Hoy 22 de abril se celebra el Día de la Tierra y quizás a conciencia o quizás sin pensarlo demasiado he sentido la necesidad de hacer una pequeña excursión al cercano y maravilloso Delta del Ebro (lugar donde el río que os presentaba hace unos días en mi blog casi desbordado desemboca en el mar Mediterráneo), aprovechando esta jornada soleada y magnífica, casi estival, que ha hecho. Para los que no conozcáis la zona os diré que se trata de un espacio de incalculable valor ecológico en grave peligro de extinción, una zona que lamentablemente si no se hace algo para evitar el cambio climático, en unos años desaparecerá bajo las aguas mediterráneas anegada por el aumento del nivel de mar que provoca el calentamiento global.
La zona sur ha sido la elegida en esta ocasión. Después de tomarnos un arrocito delicioso en uno de los encantadores restaurantes del Poble Nou del Delta nos hemos dirigido hasta la Punta del Banya que es el brazo de tierra localizado frente a la Bahía dels Alfacs y a la ciudad costera de Sant Carles de la Rápita.
Allí encontramos una playa eterna, larguísima, casi salvaje, en la que me encanta perderme de vez en cuando. Las aguas son más bravas aquí, es mar abierto.

Hemos seguido con el todo terreno (es mejor ir con un vehículo preparado ya que los turismos normales a veces se encallan en los grandes bancos de arena que hay en la zona) hasta un pequeño y coqueto embarcadero que hay en el lado interno de la bahía. La sierra del Montsiá se dibujaba altanera entre la bruma allá a lo lejos. Aquí la calma era total, y el agua estaba, como es habitual en esta cara, muy pacífica.

Unos cuantos eran los que habían decidido ir allí a pasar el día en plan picnic.
Siguiendo hacia adelante hemos ido recorriendo todo el tramo permitido a vehículos de la Punta de la Banya. No he podido evitar pensar cuan terrible sería perder toda aquella belleza mientras íbamos avanzando.

Después hemos dado media vuelta y hemos recorrido el mismo camino en sentido contrario.

Finalmente hemos parado a refrescarnos en el puerto deportivo de La Ràpita, la vista de las embarcaciones impedían que ahora observásemos desde nuestra nueva situación, el punto en el que antes habíamos estado.

No hay más que observar las imágenes que aquí os muestro para que os deis cuenta del encanto del lugar. La verdad es que imaginar que algo malo podría pasarle a esta tierra hace que un escalofrío recorra todo mi cuerpo.
Hoy pues es un día perfecto para ocupar nuestra siempre liada cabecita un poco en ello y concienciarnos más de la gravedad del problema. Desde luego pisar aquella arena a mí me ha sacudido de golpe. Lástima que haya quienes nada de esto les importe lo más mínimo y que justo sean esos mismos los que pueden hacer algo importante para que realmente no ocurra. Ojalá estas palabras y estas imágenes pudieran tocar un poco su corazón frío porque de lo contrario el que acabará congelado será nuestro amado planeta. Y yo, que si a todo esto le sumamos que el viernes pude ver SUNSHINE de Danny Boyle en el cine, pues que queréis que os diga, no creo que pueda dormir demasiado tranquila, realmente estoy aterrada, y es que la realidad siempre supera a la ficción. Otro ratillo os hablo de la peli que sinceramente me impactó mucho.
La zona sur ha sido la elegida en esta ocasión. Después de tomarnos un arrocito delicioso en uno de los encantadores restaurantes del Poble Nou del Delta nos hemos dirigido hasta la Punta del Banya que es el brazo de tierra localizado frente a la Bahía dels Alfacs y a la ciudad costera de Sant Carles de la Rápita.
Allí encontramos una playa eterna, larguísima, casi salvaje, en la que me encanta perderme de vez en cuando. Las aguas son más bravas aquí, es mar abierto.

Hemos seguido con el todo terreno (es mejor ir con un vehículo preparado ya que los turismos normales a veces se encallan en los grandes bancos de arena que hay en la zona) hasta un pequeño y coqueto embarcadero que hay en el lado interno de la bahía. La sierra del Montsiá se dibujaba altanera entre la bruma allá a lo lejos. Aquí la calma era total, y el agua estaba, como es habitual en esta cara, muy pacífica.

Unos cuantos eran los que habían decidido ir allí a pasar el día en plan picnic.


Después hemos dado media vuelta y hemos recorrido el mismo camino en sentido contrario.

Finalmente hemos parado a refrescarnos en el puerto deportivo de La Ràpita, la vista de las embarcaciones impedían que ahora observásemos desde nuestra nueva situación, el punto en el que antes habíamos estado.

No hay más que observar las imágenes que aquí os muestro para que os deis cuenta del encanto del lugar. La verdad es que imaginar que algo malo podría pasarle a esta tierra hace que un escalofrío recorra todo mi cuerpo.
Hoy pues es un día perfecto para ocupar nuestra siempre liada cabecita un poco en ello y concienciarnos más de la gravedad del problema. Desde luego pisar aquella arena a mí me ha sacudido de golpe. Lástima que haya quienes nada de esto les importe lo más mínimo y que justo sean esos mismos los que pueden hacer algo importante para que realmente no ocurra. Ojalá estas palabras y estas imágenes pudieran tocar un poco su corazón frío porque de lo contrario el que acabará congelado será nuestro amado planeta. Y yo, que si a todo esto le sumamos que el viernes pude ver SUNSHINE de Danny Boyle en el cine, pues que queréis que os diga, no creo que pueda dormir demasiado tranquila, realmente estoy aterrada, y es que la realidad siempre supera a la ficción. Otro ratillo os hablo de la peli que sinceramente me impactó mucho.
Comentarios
Podemos actuar, y presionar para que los que mandan cuiden de verdad a la madre naturaleza.
Ánimo, arual, sigue así!