temporada de Juego de Tronos, mi nostalgia al cumplirse un año de la muerte de mi padre, y tantas cosas más, debo darme un descanso del blog. Cuando vea que pueda o que necesito volver lo haré, éste es un hobbie más, uno de mis favoritos, pero ahora lo primordial es cumplir mis responsabilidades y para hacerlo debo aparcar un poco este espacio. Gracias por seguirme, por leerme, por veniros por aquí aunque yo no me dejé caer ya mucho por estos lares. Un abrazo fuerte a todos, y quien ya sabe puede seguir mis andanzas por facebook o por twitter en mi perfil más real.

miércoles, 15 de mayo de 2013

La baja laboral española, el peor enemigo de la LM.

Con mi mayor me incorporé al trabajo cuando él tenía 6 meses y no me fue complicado lo de la LM exclusiva que promueve y aconseja la OMS hasta esa edad. Ahora con mi segundo hijo que me ha tocado volver a las 16 semanas justas a mi puesto de trabajo ya me veo que lo de la LM exclusiva se complicará. Y os prometo que no me rendiré pero ya empiezo a tener mis primeros handicaps.
Mientras estoy en la oficina, cuatro horas de momento, mi peque se queda al cargo de su abuela, y yo le he dejado un congelador repleto de botecitos de leche mía congelada de retén. A parte cada mañana la menda se muñe para que mi retoño tome su leche lo más fresca posible. Cada día mi bebé en esas horas en las que estoy fuera de casa suele consumir un bote congelado más el fresco que dejo. Y aún así mi suegra dice que va justa la cosa. Yo le digo que coja otro bote más del congelador y que por la tarde me aplicaré para hacer acopio de más reservas. Pero ella no se queda convencida. O no quiere quedarse convencida porque como ella crió a su niño con biberón y mira que majo ha salido y fuerte y sano y grandote, y por eso te casaste con él niña. Así que hoy al fin me ha soltado lo que llevaba ya unos días dentro:
-"Mira yo pienso como tú que tu leche es lo mejor para tu niño pero qué te parece si me compras un botecito de leche de farmacia y me lo dejas aquí por si el nene se queda con hambre."
Y yo he replicado:
-"Pero si tienes el congelador lleno"
-"Ya pero mujer cuando se acabe"
-"Que no se acaba... que la vaca soy soy y sigo dando leche"
-"Como tú quieras...."
Silencio sepulcral.
Y tanto que querré!!!!! Aisss qué complicado es todo!!!!

martes, 14 de mayo de 2013

La reentré por la puerta grandeé.

La tonta de mí pensaba que al pringar toda la baja maternal la recompensa la tendría al volver a la oficina. Claro total no había desconectado nada, de hecho había resulto muchos temas via teletrabajo, tanto pringue debía valer para algo. Sería un leve impass, un juego de niños. Así que el viernes llegué relajada a mis aposentos laborales, como si el lugar al que me dirigiera fuera un spa o similar, al tiempo que me daba de bruces con la cruda realidad. Y fueron varios los indicadores, pero ennumeraré sólo tres:
1- una mesa colgadísima de carpetas y papeles
2- un jefe que me invitó a una reunión nada más llegar
3- unas compañeras que me miraban con cara condescendiente como pensando la vas a flipar colega.
Y así fue el viernes flipé un poco, ayer un poquito más y hoy me he agobiado directamente. La verdad es que en la fauna de la oficina hay que andarse con pies de plomo y hoy ha sido el día en el que he caído directamente en la cuenta de que no voy a tener el regreso fácil.
Si a eso le añadimos que me añoro de mi bebé mil pueblos, porque es adorable y tan chiquito, y dejarlo tan pronto dormidito, sin darle siquiera teta, que es el sacaleches a quien le otorgo mi cariño y amor a esas horas intempestivas, pues el resultado es un Aru bajísima de moral y sólo estamos a martes. Menos mal que este finde próximo viene un puentecito largo de cuatro días. Ya sé que España no puede ir bien con currantes como yo que nada más empezar piensan ya en descansar, que no soy ejemplo, que tengo mucha suerte de tener un trabajo, y tal y tal, lo sé, soy consciente, pero hoy tengo pataleta adolescente y punto, que lo veo yo, que me conozco.
Que luego yo soy la primera que me dejo sangre, sudor y lágrimas para que el trabajo salga adelante. Pero qué queréis que os diga, hoy tengo este punto y necesito desahogo.
Y ahora es cuando sabiendo que quiero a mi marido por encima de todas las cosas me pregunto porque la tonta de mí no se buscó un jeque árabe forradísimo que le permitiera criar con holgura y lujos varios a toda su cuantiosa descendencia... snif....


miércoles, 8 de mayo de 2013

El gatito invisible.

La culpa es mía. Totalmente. Que jugué con fuego una vez y me estoy quemando viva. A los tiernos dos años y medio mi retoño abandono el chupete previa maquinación "maquiavélica" mía.
Una noche un misterioso gatito se llevó su chupete y nunca jamás se supo de él. No fue muy traumático, ya lo conté aquí. Pero a partir de ahí y a modo de venganza se me acabó la tregua que la siesta del peque me proporcionaba porque ya no volvió a echar siestas nunca "mais".
Este fue motivo suficiente para jurar y perjurar que si volvía a parir otra vez mi nuevo retoño no dejaría de llevar chupete hasta que se fuera de botellón porque aquí la menda no se lo quitaría ni con aceite hirviendo.
Pero la historia del gatito no acabó aquí. La verdad es que desde hace mucho tiempo cada vez que mi adorado tesoro comete una tropelía con nocturnidad/diurnidad y alevosía la culpa se la echa al gatito misterioso y se queda tan pancho.
La última, esta semana, el urinario del baño pequeño apareció misteriosamente atascado con una cantidad ingente de toallitas justo unos minutos después de que mi vástago hiciera popo allí mismo, y adivinad a quien se le imputó la causa... al gatito misterioso "of course".
La menda harta de las "diabluras" del gatito, explotó, y mi niño, muy listo él, como no, me respondió: "Mami el gatito es muy malo, ¿no te acuerdas cuándo me quito mi chupete?" Ala me comí al gatito y con patatas...



lunes, 6 de mayo de 2013

La mujer impasible.

En el colegio de mi mayor, en concreto en su clase, la mayoría son hijos únicos, es curioso, son de la quinta del 2008, la del inicio de la crisis, y muchas madres, sobre todo desde que me vieron el bombo del segundo embarazo, me han espetado que ahora no es momento. Y lo sentencian firmes y yo callo y otorgo porque no voy a iniciar allí un debate de calado intelectual sobre la conveniencia de tener uno, dos, tres o quince hijos ahora o en otro momento cuando yo he tenido mil dudas siempre y además no tengo porque dar lecciones a nadie, ni alimentar bocas ajenas. Así que permanezco impasible.
Ayer al final fuimos a la comunión de la ahijada de mi socio en Barcelona, Murphy se debió liar en otra cosa este fin de semana y nos dejó tranquilos. El evento era en un colegio religioso muy pijo del Opus Dei para más señas en una buena zona de la capital catalana y los monovolumenes familiares cargados con mínimo tres hijos iban y venían con una frecuencia estrepitosa. No sé qué habrían pensado algunas de las madres de las que he hablado al principio del post ante semejante demostración de procreación cristiana. Pero esto es una reflexión en voz alta que tampoco viene a cuento.
La cuestión es que ya habiendo parido a mi segundo retoño para algunas mamis de mi colegio yo ahora soy como una gurú de la sapiencia maternal o al menos a mí me lo parece porque me preguntan y consultan cosas como si de su pediatra se tratara o tratase y la verdad no lo entiendo.
Porque en el paritorio con el segundo hijo no me han insertado ningún chip de conocimiento máximo maternal que yo sepa, vamos al menos no lo he notado.
Lo que sí he notado es que con el segundo bebé el estrés baja, sí y no porque las situaciones se relajen, no que antes mi mayor le metía monedas en la boca a su peluche favorito y bueno el peluche era más rico, pero tragedia ninguna, en cambio si ahora lo hace con su adorable hermanito la que se lía es parda, ya me entendéis. En cualquier caso lo que yo he notado es que de repente una ve que lo que sufría teniendo un hijo, que era lo máximo, ahora no lo puede multiplicar por dos, porque dos por lo máximo, sería infinito o más allá, y eso es demasiado, así que la madre de dos, y ya por extensión la de tres y la de quince, debe equilibrar su sufrimiento y dividirlo equitativamente entres sus dos congéneres para no morir de un infarto, o bueno morir de un infarto siempre es un alternativa en según qué circunstancias pero vamos hay que intentar que no suceda, no sé si me explico.
Así que debe ser ese nivel de estrés más bajo el que debe engañar a las otras madres que presurosas me interrogan sobre temas de crianza/pediatría/educación/cultura general xdddd!!! Porque antes iba al parque y me veían como me pasaba la tarde persiguiendo a mi mayor como una posesa, que es lo que siguen haciendo ellas, agobiada por la creencia de que me lo iban a secuestrar dentro del tubo del tobogán, que siendo sensata y lúcida una tiene que pensar que eso es físicamente imposible. Y en cambio ahora tengo a un bebé que me espera sonriente en el carrito, porque la verdad es que mi pequeño es un bebé sonriente y adorable, al que no puedo abandonar mientras investigo si hay algún secuestrador malicioso de niños detrás del mini rocódromo. Ahora debo estar alerta a los movimientos del primogénito pero quieta cerca de mi benjamín. Es muy distinto. Y cuando digo que tengo pose zen en mis excursiones vespertinas a estos ambientados lugares de ocio infantil lo mismo hago cuando estoy en casa, con el mayor caía el chupete en el piso recién fregado y corría rauda y veloz a esterilizarlo porque estaba segura de que algún bichejo infame atacaría a mi criatura de manera despiadada. Ahora cae el chupete de mi bebé al parqué con pelusas que no me ha dado tiempo a limpiar y lo remojo un poco bajo el chorro de agua y vas que te estrellas.
Muchos me preguntan, la segunda maternidad se disfruta más verdad, porque una está más segura, pues no sé qué decir, pero yo diría que más bien no, es más bien una cuestión que la madre naturaleza resuelve para que la especie perviva, y lo hace dotando a la madre repetidora de una impasibilidad concreta ante circunstancias que antes como novatas nos agotaban y agobiaban.
Si no fuera así, la especie humana, y esta es una teoría de la menda, se habría extinguido ya.