viernes, 19 de septiembre de 2014

La cuesta de septiembre.

El septiembre da para tocar mil temas, pasan tantas cosas en septiembre, todo pasa en septiembre. Vamos para mí la verdadera cuesta es la de septiembre: nuevo curso escolar, mucho curro y marrones en la oficina y muchos gastos. Si el año natural pasara a ser el curso escolar no lo vería ni raro ni nada, la verdad.

Este año la vuelta está siendo especialmente complicada, mi mayor ha empezado primaria muy revolucionado y asalvajado, no entiendo donde está mi dócil y adorable niño de ojos verdes, pero bueno, y mi peque lleva mal la vuelta a la guardería, llora y llora cada mañana, como si lo dejaras en el matadero y yo me voy con el corazón encogido a trabajar y con ganas de llorar hasta quedarme seca.

La verdad es que podría quedarse en casa, mi socio sigue sin trabajo y podría cuidarlo, pero aprovechando el paro este año se ha matriculado de más asignaturas en la facultad, a ver si así avanza y se saca pronto el título. Así que el pobre necesita un ratito para estudiar porque con el peque saltando alrededor y cometiendo tropelías una tras otra es imposible.

En fin que este año la cuesta se ha empinado un montón, y cada noche caigo agotada, casi muerta en brazos de Morfeo. Acabamos de pasar el ecuador de septiembre y ya me siento como si rozásemos la Navidad, xddd!!!

viernes, 5 de septiembre de 2014

Nuestro verano.

Definitivamente y aunque los termómetros traten de demostrar todo lo contrario la verdad es que este verano de 2014 ya empieza a tocar su fin.

Ha sido un verano distinto a los demás por una simple y llana razón, mi socio al estar en paro ha estado en casa con los niños, y por ende, más tiempo conmigo.

Estar en esta situación no es fácil, no os voy a engañar, y más si pensamos que pasan los meses y no se atisba ni una oferta de trabajo. Pero como yo soy de las que trato de ver el lado bueno de las cosas siempre he de reconocer que este verano ha sido maravilloso.

Hemos hecho esas cosas que aunque en la vida de otras familias es normal nosotros nunca podíamos hacer. El horario y las vacaciones de mi socio en su trabajo anterior eran de locos. Jornadas largas, y fiestas las rojas del calendario sólo. Así que la conciliación familiar y laboral me la chupaba entera yo.

No había paseos en bici al atardecer, o un chapuzón rápido en la piscina a media tarde, ni opción de disfrutar como familia de los días, porque cuando él llegaba tarde todo iba ya con prisas, baños, cenas, rutinas de dormir. Nunca teníamos una tarde para disfrutar relajados y escaparnos a tomar un heladito. Pequeños placeres que hacen que el verano caluroso se haga más llevadero.

Este verano, y con mi horario conciliador en el trabajo, hemos podido disfrutar los cuatro simplemente de estar en familia. Hemos pasado mucho tiempo juntos. Y sí, mi socio se ha dado cuenta que lidiar con los dos pipiolos solo es duro, pero también muy gratificante. Añadamos que le ayudaba que yo tengo un horario de salida de la oficina muy europeo y a las 5 solía estar en casa, si tenía guardia, y sino antes, porque en verano hacemos horario intensivo.

También arañamos unos euros para irnos unos días al norte, un asueto por Asturias, León y Vitoria, después de unos días en el pueblo, un viaje corto pero intenso. Nos encanta viajar y aunque ahora no tenemos la economía para grandes alegrías una escapada más ajustada a nuestro bolsillo era necesaria.

En definitiva ha sido un buen verano, ideal para coger fuerzas para el invierno intenso que me espera.


jueves, 31 de julio de 2014

Empanadillas al horno de jamón y queso.

Mi mayor es de gustos especiales a la hora de comer. Pasó de comer más o menos de todo a empezar a quejarse de casi todo. Y llegó un momento en que habría vivido de arroz, pasta y patatas. Dieta rica en carbohidratos pero pobre en todo lo demás.

Yo que no soy de agobiarme con este tema porque mi hijo está sano, guapo y lozanísimo, intenté enfocar el asunto introduciéndole alimentos poco a poco de nuevo pero con un aspecto más interesante.

Así por ejemplo aunque se niega a comer huevo duro, sí se toma las tortillas a gusto, así que la francesa, la de patata o últimamente la de calabacin (pelado simulando que es patata) se las mete en el buche de maravilla.

Lo mismo pasa con el atún, se lo come en los macarrones o en bocata, pero se lo retira en cualquier ensalada, incluso se niega a probar las empanadillas de atún y eso que a mí me quedan siempre de muerte.

Con el tema de las empanadillas he jugado mucho, al no gustarle las de atún empecé a hacer unas de espinacas y queso crema que sí se las comía bien y oye así de pasó conseguí que comiese esa verdura que se negaba a comer de cualquier otro modo. Las hago siempre al horno pintadas con huevo batido y así no son tan aceitosas.

Pero un día se empeñó el mozalbete en que se las hiciera de jamón y queso, lo intenté varias veces pero siempre me quedaban muy secas y poco apetecibles. Estuve dándole vueltas y al final se me ocurrió un invento que probé con un resultado muy exitoso todo sea dicho. Y aunque no tengo foto si quiero compartir el truco por si alguien se anima a hacerlo.

INGREDIENTES:
- 100 gramos de jamón de pavo.
- 100 gramos de queso rallado tipo mezcla para gratinar o pizzas.
- Una nuez de mantequilla.
- Una cucharada sopera de harina de trigo.
- Leche.
- Sal.
- Obleas para empanadillas (personalmente sostengo que las de La Cocinera son las mejores).
- 1 huevo batido.

PREPARACIÓN:
En un cazo pongo la nuez de mantequilla y le añado la cucharada de harina de trigo al tiempo que empiezo a remover enérgicamente para elaborar una bechamel. Cuando la harina se tuesta se añade la leche a chorritos poco a poco para que la salsa adquiera consistencia. Yo suelo bajar el fuego y hacerla tranquilamente vigilando que no se formen grumos. Cuando la salsa tiene una consistencia pastosa le pongo una pizca de sal y le añado el jamón de pavo cortado a taquitos pequeños y la mezcla de quesos y remuevo lentamente para que se funda todo. Apago el fuego y reservo.

Procedo a rellenar con esta bechamel especial ayudándome de una cucharilla las obleas de empanadilla y las cierro con un tenedor. Pinto las obleas con el huevo batido. Y horneo las empanadillas unos 10 minutos a 200º.

Quedan espectaculares y cremosas. Anoche las acompañamos de una ensalada de pepino y tomate y es una cena deliciosa.

miércoles, 30 de julio de 2014

Cambio de roles.

Desde que deseé se madre por primera vez pensé que lo ideal sería poder ocuparme al 100% de mi descendencia como hizo mi madre conmigo y con mi hermana. Ella siempre fue y es ama de casa. Mi padre trabajaba mucho para que no nos faltase de nada pero ella siempre estaba allí. Puede que no fuésemos de vacaciones a lugares exóticos. Ni viviéramos con muchos lujos. Nuestra vida era normal pero teníamos a mamá.Yo sabía donde encontrarla, siempre estuvo cuando la necesité, y yo que crecí con ese modelo familiar pensé que mis hijos desearían algo igual para ellos. A veces lo confieso veía a algunas amigas cuyas madres trabajaban fuera de casa y reconozco que sentía cierta pena por ellas. Ya veis, qué tontería, pero para mí saber que mi madre estaba ahí, era un pilar fundamental que ahuyentaba todos mis miedos y me hizo crecer segura y fuerte. No sé si ella es consciente de lo agradecida que estoy por eso. Debo decírselo más.

Como he repetido hasta la saciedad y como se demostró posteriormente el trabajo de mi socio hacía tiempo que tenía visos de durar poco. Al final duró mucho más de lo previsto pero cuando me quedé embarazada de mi primer hijo tuve que aferrarme a la realidad y continuar trabajando, con reducción de jornada eso sí, por si las moscas.

Como bien es sabido este abril mi socio se quedó en paro al final tras la muerte más que anunciada de la empresa en la que trabajaba. En ese momento ya me había ampliado en la jornada viendo que el dinero no nos iba a venir mal. Me convertía en el principal sustento de casa. Además justo hace un par de meses me propusieron promocionar en la empresa así que la verdad me agarré fuerte a esa oportunidad laboral y acepté el reto de crecer profesionalmente. En ello estoy.

Para evitar el bajón de mi socio, los dos diseñamos una estrategia que creo que con sus más y con sus menos, porque el ego masculino a veces es mucho ego, está funcionando bien. Se trataba de pensar qué pasaría si las tornas hubieran sido contrarias. Mi deseo de estar con los pequeños al 100% se habría cumplido. Pero no era yo, era él, quien ahora tenía la oportunidad maravillosa de criar a nuestros hijos. Se había acabado el ir y venir de Aru corriendo para ocuparme de todo y no tener tiempo de nada. Y la verdad es que me siento satisfecha, mis hijos están con quien mejor deben estar. Salgo del trabajo y no me veo mirando el reloj por si llego a buscar a uno y llevar al otro a la extraescolar de turno con la lengua para fuera. Sé que su padre se encarga y ellos están sumamente felices.

La verdad es que en este contexto de cambio de roles lo más complicado es lidiar con las opiniones de los demás, como en tantas otras cosas ocurre. Mi socio explica que ahora se ocupa de los niños y la mayoría de la gente le consuela y le dice, tranquilo con tu curriculum pronto encontrarás algo. Es como un pésame encubierto, una mirada compasiva que no entiendo y aborrezco. ¿Acaso criar es algo tan horrible? Pues no, no lo es, y sino sólo hay que ver lo guapísimo y feliz que está mi socio. Y sí hemos tenido que ajustar mucho la economía familiar a las nuevas circunstancias, claro está pero estamos más tiempo juntos los cuatro de lo que hemos estado en la vida. Queda dicho. Está claro que mi socio no cierra las puertas a trabajar, está buscando empleo y aprovecha para acabar su grado en la universidad que lo tiene a medias. Pero también disfruta del momento y trata de dar la vuelta a la tuerca, a pesar de los pesares.

lunes, 28 de julio de 2014

La "nada".

Lo del cansancio del jueves al final resultó ser algo más, un virus, o algo parecido, porque tan fatal andaba yo, tan moribunda, que acabé con fiebre aquella misma noche y sin moverme de la cama al día siguiente ni para ir a currar. Un desastre.

No sé si el detonante fue dormir poco por las malas noches que me da el peque, descansar menos por el calor que ha llegado ufano estos últimos días, o el stress por mi nuevo puesto de responsabilidad en el curro, no sé, pero la cosa es que estuve 24 horas bien jodidilla.

Pero como soy madre, y las madres no podemos estar enfermas, he de decir que aquí el único que se preocupó por mi persona, a parte de mi jefe, que bufó un whatsapp a primera hora de la mañana al decirle que no iba a la oficina, fue mi hijo mayor, que me dio besitos y arrumacos y lo noté con evidente cara de preocupación. Si es que cuando digo que mi tesoro es un primor, lo es y punto.

El resto del universo, entre los que incluyo con pena en mi corazón a mi madre y a mi marido, no le dieron ni un mínimo de importancia a mi bajón de salud. La primera me espetó, bebe mucha agua, no vayas a deshidratarte, y el segundo, se defendió diciendo que no se me acercaba ni a darme un beso porque estaba yo "que mordía". En fin corramos tupido velo.

Y es que de verdad de la buena que a las mujeres el último resquicio que nos queda para que nos cuiden es el embarazo, porque una vez parimos ya no tenemos derecho a estar malas ni decaídas en la vida. Se nos presupone fuertes y poderosas desde el minuto cero como madres. Como hecho de menos a mi mamá de antaño diciéndome qué te pongo para cenar mi vida, tienes que comer, te hago patatas fritas caseras que te encantan. O a mi socio desviviéndose por mi persona a mi vera, cuando estaba malita. Ahora cuando llamo a mi madre y le digo que estoy pachucha lo primero que hace es asegurarse que sus nietos no van a quedar desatendidos ni van a morir de inanición por irresponsabilidad de su progenitora. Y el socio tres cuartos de lo mismo, me mira con un cara de hoy voy a pringar con todas las tareas yo, vaya asco, que no veas.

Por eso cuando veo alguna embarazada lo primero que le digo es que se deje cuidar mucho y que abuse al máximo de los que la rodean porque es verdad que cuando aparecen los retoños se acabó lo que se daba y una pasa a ser la "nada" literalmente a ojos de los que hasta ese momento fueron sus seres más queridos. Aissss qué paciencia!!!


jueves, 24 de julio de 2014

La vida es sueño, pero la mía no.

Cualquiera que me escuche y me lea en días como hoy, en los que ando con la ojera permanente, la lagaña pegada, vagando cual alma en pena por la oficina, corre en serio peligro de matar, torturar y eliminar para siempre su instinto maternal. Aviso a navegantes.

Yo suelo tener carácter afable, pero, si no duermo, muerdo, soy letal. Anoche, y ya llevamos varias noches así, mi querido bebé se empeñó de nuevo en no dormir, ni él, ni todo bicho viviente a su lado. Era casi la una de la madrugada. Me había quedado en el sofá, por una vez y sin que sirva de precedente, a ver una película que me interesaba en la televisión. Como suele ser habitual en los canales convencionales la publicidad hizo que el largometraje hiciera honor a su nombre y fuera largo de verdad.

Pero la película en cuestión acabó al fin. Bostecé, me lavé los dientes y me dispuse a meterme en la camita y dormir lo que el calor asfixiante de estas noches de julio me permitiera. Pero en ese preciso instante mi bebé abrió el ojo y se puso a lloriquear en su cuna. Lo cogí y lo pasé a mi cama. Este movimiento lo hago muy rápido porque tengo mucha práctica y porque la cuna está casi pegada a mi cama. Le puse el chupete y él lo escupió. Mal vamos, pensé. El retoño se incorporó y empezó a zigzagear hacia la parte inferior de la cama para saltar e huir de allí. Yo lo cogí en brazos y lo volví a meter en la cama. La secuencia se repitió hasta el infinito y más allá.

Varios litros de lágrimas suyos y otros tantos de sudor mìos después, conseguí que mi bomboncito adorable se durmiera a las cuatro de la mañana. Mientras yo andaba en este periplo nocturno, mi socio, pobre de él, andaba en el suyo particular. Desde hace algunas noches nuestro mayor ya quiere dormir sin pañal, eso es maravilloso básicamente porque el mozo tiene seis años y porque los pañales adecuados a su tamaño parece que estén bañados en oro y diamantes porque cuestan un dineral a no ser que pilles alguna oferta molona en el hipermercado de turno.

Su enfermera en la revisión de los 6 años le preguntó como llevaba el tema y al responderle él que aún se hacía pipí por las noches en la cama ella le instó a superar esa fase. Él se picó y aquella misma noche nos dijo que "nunca mais" pañal para dormir. Así que el socio para evitar escapes nocturnos se pone el despertador un par de veces durante la noche para que el mozalbete haga pis. Actividad que por supuesto tiene a mi marido mortificado porque le corta el sueño, le desvela y el pobre se pasa más rato contando ovejitas de lo deseado.

Con todo lo que quiero contar es que realmente este sueño que llevamos los dos, el socio y yo, y estas noches toledanas que nos estamos pegando últimamente, no colaboran al buen ambiente y la armonía en casa. Hay ratos que el cansancio se apodera de los dos y estamos que literalmente mordemos como ya he comentado al principio. Los niños lo notan, se alteran, nos alteramos, acabamos gritando, y este ciclo sin fin no nos lleva a ningún buen puerto.

Hoy leía este artículo interesante de Gema Lendoiro, e imaginaba en mi estado actual de "zombiez" pura lo bien que me sentaría algo así, y no faltaría que fuera Menorca, vamos que pasaría la noche hasta en una tienda Quechua del Decatlhon más cercano, que no le hago ascos a nada y más si es por dormir seis, siete, pongamos ocho horas seguidas.

Aissssss que mi socio y yo no nos iríamos a retozar al hotel como conejos en celo, no, mi socio y yo aprovecharíamos el asueto para dormir, y ya luego si eso, pues lo que se tercie, pero primero dormir.

Qué infravalorado está el sueño, y como lo sueño yo, valga la redundancia...


viernes, 18 de julio de 2014

El azote del chiringuito.

Que odio el calor no puede ser algo desconocido para quien por aquí alguna vez se haya dejado caer y haya leído algún que otro post mío.

Lo repito cada verano, por aquí, y cada vez que alguien por estas fechas me comenta una de esas frases hechas para pasar el rato y que versa sobre metereología en el ascensor.

Soy un bicho raro, lo acepto, a todo el mundo le gusta el verano, el calor y pasar los días en la playa. A mí me gustan el invierno, el frío y las bufandas. Soy así.

De hecho como odio el verano noto que con el calor que empieza a hacer estoy de más malhumor de lo habitual. Hay otros factores que alteran mi producto, claro está. Pero el calor digamos que es un acelerador del proceso. Por ejemplo si me va a venir la regla y tengo las hormonas alteradas con el calor mi mal humor se pone más malo si cabe. No sé si me he explicado.

En casa con los peques y el socio me pasa igual, en lugar de estar feliz como está todo el mundo disfrutando del momento y del sol, y de las terracitas y de que el día es más largo y de todas las memeces maravillosas que la gente se empeña en enumerar haciendo una loa absoluta a la estación estival, yo me distraigo maldiciendo mi sudor, mi malestar y mi mala gana. De verdad que soy fastidiosa y lo reconozco, soy la Mrs. Scrooge de la temporada de veraneo, el azote del chiringuito!!!

Pero aún con todo hago un ejercicio de autoreflexión y me intento contener. Trato de corregir mi mala leche y de adoptar una actitud lo más positiva de cara al aumento de temperaturas que se anuncia generalizado para este fin de semana.

Que soy buena madre y que no quiero que mis hijos se traumaticen con mis neuras veraniegas. Y para empezar esta tarde mismamente en cuanto salga de la oficina me bajo a la piscina de casa aconjuntada y me hago un selfie con mis peques para ser la más molona de instagram, sin respirar, que hay que amagar el michelón, que lo mío de michelín no tiene nada, y para rematar la jugada me marco un gin tonic en la terracita después de acostar a los peques esta noche con el socio, sino caiga muerta inconsciente de sueño antes, claro, y luego a lo que se tercie... Muahahaha!!!!!

martes, 1 de julio de 2014

Un niño feliz.

Nos movemos en un contexto incierto, en el trabajo, en casa, en nuestro entorno en general, pero hoy por hoy y me temo que ya para siempre mi principal preocupación son mis hijos, su bienestar y su educación.

Ayer mi socio fue a por las notas del mayor. Acababa el ciclo de Educación Infantil y más que unas notas al uso, como ya pasó también en los años anteriores, lo que nos dieron fueron un compendio resumido de su desarrollo en las diversas áreas en las que han trabajado durante este curso.

En general su evolución y su desarrollo está siendo positivo. Y mi primer error fue, siempre peco en eso, en bucear entre el texto para buscar lo malo. Qué es lo que habría que corregir. Y enseguida me sentí mal por buscar esa negatividad. Cosa que traté de corregir enseguida. Hay que decir que tan solo hubo dos anotaciones negativas, por un lado que se despista a veces si el tema no le interesa, para lo cual la única solución que veo es motivación. Sé que si algo le gusta y le motiva escucha muy atento. La capacidad de atención la tiene. Eso lo tengo probado en casa. Y por otro lado el desorden, que le cuesta volver a dejar las cosas en su sitio. Problema que también observo en nuestro hogar y que intentaré trabajar con él para mejorar.

Mi marido me instó a que le comentara yo misma las notas, esas cosas siempre me las deja a mí. Y yo traté de enfocar el tema lo más positivamente posible. Nos acostamos juntos en la cama como muchas noches hacemos y en lugar de leer un cuento leímos juntos las valoraciones de su profesora. Le destaqué y vitoreé todo lo bueno que había en el informe, y cuando llegamos a lo negativo le insté a trabajar para mejorarlo juntos.

De todo lo que su tutora escribió en el informe hubo una cosa que me alegró enormemente y me hizo muy feliz. Y ese detalle es que es un niño que siempre está contento y que se lleva muy bien con todos los demás. En lo que he ido leyendo y escuchando sobre educación emocional lo que siempre me ha llamado la atención es que se aconseja que un niño debe llegar al colegio positivo y feliz. Que estando bien es una esponja y que puede prestar atención a todo lo que se intente trabajar con él. Un poco lo que nos pasa de mayores. Si estamos bien emprendemos el día de un modo constructivo. Pues bien esa felicidad que transmite mi hijo fue para mí lo más notable de aquel compendio de comentarios acerca de su comportamiento escolar.

En fin que estoy satisfecha y que creo que de momento en el camino recorrido no hago tan mal mi tarea como madre. Sin duda esta es la misión más complicada de toda mi vida. Seguiremos con ella!

lunes, 30 de junio de 2014

Huele a verano.

Junio ha pasado en un suspiro, o no, ha sido un mes intenso, mucho, el cumpleaños del mayor, el mío propio, los exámenes en la facultad de mi socio, el fin de curso de mis nenes, proposiciones laborales interesantes, mucho trabajo en la oficina, mi bebé más dinámico que nunca, primeros días de piscina y playa, una boda de amigos, un triste aniversario, otra visita del Ratoncito Pérez a la vista, y mucha repostería casera para diversos eventos festivos, en fin muchas cosas, y no me enrollaré porque ya que tardo tanto en escribir tampoco es plan de ahuyentar a los pocos lectores que me queden por aquí con rollazos soberanos.

Deciros que para tranquilidad de todos y la mía propia parece que estoy más despejada, la "mini crisis" matrimonial parece que ha levantado el vuelo. Y estoy enfocando el verano de un modo más optimista que hace unos días. Tenía sentimientos encontrados pero al final cuando lo valoro en frío me doy cuenta de que es el cansancio, el estrés y el día a día el que mina mis fuerzas y me debilita en todo, y sobre todo por todos los que más quiero. Ahí el socio es mi principal diana.

También contar que estoy pensando en vacaciones, sí, este año el horno está para menos bollos que nunca con mi marido en paro, pero o me marco un miniviajecito aunque sea corto a algún lado o me dará algo. Me encanta escaparme al pueblo en agosto y disfruto del verano allí como la que más, pero tres semanitas conviviendo in situ con la familia, política y propia, no puede ser bueno así que inventaremos algo para escapar aunque sea unos poquitos días a algún lado. Estoy pensando en Asturias, bonita tierra que no tengo el placer de conocer. Se aceptan otras sugerencias o sugerencias sobre ese lugar en concreto, que seguro que hay algún asturiano por aquí rondando.

Y poco más, espero aumentar mi frecuencia de posts. Os juro que lo intento.

jueves, 12 de junio de 2014

Revoltijo en mi vida.

Hace casi un mes que no me dejo caer por aquí, qué horror. Cuando volví al blog me prometí a mi misma cierta continuidad pero está claro que es complicado.

Muchos días tengo cosas sobre las que me apetece escribir, pero no encuentro el momento, en otras ocasiones no sé cómo plantearlas y otras veces ni siquiera tengo ganas de escribir.
En estos días han pasado pocas o muchas cosas según se mire. En mi faceta maternal contaré que mi bebé ha afianzado sus pasos y mi mayor está a punto de cumplir 6 años y finalizar la etapa de Educación Infantil. Los preparativos de la fiesta de cumpleaños me tienen la mente ocupada y distraída de otros menesteres más preocupantes.

A nivel más personal contaré que estos días ando un poco saturada de emociones, he discutido mucho con mi socio, y estamos pasando una época de distanciamiento que me está dejando bastante tocada. Además con mi mejor amiga la he pifiado y mucho. En fin que no ando muy acertada en mis relaciones personales. Para nada.

En el plano laboral, y en este punto me doy cuenta de que este post se va pareciendo cada rato más a una predicción del horóscopo cutre, parece ser que me ha surgido una oportunidad buena de avanzar en mi carrera. El vértigo y la ilusión se han apoderado de mí. Pero aún es algo que está en un estado sumamente incipiente y no quiero revelar demasiados detalles.

Y poco más que contar, poco más, a ver si despejo mi mente y solvento un poco más mi vida. Parece que tengo demasiados cabos sueltos que no me permiten estar bien. El verano se acerca y yo ando más caldeada de lo normal.

jueves, 22 de mayo de 2014

Cada uno a su manera.

Mi bebé ya anda, desde hace poco más o menos un mes, mi chiquitín ya se ha soltado y es muy gracioso verle con sus pasos inseguros correteando por toda la casa. Muero de amor. Lo ha empezado a hacer con quince meses, uno menos que el que tenía su hermano mayor cuando empezó a caminar. No puedo evitar grabarle y disfrutar después viéndole tan monísimo él.

Pensé que como éste era más movidito, caminaría mucho antes que su hermano, pero no ha sido así, no ha sido precoz en este tema. Eso sí, a diferencia de su hermano, ha gateado un montón y eso ya le daba una independencia importante desde hace tiempo.

Lo que sí que hace es hablar por los codos. El mayor no habló prácticamente nada hasta los dos años y este con dieciséis meses recién cumplidos es una auténtica cotorra. Sus "palabros" son geniales y divertidísimos y aunque yo le corrijo para que aprenda la palabra correcta sé que aún me queda tiempo para seguir escuchando los "bubus" (perros) o la "mamam" (agua). Lo peor es que a veces mi chip traductor falla y no le entiendo. Entonces empieza con sus enfados y saca todo el genio que tiene dentro.

La verdad es que es espabilado, también es verdad que el tener un hermano mayor le hiperestimula. Pero la verdad es que sí que es alucinante como lo capta todo. Qué maravilla disfrutar del momento. Y qué pena que pase tan rápido.

lunes, 12 de mayo de 2014

Fintonic, una aplicación para las finanzas personales interesante.

Por deformación profesional, como economista que soy, no puedo evitar siempre andar haciendo números y cálculos sobre mis finanzas personales. En el trabajo lo hago sobre los datos de mi empresa, pero en casa no desconecto y sigo con mis hojas de cálculo para llevar control de los gastos. Es algo innato en mí.

Con la nueva situación laboral del socio esta costumbre se ha convertido en una necesidad, y ahora más que nunca no podemos perder de vista en que empleamos nuestro dinero.

He investigado un poco y sabiendo que hoy en día hay aplicaciones para todo he buscado y encontrado una que de momento ya he probado y que pinta bastante bien: Fintonic.

Es una aplicación para móvil, tablet o pc que capta todos los datos y movimientos de tus bancos y te los clasifica haciendo un diagnóstico bastante fiable de lo que ahorras y en que gastas el dinero que ingresas.

De momento llevo poco tiempo utilizándola y me gusta, ya veremos qué seguimiento le voy dando, pero si me sirve para intentar ahorrar algo y vigilar mis gastos, ya será todo un éxito.


jueves, 8 de mayo de 2014

Los nuevos roles masculinos en la ficción televisiva.

Suenan en mi cabeza nombres de personajes masculinos que me han cautivado, me han atrapado, en definitiva que me han fascinado últimamente, y no por ser superhéroes, no, sino por ser hombres con conflictos interiores, débiles, con dobles caras, con secretos, con historias complejas que contar. Hablo de Don Draper, Walter White, Nucky Thomson, Frank Underwood, Rick Grimes,Tyrion Lannister, Rust Colhe,...

Bien visible es que la ficción televisiva ha sufrido un cambio espectacular en estos últimos años en EEUU sobre todo. Ver series de televisión es sinónimo de ver producto de calidad. Los que odiamos la televisión convencional fibrilamos directamente viendo las historias que nos ofrecen temporada tras temporada canales de cable como HBO o AMC. Los que antaño éramos cinéfilos de pro ahora también somos seriéfilos. Y nos enorgullecemos de ello.

Y tengo una teoría sobre el peso que los nuevos roles masculinos han tenido en esta explosión creativa de la televisión. Definitivamente creo que son la clave. Hasta hace un tiempo los personajes femeninos eran los que ofrecían más complejidades, pero el hombre siempre era el fuerte. Se aplicaba un patrón retrógrado y machista. Nunca eran víctimas, siempre eran los salvadores. Recordemos las míticas series ochenteras con sus hombres de acción a la cabeza: McGyver, Magnum, y tantas que nombrar.

Sin embargo las tornas han cambiado. Los géneros se han mezclado. Las féminas aparecen muchas veces frías y calculadoras, quien no ha odiado en algún momento a Betty Draper o a Skyler White. Los escenarios se convierten en plenos protagonistas de las ficciones, no se entiende Breaking Bad en otro lugar que no sea Nuevo México, ni Mad Men fuera de Manhattan, ni True Detective fuera de Louisiana, tampoco Boardwalk Empire lejos de Atlantic City. Pero el cambio fundamental es que los hombres se muestran desorientados, buscando su lugar en el mundo. Con éticas y morales más que dudosas, con relaciones complejas. Ahí está en mi opinion el quid de la cuestión. Y los actores de renombre se mueren por interpretar este tipo de personajes.

En cualquier caso no cabe duda que desvelar el destino de cada uno de los personajes es el verdadero motivo por el que los espectadores esperamos con ansía cada capítulo. Y la capacidad de sorprendernos de los guionistas, con giros en los personajes asombrosos, afortunadamente, ilimitada. Pero la fascinación que ejercen estos personajes masculinos es sin igual. Me siento feliz por vivir y disfrutar de esta era de oro de la televisión. En ocasiones imagino que debe ser similar a lo que se vivió en la época dorada del Hollywood de antaño. Puede que no me equivoque.

miércoles, 7 de mayo de 2014

Lo confieso... soy la madre de Spiderman.

Lo confieso... soy la madre de Spiderman. Esto es así, mi bebe de apenas 15 meses es un culo inquieto y no para. La verdad es que no puedo quitarle el ojo de encima. He de confesar que con el mayor, que era mucho más tranquilo, no tenía que estar tan atenta. Pero este pequeño es un peligro constante. Y su cabecita en ese ansía innata de investigar que tienen los bebes a su edad no tiene ni una idea buena.

Ya lleva unos cuántos mamporrazos importantes. Se ha tirado de la cama de cabeza, con el consecuente chichón perenne en la frente. Lleva las piernas repletas de moratones por los golpes que se da contra todo y sobre todo cuando se tira en plancha encima de su hermano y falla el tiro. Incluso ayer se dio soberana torta al perder el equilibrio contra el canto del mueble de la tele. Por fin he entendido por qué son útiles los protectores que le puse. 

Pero lo más alucinante fue cuando la semana pasada estando su padre sentado en el wc haciendo sus necesidades fue testigo de un prodigio sin igual. Nuestro Spiderman particular entró gateando al baño y se encaramo por el mueble del lavabo hasta arriba con una facilidad pasmosa. Menos mal que estaba su progenitor allí para ayudarle a bajar que sino se mata fijo...

Santa Paciencia!

martes, 6 de mayo de 2014

El "bueno" de Don Draper.

En esta última temporada, última de verdad porque ya no habrá una octava, qué pena, el "bueno" de Don se pasa el tiempo con carita de no haber roto un plato en su vida. Mi Don Draper, el que admiré desde el mismo capítulo piloto, el chico malo, fumador, bebedor, mujeriego, chulesco, ¿dónde está? La vida le ha dado muchos palos, está claro, y ahora se está redimiendo, ¿o no?

ATENCIÓN SPOILERS.

Su mirada es tierna, como arrepentida, pero aún así como siempre parece que sigue escondiendo algo. Está acostumbrado a los secretos y a las mentiras, a ocultar tanto en su vida, que al final todo le pasa factura.

En el 7x03, el último capítulo visto por servidora, que no el último emitido, otra mentira hacia su esposa le sirve para que ella decida apartarlo de su vida. Megan, la dulce Megan, la que le ha cambiado, esa misma, llora y le suplica: "I'm your wife, stop pushing me away with both hands". Esa escena, fantástica en mi opinión y muy sutil, como casi toda la serie y en especial esta temporada, contiene mucha información. Megan está cansada de no formar una pareja de verdad con Don. No hay implicación por su parte, no hay compromiso, y eso la agota. Otra mentira, que es otra gota que colma el vaso, y que se refiere al propio despido del trabajo, la hace explotar y decir basta.

A la agencia también regresa un Don cabizbajo, desubicado, la ausencia de Roger lo acaba de fastidiar aún más. Nadie sabe que vuelve al trabajo y cuando al final los socios, con muchas reticencias, aceptan este regreso un cúmulo de condicionantes le auguran un futuro muy gris al "genio" que lo ha echado todo a perder.

En la relación con Sally, su hija, también hemos visto en capítulos anteriores un Don que intenta acercarse a ella, no con demasiado éxito. La pobre ya harta de su padre descubre más mentiras que le corroboran una vez más lo poco que ha cambiado su progenitor.

Finalmente no deja de sorprenderme que el mujeriego que siempre fue parece que está dormido, los coqueteos de la azafata del avión en el que viaja a Los Angeles con asiduidad e incluso los de una chica en el restaurante en el que come con sus otros "pretendientes" laborales son ignorados de una manera casi increíble para las hormonas "draperianas".

En definitiva Don está distinto, y lo mejor de todo es que no tengo ni idea qué futuro le puede esperar, quedan tan solo 11 capítulos para desvelar qué final Matthew Weiner tiene pensado para nuestro hombre. Pena que hasta 2015 no podamos conocer el desenlace.


lunes, 5 de mayo de 2014

Introspección.

Cuando paso una mala racha, cualquiera que sea el motivo, acostumbro a estar más retraída en mi mundo de lo habitual. Quien me conoce sabe que suelo ser una persona abierta y comunicativa pero si no lo estoy pasando bien suelo encerrarme en mi misma y necesitar mi espacio.

Así que donde antes hay jolgorio y charla, suelen haber silencios e introspección. En el trabajo suelo encerrarme más en mi despacho y no interactúo mucho a no ser que sea necesario por motivos laborales. No me apetece la vida social e incluso en casa necesito mis momentos de tranquilidad, hablo menos, es algo que no puedo evitar.

Este hecho supone que enseguida todo el mundo nota que no estoy bien y me preguntan si me pasa algo, esas preguntas las suelo evadir como puedo pero reconozco que soy bastante torpe haciéndolo.

Últimamente estoy pasando una fase de estas. Entre unas cosas y otras ando de bajón y poco animada. Justo ahora en plena primavera cuando todo parece implosionar y salen eventos y actos sociales por debajo de las piedras.

Estando así todo me da pereza y no me apetece nada, pero muchas veces no puedo rechazar el plan más que nada porque sé que son cosas que les gustan o en las cuales mis hijos se lo van a pasar bien y acepto por ellos.

En realidad lo que más me apetece son los planes en familia, pero en familia íntima, nosotros cuatro solos. El viernes aprovechando que hice puente nos acercamos a Valencia al Bioparc y lo pasé genial. Guarde en secreto el tema porque no me apetecía que nadie más se apuntara al plan. Hasta que no fuimos no conté a mi entorno que habíamos ido.

Son rachas y todas pasan pero es mi manera de ser, no puedo hacer nada por cambiarla.


martes, 29 de abril de 2014

Cerrando la cultura.

Como no veo la tele convencional, vivo en la inopia y no me había enterado que echan el cierre a tres canales: NITRO, XPLORA y La Sexta 3.

Ni que decir que como aficionada al séptimo arte lloro la pérdida de la última de ellas más que ninguna porque realmente era de los pocos canales que consideraba que valían un poco la pena para zappinear si alguna rara vez lo hago y pillar alguna película que valiese la pena.

Ahora sí que doy gracias a mis benditas aptitudes para conseguir series de calidad, porque de hecho me veo dormitando en el sofá más noches de las que lo hago ya ahora habitualmente.

La verdad es que no imagino mi vida sin la emoción semanal que provoca tener al abasto el capítulo de turno de Mad Men, Juego de Tronos, House of cards, por poner tres ejemplos de series que sigo justo ahora.

No entiendo tampoco a este país de pandereta que en lugar de emocionarse con las interpretaciones de Peter Dinklage o Jon Hamm, lo hace por las de Paula Echevarria, que será muy mona y lo que queráis pero que a mala actriz tampoco la ganan. Con la de actrices que deben haber buenas por ahí en paro para dar calidad a las series nacionales.

En la época dorada que está viviendo la televisión España también es excepción. Si la ficción americana, la británica e incluso la nórdica están experimentando una fase llena de producciones excelsas, aquí se siguen reproduciendo la mismas patatas de antaño y no se evoluciona un ápice.

Para colmo un canal de cine de calidad que hay en la parrilla el gobierno va y se lo carga. La cultura en este país no está enferma, no, está muerta.

Qué fastidio! Dan ganas de echar a correr y no mirar atrás! Por esto, y es obvio, por muchas otras cosas.


lunes, 28 de abril de 2014

Cambio de mirada.

Al hilo del post de hoy de Mama Vaca, que me ha encantado he de decir, escribiré el que yo quería escribir esta semana en cuanto me fuese posible sobre la importancia de criar niños felices, que no malcriados, no confundamos.

El sábado 26 de abril acudí a un taller formativo en el colegio de mi mayor acerca de la pedagogía sistémica y la educación emocional. Eramos casi 70 familias asistiendo al evento. Un éxito notable según las formadoras dado que llevan mucho tiempo impartiendo este taller y jamás habían tenido tanto aforo.

El colegio de mi hijo es muy innovador, en él trabajan por proyectos y los profesores están muy implicados en esta metodología que me parece la más adecuada en el mundo en que vivimos. Ya he comentado muchas veces lo contenta que estoy de haber elegido el centro por eso pero también por otros detalles. Por ejemplo en la última reunión de aula las tutoras dedicaron una gran parte a hablar de la importancia de la educación emocional en nuestros hijos. Ni que decir que salí encantada.

En relación a la importancia que se le da a este aspecto en el aula y al interés suscitado desde el profesorado y las familias se montó este taller.

La pedagogía sistémica, motivo principal del encuentro, desarrollada a partir de los trabajos de Bert Hellinger aplicados en educación, se nos fue presentada como una herramienta útil para afrontar la difícil tarea de criar a nuestros hijos. Una herramienta que utilizada desde el colegio pero no desde la vertiente familiar no tiene ningún sentido. Así que requiere la colaboración de todas las partes implicadas.

No entraré en detalles sobre la teoría porque realmente sólo recibí una pincelada, y habría que dedicar mucho tiempo y alguien experto en la materia para hablar de ello. Sólo diré que este taller me abrió un poquito más los ojos hacia una realidad de la que mi sentido común me dice hay que tener muy presente cada día.

Lo primero que la principal responsabilidad de la educación de nuestros retoños es de nosotros, los padres. También que los profesores nos deben ayudar, pero bajo nuestra tutela y por nuestro encargo, nada más. Que los padres somos los más importantes y que debemos ejercer nuestra autoridad con todo el amor del mundo. Sólo así lograremos niños felices.

Lo segundo que los niños están para disfrutar de la infancia y deben llegar al colegio frescos, no "secuestrados" emocionalmente. Los problemas existen, nuestro entorno es complejo y cambiante, nuestros niños son esponjas y absorben todo lo que ven y sienten a nuestro alrededor. Si nosotros estamos mal ellos son los primeros que lo notan. Es indispensable que nos ocupemos seriamente de ellos, que no actuemos como si ellos no se enteraran de nada, porque no es así. Debemos ayudarles a expresar sus emociones y deben acudir al aprendizaje diario que la vida les ofrece felices y frescos para poder captarlo todo. Y para hacerles felices no hace falta malcriarlos porque nuestros hijos sólo nos necesitan a nosotros para estar bien.

Y al hilo de lo que contaba Mama Vaca hacer unas galletas una tarde cualquiera ya es un regalo fantástico para nuestros pequeños, no hace falta llevarlos una vez al año a Disneylandia, o colmarlos con los juguetes más caros. Nosotros somos su mejor regalo.

Cambiar el chip, mirar la maternidad/paternidad desde esta perspectiva es vital para disfrutar de la experiencia. Hay que imprimir lo belleza de la vida en nuestros hijos. Y esa belleza desde luego se encuentra en las pequeñas cosas, nada más. Nuestros hijos reciben y nuestra misión es darlo todo sin esperar ningún retorno. Y sí el mundo es complejo y cambiante pero la infancia de nuestros hijos es ahora y no volverá. No lo olvidemos.


viernes, 25 de abril de 2014

Elementos tóxicos, fus, fus!

Mañana acudiré a una jornada en el colegio de mi hijo mayor sobre educación emocional. Estoy contenta por haber obtenido plaza porque estaba la cosa muy solicitada.

Comiendo en el trabajo hoy lo comentaba y para variar he tenido que escuchar sandeces de todo tipo que he tenido que esquivar diplomáticamente porque algunas venían de parte de estamentos superiores a mí y no me quiero meter en líos, se me entiende.

La cuestión es que me da mucha rabia ser tan diferente en estos temas con la mayoría de las personas que me rodean y con las que convivo a diario. Hay demasiada gente "tóxica" a mi alrededor y me abruma que tengan que cuestionar tantas cosas sobre el modo de enfocar la crianza de mis hijos.

Empezando por mi propia madre, pasando por mi suegra, muchas amigas y compañeras de trabajo, etc. Resulta agotador tener que vigilar lo que digo, lo que pienso, por no enzarzarme continuamente en discusiones vanas que no llevan a nada, y sobre todo ser coherente y no dejarme llevar por los consejos irracionales que a veces me dan.

Cansada de oír lo de la bofetada a tiempo es mano de santo, agotada de escuchar que al final mis hijos me tomarán el pelo, y asqueada de que me miren de reojo cuando literalmente lo que hago es disfrutar y exprimir cada momento de mi vida con ellos.

En fin puede que esté negativa y ahora lo vea todo mal, pero estoy harta. Lo prometo. Eso sí mañana me iré a la jornada y disfrutaré, y lo haré acompañada de otras madres y amigas que comparten mi visión de la crianza. Que quede dicho.


jueves, 24 de abril de 2014

San Google y Santa Aru.

Tengo complejo de enciclopedia, uys que antiguo me ha quedado eso, de wikipedia, más bien. Y no es que lo sea, que mis conocimientos de cultura general son medios, pero suelo ser consultada cual oráculo de Delfos cada vez que alguna cuestión surge en medio de cualquier conversación cotidiana.

Desde que existe San Google, la verdad es que si no sé algo, no me quedo con la duda, enseguida presta cojo el smartphone de turno y busco la respuesta. Me da mucha rabia quedarme con el interrogante abierto. Pero me temo que soy la única de mi entorno que lo hace.

El otro día me preguntaron a qué país corresponden las matrículas NL. Yo sabía la respuesta y contesté que Holanda. Y las dos amigas que me lo preguntaron me respondieron: 

- "Ah, ¿pero no era Nueva Zelanda?". 

Yo, que tengo una imaginación a ratos que abarca un imperio, me vi el coche de marras embarcando en un trasatlántico para cruzar todos los mares posibles y venir desde las antípodas aquí a hacer turismo y lo caro que debe resultar eso y me obnubilé. Ni que decir que les contesté: 

- "¿Cómo va a venir un coche desde Nueva Zelanda aquí a hacer turismo? ¿No veis lo caro que resultaría algo así? Existen las empresas de alquiler de coches aquí." 

Ellas alucinadas me contestaron tan panchas: 

- "Sólo era una pregunta. Es que vimos uno coche de esa matricula. Dedujimos que era de Nueva Zelanda y nos quedamos tan anchas no si antes comentar que cuando te viésemos a ti te lo preguntaríamos." 

Y ahí es dónde ya yo ricé el rizo:

- "¿Y para qué existe Google? Cómo podéis quedaros con semejante duda!"

Y zas.... SILENCIO TOTAL. Soy rarita. Cada día más.


miércoles, 23 de abril de 2014

Feliz San Jorge/Sant Jordi!

Para que nadie se enfade felicito a todo el mundo pero mi corazón es maño, aunque reconozco que la festividad de Sant Jordi me chifla y lo de la rosa y el libro me pierde.


martes, 15 de abril de 2014

Etapa cerrada.

Pues ya está, finiquitada la etapa laboral de mi socio. Esta mañana ha tenido reunión en la empresa con el administrador concursal encargado de la liquidación de la misma, le han entregado la documentación y adiós muy buenas.

La sensación una vez acabado todo el periplo es de descanso, de quitarnos una pesadilla de encima, es así. Ahora a la cola del paro, la más larga y concurrida de este país. Por no se sabe cuánto tiempo, es lo que hay.

Estos días he andado un poco agobiada con el tema. Y es que por más que yo intente estar positiva la gente que me rodea no para de recordarme lo triste de la situación, lo mal que está todo, las perspectivas tan agoreras que tenemos por delante, y claro una se cansa de intentar ver lo bueno de todo y ser la única que lo haga.

Mi socio poco a poco se contagia de este espíritu apocalíptico y a ratos creed que no sé cómo ingeniar una respuesta positiva ante su pesimismo creciente.

El domingo sin ir más lejos en una comida con la familia política, es decir, con los seres queridos de mi marido, el ambiente era casi de funeral. Yo la verdad salí hecha trizas. Lo mismo me pasó con algunas de las amigas que tengo aquí, algunas de ellas en paro, el viernes salí a tomar algo con ellas y los peques y los "ánimos" que me dieron fueron para echar a correr y no mirar atrás.

Ahora toca ir al pueblo por Semana Santa e imagino que será más de lo mismo. Creo que me pasará como cuando murió mi padre que casi prefería no salir de casa ni ver la luz del día porque cuando lo hacía todo el mundo tenía que andar compadeciéndose de mi triste situación.

En fin que esto es una mala racha y que sí que mi vida es jodidamente triste, nótese la ironía, pero por favor, que la gente deje de recordarme estos detalles a cada punto porque ya soy mayorcita y tengo suficiente memoria para que no queden en el olvido. Y sí señores, casi lo que necesito es más una palabra amable o un reconfortante silencio, que otra cosa.



jueves, 10 de abril de 2014

Mi bebe "independiente"!

Yo soñaba estando embarazada de mi segundo bebé que aprovecharía para hacer con él todo lo que con su hermano por culpa de la desinformación y los prejuicios no hice a mi modo de ver de manera suficientemente sensata.

La experiencia es un grado y creía ilusa de mí que alargaría la lactancia más tiempo que con mi mayor, lo cogería en brazos hasta "jartar" y que colecharíamos felices como perdices.

Pero mi pequeño como he dicho mil veces es el espíritu contrario de su hermano, un "rebelde" sin causa, un alma libre, un bebé muy independiente y resabido.

En Navidad comenzó a rechazarme el pecho, le di la culpa a las vacaciones y los horarios locos fuera de toda rutina, pero cuando volvimos a la normalidad, él siguió en sus trece hasta que al final di por concluida tristemente mi segunda lactancia materna cuando mi hijo cumplió su primer año.

También por aquellos días había empezado a preferir la comida a trozos que los purés. Tanto era así que decidí olvidarme de triturarlo todo y empecé a beneficiarme de la comodidad de que mi retoño comiera ya casi lo mismo que nosotros a trocitos pequeños.

Después de las vacaciones de Navidad y con el añito cumplido empezó a ir a la guardería, no sabíamos cuánto tiempo le quedaba aún al socio en el trabajo y mi suegra estaba bastante cansada cada día de cuidar de un bebé tan "movidito" así que no tuve más remedio. Desde el minuto cero sus cuidadoras me comentaron lo bien que se entretenía él solo a sus anchas y lo rápido que se había adaptado. Nada que ver con los lloros que mi primogénito tenía cada mañana cuando empezó la misma etapa.

En casa también es muy independiente, la verdad es que si bien durante los primeros meses abusé de tenerlo en brazos y de amortizar la mochila ergonómica que me compré, desde que él empezó a gatear se dio cuenta de que un mundo nuevo se abría ante él y empezó a querer menos brazos para mi mayor angustia y su mayor deleite. Abrir cajones o grifos de agua, trastear entre los juguetes de su hermano o entre mis tupper de plástico, y revolucionarlo todo era mucho más interesante y divertido que permanecer quieto en brazos de mami.

Finalmente y para mi depresión total y absoluta ya hace semanas que observo que cuando nos acostamos a dormir el tío quiere huir literalmente de la cama. Me señala con el dedo fuera de la cama y yo siempre pienso que lo que quiere es más rato de juerga. El lunes por la noche ya fue la "cabose", en un intento desesperado por largarse de mi lado se puso de pie en la cama en un nanosegundo y sin yo tener tiempo a reaccionar saltó directamente al suelo de cabeza dándose tremendo chichón. Lo consolé, lo abracé, le puse árnica en el moratón y lo dejé en su cuna un segundo para evitar otra desgracia mientras entraba en mi baño a mear. Cuando salí estaba acurrucado abrazado a un osito de peluche, que suele servir de elemento decorativo en su cuna, y con la mano diciéndome adiós. Me quedé a cuadros. Lo dejé y allí se durmió tan pancho. Martes y miércoles volví a intentar dormirlo conmigo en mi cama como siempre y él vuelta a señalarme su cuna con el dedo. Con más pena que gloria lo dejé y allí se quedó relajado y frito.

En definitiva que el peque crece y demasiado deprisa, y la menda no está preparada para este "desapego" tan brusco hacia mí. Estoy tristona y lo echo de menos. Lo achucho, lo abrazo, lo beso, le digo que lo quiero y que lo venero y él sonríe. Pero cuando lo dejo a sus anchas sonríe aún más. Confío y espero que sea sólo una fase y que pronto necesite otra vez más apego a mí. Os juro que si algún día llego a casa y ha hecho la maleta para irse por la puerta entonces si que no lo supero....


martes, 8 de abril de 2014

"Fa 20 anys..."

Como la canción de Serrat, mañana hará 20 años que conocí a mi marido, aisss qué viejuno suena eso por favor. No soy de muchas celebraciones pero cuando pienso que ya ha pasado tanto tiempo desde que intercambiamos las primeras palabras me recorre el cuerpo un "noséquéquenoseyo" extraño... Y lo mejor de todo es que no me arrepiento de aquel día. Muchas cosas pasaron después, mucho queda por pasar, imagino, pero hoy no quería dejar de contarlo por aquí.

jueves, 3 de abril de 2014

El primer día del resto de nuestra vida.

Así es, ayer cerramos una etapa, hoy empieza una nueva. Mi socio al fin acabó ayer su largo y duro periplo en el trabajo y hoy es su primer día en casa.
Era esperado, sí, era previsible, mucho, pero cuando por fin el lobo bajó de la montaña a Pedro le costó creerse que de verdad iba a comerse a sus ovejas.
Así estoy, estamos vamos, en shock....

martes, 1 de abril de 2014

Siempre positivo, nunca negativo.

En breve como ya conté el socio se queda en el paro y yo sigo con mi empeño de ver el lado bueno de las cosas. El morrazo que me daré luego con la realidad será de armas tomar. Pero Aru es así de ilusa. Ya no me van a arreglar a estas alturas de la vida. Ya lloraré ya.

Una de las primeras ventajas que le encuentro al marrón que se nos viene encima es que ya no voy a tener que sudar horrores para "colocar" a mis hijos. Esto suena feo pero es así, cuando se ponen con fiebre, la menda tiene que tirar de abuelas o tías, para conciliar medianamente. Con el socio en casa se acabaron los sudores fríos cada vez que algún peque tiene unas décimas de fiebre. Tengo canguro a domicilio y de fiar.

Y ya de paso ahora que se acerca el largo verano tampoco tendré que encontrar la cuadratura del círculo para hallar el "casal" o las colonias perfectas para mi mayor, el bebé no tiene edad todavía de eso. Ambos polluelos tendrán un monitor exclusivo en casa y gratis, un lujo, la verdad. Mi horario es bastante conciliador y en verano aún más pero la verdad es que encontrar la solución perfecta y que se adapte a todos era uno de mis quebraderos de cabeza cada año por vísperas de verano.

Tampoco habrá que romperse los cuernos buscando las vacaciones perfectas, este año como no hay un duro, nos quedaremos en casa, o como mucho nos escaparemos al pueblo, otra preocupación menos de las habituales en estas fechas.

En fin que hay que intentar ver siempre el lado positivo de los mamporrazos que nos da la vida, ¿no?

lunes, 31 de marzo de 2014

La mala prensa de la lactancia materna.

He llegado a la triste conclusión de que la campaña de descrédito contra la lactancia materna es totalmente exitosa. Imagino que el poder oscuro de las marcas es muy potente y su red de influencia demasiado poderosa. Pero es que está tan normalizado el uso del biberón en un recién nacido que lo contrario, o sea, lo natural, lo bueno, lo sensato, es decir la lactancia materna, es lo que se considera extraño y alocado. Una pena vamos. Yo respeto a las personas que deciden dar biberón porque es una decisión personal pero es que tener ideas tan equivocadas sobre la lactancia materna y exponerlas así sin más hace que muchas madres decidan no apostar por ella por simple desinformación o por mala información recibida. Y ahí es donde me indigno.

Además yo ando sensible con el tema desde que mi bebé hace dos meses decidió unilateralmente rechazar el pecho y me tocó darle la leche sólo con biberón, aunque ahora ciertamente prefiere comerse un bistec o un yogur que no beber leche de fórmula del biberón, cuando desde el primer momento había pensado en darle pecho al menos hasta los 18 meses como a mi mayor.

A lo que iba, en las últimas 24 horas he vivido tres momentos que son prueba fehaciente de lo que aquí expongo:

Momento 1: Ayer por la tarde en el cumpleaños infantil de un amigo de mi hijo. Varias madres, una embarazada a punto de parir y tres que hemos sido madres repetidoras en el último año. Conversación sobre los recién nacidos:

- Yo: "Es que son tan monos de recién nacidos, que pena me da no pasar otra vez por la experiencia."
- Madre embarazada: "Sí, es bonito, mucho."
- Madre 1: "Lo peor es las noches en vela, lo que sufrí con el primero, que le di pecho y no había manera de dormir una noche de tirón, ves con la segunda una maravilla, bibe y a dormir genial".
- Madre 2: "Aissss sí recuerda que éramos las dos pringadas que no dormíamos porque dábamos pecho. Lo comentábamos un montón de veces en el parque. ¿Te acuerdas? Menos mal que aprendimos la lección y con el segundo biberón directo."
- Yo: "La lactancia materna no tiene que ver con los despertares nocturnos, en mi caso tengo dos hijos, he vivido dos lactancias maternas maravillosas y en un caso, el mayor, durmió enseguida de tirón y en el segundo caso, el pequeño, aún ahora con 14 meses no hay noche que no se despierte mínimo una vez  y ya no le doy pecho que le doy biberón. Cada niño es un mundo."

Se hace el silencio. Se acaba la conversación. Yo me indigno un poco porque no puedo creer que se asocie la lactancia a las noches en vela, cuando justo la lactancia las hace mucho más llevaderas y cómodas.

Momento 2: De vuelta del cumpleaños, paseando por la calle hacia casa, la mamá embarazada de la conversación anterior:

- Madre embarazada: "¿Aún das pecho?"
- Yo: "No, le he dado pecho hasta hace un par de meses cuando cumplió 1 año."
- Madre embarazada: "Hombre ya tiene edad de dejar el pecho, que es mayorcito."
- Yo: "¿Cómo? ¿Mayorcito? Ejem... Sólo tiene 14 meses..."
- Madre embarazada: "Bueno es que yo creo que con dar pecho hasta los 4 meses es más que suficiente. En cuanto vuelves a trabajar mejor dar biberón y no hace falta tanto lío y tanto sufrimiento. Así puedes dejarlo con quien quieras tranquilamente."

Lucecita roja en mi cabeza, otra vez se asocia la lactancia materna al sufrimiento. ¿Quién vende esas ideas, quién por favor? Y el desapego maternal desde los cuatro meses que expresa esta embarazada. Una cosa es tener que volver a trabajar pero la otra es poder dejarlo con cualquiera cuando quieras sin preocupaciones gracias al "bendito" biberón.

Momento 3: Esta mañana estoy en mi despacho y oigo como un trabajador viene a entregar los papeles de la paternidad a las de RRHH, que están al lado. Le preguntan cómo va todo y él responde enseguida que han empezado con el pecho pero que van a acabar con biberón. El bebé tiene una semana de vida. Que si la madre no tiene suficiente leche, que el pediatra les ha dicho que complementen con biberón. En fin mala información, que conlleva otro fracaso de lactancia materna estrepitoso. Y esta vez ha venido dado por un profesional de la salud.

En conclusión pienso que las redes sociales, las comunidades blogueras, en definitiva, el 2.0 ha dado una oportunidad excepcional para informar mejor a las madres actuales pero queda mucho por hacer y para muestra un botón.

viernes, 28 de marzo de 2014

Al mal tiempo buena cara.

En casa las cosas no andan bien, mi socio está a punto de quedarse en paro porque su empresa va a cerrar después de 14 años de actividad. Ya es oficial. La dichosa crisis que tanto daño está haciendo ha tocado la puerta en nuestro hogar al fin.

Era la crónica de una muerte anunciada porque desde que empezó la crisis las cosas iban de mal en peor. Lo he comentado mil veces en este blog. Mi socio lo ha pasado mal francamente y ha tenido episodios de stress y ansiedad importantes. Después de lo que pasamos con mi hijo pequeño el año pasado, mi socio cambió de actitud bastante. Una angustia como la que nos provocó el pensar que nuestro bebé podía tener una enfermedad tan terrible como es la fibrosis quística nos hizo pensar mucho y valorar la suerte que tenemos. Aún con todo quedaban meses de preocupaciones por el trabajo y aunque no tanto, muchos días mi marido llegaba a casa de mal humor con lo que eso conlleva para la convivencia familiar.

Pero la verdad es que me he cansado de tanto mal humor y tanta mala cara y he decidido ver el lado positivo de todo esto. Mi chico ha sufrido mucho en esta empresa como he comentado, tenía un puesto de responsabilidad y ganaba bastante dinero pero eso no compensaba las noches en vela y los días de tensión insoportable. Así que ahora perderá su trabajo sí pero ganará en salud, eso seguro, porque estar en paro no es una situación agradable pero desde luego trabajar donde él estaba tampoco lo era y él aguantó y mucho. Además por fin podrá disfrutar de sus hijos, cosa que casi no ha podido hacer estos años porque llegar a las ocho o más de la noche cada día y verlos una hora despiertos a lo sumo no es de recibo. También espero que tenga más tiempo para estudiar, está cursando una carrera universitaria y ahora el pobre iba agobiadísimo cuando había que entregar trabajos o hacer exámenes. Este tiempo libre le irá bien para formarse aún mejor.

Como los dos somos muy prudentes, hemos ahorrado en la época de las vacas gordas por si venían las vacas flacas, y yo además sigo teniendo trabajo. Un trabajo que además me gusta, disfruto y con un horario razonable y conciliador, de 9 a 5. Llevo meses, años, vamos desde que las cosas van mal en la empresa de mi marido, haciendo números, cábalas, ajustando presupuestos, por si llegaba este momento y la verdad es que creo que simplemente será un cambio para bien. Puede que no ingresemos tanto dinero cada mes pero presumo que viviremos más felices.

Soy consciente de que no será fácil encontrar un nuevo empleo. El mercado laboral está fatal. Pero por otro lado quiero pensar que si fuera al revés y yo me quedara en paro tampoco se vería tan mal que me quedase en casa para estar con mis hijos. De hecho he comentado mil veces por aquí que si él hubiera tenido un trabajo más estable o con mejores perspectivas lo habría hecho sin pensar lo de quedarme en casa y cuidar de mi familia pero no pude hacerlo porque sabía que lo que ahora pasa llegaría pronto o tarde. Así que intento inculcarle a él que ahora será el que tendrá la oportunidad de disfrutar de eso y que debe vivirlo como algo positivo y no obsesionarse con encontrar un trabajo nuevo ahora mismo. Evidentemente es algo que no debe perderse de vista porque desgraciadamente no somos ricos pero tampoco quiero que dramatice la situación y llevo mucho tiempo mentalizando su tozuda cabecita para que no se agobie.

En definitiva que me empeño en poner al mal tiempo buena cara y ver esta situación como una oportunidad en positivo. Puede que me equivoque, pero la verdad prefiero afrontar los problemas así. El tiempo se encargará de mostrarme si acierto o no.

jueves, 27 de marzo de 2014

Tener un niño de cinco años en casa.

Mi mayor ya no es un bebé, para nada, hace tiempo que dejó de serlo. Es un niño de cinco años maravilloso que en junio cumplirá seis. Y digo maravilloso porque me encanta la edad que tiene y lo bonito que resulta convivir con alguien así en el día a día.

Esta edad es fantástica, conversar con mi mayor es uno de los placeres más grandes que tengo en mi vida. Su imaginación desbordante me fascina, y yo que sigo siendo una niña soñadora aún ahora con casi cuarenta años, no me canso de escuchar sus historias, sus inventos, sus ideas, qué grande es la mente de los niños, y cómo la echamos a perder la mayoría de las veces en la edad adulta. Jugar con los Playmobil es su actividad favorita mientras está en casa, de hecho es su prioridad, y allí se monta sus películas y sus historias y si me pongo a jugar con él, ahí ya no tenemos fin. No sé cual de los dos se lo pasa mejor. Pero también nos encanta ver mis películas de la infancia (sobre todo las ochenteras, la trilogía de Regreso al Futuro, Los Goonies, ET, etc.) u otras más nuevas de animación, y después comentarlas o representarlas con los "clicks".

En el tema de las comidas me da un poquito que hablar, sobre todo para comer verdura, pero la verdad es que es un niño con el que se puede razonar muy bien así que con mis explicaciones sobre lo saludable que es comerla habitualmente siempre consigo que se meta su ración diaria entre pecho y espalda sin dramas. El fin de semana y más si estamos en el pueblo "guarrea" más pero la verdad es que yo soy adulta y también lo hago.

En el tema del sueño tampoco hay problema, le acompañamos a la cama su padre o yo, ya que leemos juntos cada noche un cuento y luego hablamos de nuestras cosas, y después de un ratito juntos apagamos la luz y le cerramos la puerta para que duerma bien y no tenga que oír a su hermanito por la noche cuando se despierta y llora. Como nunca hemos forzado el tema del sueño es un niño que duerme perfectamente seguro y tranquilo. Y si es fin de semana y estamos en el pueblo donde contamos con dos camas de matrimonio grandes sabe perfectamente que puede elegir dormir toda la noche con papá o mamá sin problemas. En nuestro piso la posibilidad también existe pero entonces tenemos que hacerlo en su cama de 90 y él es el primero que no quiere porque dice que falta espacio y se agobia. A no ser que esté malito, entonces nos apretamos y listo.

El tema del control de esfínteres nocturno aún está ahí pendiente. Realizamos el protocolo de hacer pipi cada noche antes de acostarnos pero la verdad es que muchas noches aún se le escapa un poco así que duerme cada noche con pañal para estar más tranquilo, él y nosotros. No tengo prisas de ningún modo. Sé que es un proceso natural que debe conseguir por si mismo.

Como nota discordante, no puedo olvidarme que existen los celos por su hermano pequeño. Ese fantasma nos acecha día sí día también pero he de decir que lo estamos capeando mucho mejor de lo que imaginaba. El peque adora al mayor y el mayor al peque. El amor de hermanos es inmenso y eso facilita mucho las cosas. Mi trabajo de fondo también contribuye a dar sus frutos. Yo soy y fui hermana mayor, entre nosotras además aún hay una distancia de edad mayor, siete años en concreto, y apelando a mi experiencia y también a mis recuerdos intento transmitirle al máximo a mi mayor lo genial que es tener un hermano más chico. Viajo en el tiempo hasta aquellas interminables tardes de juegos con mi hermana en el salón o en la bañera, y como mi madre nos llamaba para recoger y cenar y nosotras no veíamos el momento de poner fin a nuestra diversión. También recuerdo salir con mis amigas a dar una vuelta ya más mayor y que mi hermana nos acompañara muchas veces. Me encantaba tenerla cerca. Aún ahora adoro tenerla cerca. La quiero con locura. Y todas esas buenas sensaciones las cuento y las explico a mi hijo porque quiero que él pueda vivir algo así con su hermano, porque es algo fantástico que no se puede perder. Le explico que si le enseña a jugar con él su diversión se multiplicará por mil, y que aunque ahora es demasiado pequeño para hacerlo como él desea poco a poco irá imitándole a él, aprendiendo, y los dos disfrutarán al máximo.

En definitiva que me encantan los cinco años de mi hijo, bueno que adoro a mi hijo como siempre lo he hecho, pero esta fase que estamos viviendo ahora la estoy disfrutando muchísimo.


miércoles, 26 de marzo de 2014

Lo que he de destacar de True Detective.

Ya vi el final de True Detective, han pasado más de cuatro días y sigo en shock. Realmente pocos finales de temporada, ni tan solo de serie, me han dejado tan flasheada como éste. No soy analista especializada de televisión y por tanto no busquéis aquí una rigurosa disquisición de los 50 minutos finales de la primera temporada de esta nueva joya de la HBO porque eso lo han hecho los bloggeros profesionales en su momento. Lo que sí que intentaré es desgranar lo que más me ha cautivado de esta serie ahora que ya la he finiquitado y he disfrutado intensamente. Advierto que no hay spoilers.

En primer lugar diré que pocas series me han abierto tantos interrogantes y me han hecho "googlear" tanta información como ésta. Y lo digo porque a mí me encanta que la televisión, el cine, o los libros, me hagan pensar, buscar respuestas, datos, odio que se me de todo hecho, mala costumbre que suelen tener en las series españolas por ejemplo. Esta historia en cambio es una historia de crímenes en la que nada se resuelve del todo al final, ni se atan todos los cabos, vamos como en la vida misma, donde la mayoría de los casos no pueden resolverse al completo por su complejidad o porque hay "manos negras" poderosas que lo impiden. No hay pues una conclusión clara, pero en cambio sí hay mucho fondo en ella, tanto, que cualquiera de los detalles te puede hacer perder media hora de tu tiempo buscando información allende los "internes", como dice mi suegra, por pura curiosidad. Ya sólo su fabulosa "intro", con una canción memorable de los The Handsome Family y unas fantásticas fotografías de la Louisiana más desconocida, que por cierto han sido extraídas de una interesante serie fotográfica llamada Petrochemical America de Richard Misrach y Kate Orff, te transportan de inmediato al lúgrube y oscuro ambiente en el que se mueven Rust y Martin, la pareja de policías protagonista. Una Lousiana que no se nos muestra en las guías turísticas, una Louisiana gris, pobre, la del tramo final del río Missisipi, cargada de plantas petroquímicas, que curiosamente descubrí que también llaman la "Avenida del Cáncer". Una America profunda, cargada de fanatismos religiosos y perversiones varias, que asusta más que cualquier zombie en The Walking Dead. El sur más misterioso sin duda.

También me ha sorprendido el grato descubrimiento de Matthew McCounaughey, un actor al que había encasillado injustamente en papeles románticos y bobos, y del que he descubierto una faceta gratamente interesante en esta serie. Quede dicho por adelantado que no he visto en cine su oscarizada interpretación en Dallas Buyers Club pero su papel de Rust es excelso, y lo comparo descaradamente con el de Brian Craston en Breaking Bad. Sí es osado, pero es mi opinión. Porque la evolución de su personaje en la serie es de por sí un motivo mayúscula para verla desde el minuto cero.

Es novedosa y interesante sin duda a su vez la estructura cerrada de la serie por temporadas, cada temporada es autoconclusiva, con personajes distintos e historias independientes, y de una duración más bien corta, sólo ocho capítulos. Esto es un punto negativo a mi modo de ver porque yo estoy prendada de Rust y Martin y sé que los echaré de menos en temporadas venidas y también porque se acaba enseguida, si la devoras con la avidez con la que lo he hecho yo, pero sin duda es un punto que se ha valorado positivamente por la crítica en general.

Finalmente destacaré la originalidad del planteamiento de la investigación policial y del caso que subyace en toda la trama. El asesinato, las desapariciones, el serial killer, los rituales, todo podría encajar en cualquier serie policial al uso, pero aquí está tratado magistralmente, envuelto en un halo de suciedad, putrefacción, depravación, que le da un toque especial y único a la serie. Por no olvidar el toque metafísico que le impregna Rust en cada uno de sus disquisiciones y con la sola presencia física de su personaje.

Así que si alguien anda dudando si ver o no True Detective, le animo encarecidamente a que lo haga, no es una serie para todos los públicos, como no suelen serlo las que salen de la factoría HBO, pero realmente es original, distinta y una nueva vuelta de tuerca a las historias policiales cuando parecía que ya estaba todo el pescado vendido.