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Un été français.

Ayer por la tarde al salir del trabajo fui a mi libreria favorita -sigo acudiendo de vez en cuando muy a pesar de Casa del Libro- a agenciarme una guía de París y un pequeño diccionario de francés para viajeros con el fín de defenderme vagamente en mis vacaciones "parisinolondinenses" de este año (de la ciudad del Támesis ya tengo una que me regalaron hace tiempo y en principio tiraré de mi "cutrenglish" para interactuar en tierras británicas, ya veremos como me va). Hojeando ya en la calle mis dos recientes adquisiciones me vinieron a la memoria de golpe recuerdos de los lejanos veranos de la infancia. Aquellos días se caracterizaban por muchas cosas que no tendré la mala leche de ennumerar pero dos de ellas me llamaron poderosamente la atención de nuevo: los bucólicos vestidos de florecillas vaporosos con los que mi mamá tenía el buen gusto de vestirme (y que yo odiaba por cierto) y las visitas de mi familia paterna francesa.
Gran parte mis antecesores del lado de mi progenitor emigraron a Francia, incluso mi abuela lo hizo durante un tiempo, de ahí que por esa rama familiar casi todo el mundo tuviera nociones básicas o intermedias del idioma galo. De pequeña en verano solían venir dos de mis tíos de París a pasar las vacaciones en el pueblo. Se llamaban Paco y Josefina y se quedaban alojados en casa de mi abuela. Allí las conversaciones solían llevarse indistintamente en catalán y en francés, incluso a veces se entremezclaban ambos idiomas y yo asistía anonadada al espectáculo políglota de mi familia. La verdad es que siempre quise mucho a mi abuela pero nunca creo que llegue a perdonarle el hecho de que no me enseñara ese idioma que tan bien conocía, ni tampoco que se fuera a la tumba sin revelarme antes la receta de sus inigualables tartas de manzana, ahora me habría ahorrado los 5,80 euros del minidiccionario y tomaría reposteria casera mucho más sana. Pero eso es otra historia. Después empecé 6º de EGB y mi promoción empezó a estudiar inglés (fuimos la primera del colegio público de mi pueblo en hacerlo, quedaba megaguay y muy molón, la verdad sea dicha) y los pocos palabros que cazé de chica de verano en verano se perdieron en la noche de los tiempos en mi floja sesera.
Mi tío Paco además de hablar perfectamente francés (es lo que tiene vivir en París más de media vida a pesar de ser oriundo de Castellar del Vallés que para los poco doctos en materias geográficas no está más arriba de los Pirineos ni de coña) era un aficionado a la fotografía de gusto exquisito. A él le debo los mejores "books" de mi niñez. Le encantaba que posara para él y yo me sentía como una princesa de cuento ante el objetivo de su carísima cámara. En casa de mis padres guardo aún un montón de álbumes en los que aparezco sonriente y lindísima con vestido bucólico de florecillas vaporoso incluído en mitad del campo igualmente bucólico y vaporoso tal cual que en las novelas de Jane Austen. Un primor vaya. Pena que no tenga intención alguna, de momento, de escanear alguna y pegarla aquí, más que nada porque luego llegará algún desaprensivo que me recordara mi incompetencia con las nuevas tecnologías (sí Vargt vuelvo a hablar de ti) y paso.
Un año mi tio Paco y mi tia Josefina, que en francés debía ser Josephine, se trajeron a su nieto Joan con ellos. Aquel niño era otro primor, rubito, celestial, sublime, a los seis añitos caí presa de su amor y juré que no volvería a querer a ningún otro hombre del mismo modo. Obviamente me equivoqué. Me pasé los días de aquel inolvidable agosto a su lado, en la piscina, en el parque, en el huerto de mi tio, tomando de noche la "fresca" (algún rato os hablaré de ese concepto) y suspirando por él (prueba de ello quedan las fotos que nos tomó su abuelo) aún sabiendo que era un amor casi incestuoso dado que era mi primo, pero un primo lejano me decía a mí misma para quitar hierro al asunto. El verano pasó y ambos dos crecimos y nos olvidamos. Hace tres años volví a verle y no quiero contaros lo que había perdido el chaval. De rubito nada, casi calvo, y de primor nada, un sosaínas. Menos mal que ante él ya pude lucir mi brillante anillo de casada y mi flamante marido, como aquel que dice, "c'est la vie mon amour".
Ahora pasados más de veinte años de aquellos veranos tan franceses viajaré por fin a París, aunque no visitaré a mis tíos, el bueno de Paco falleció hace unos años, la buena de Josefina anda con Alzheimer y seguramente no se acordará de mí, y el bueno de Joan vive ahora feliz y fresquito en Montreal con su canadiense novia. De todos modos seguro que tomaré bucólicas fotos en la romántica ciudad de la luz que guardaré para la posteridad con tanto cariño como las que fueron tomadas entonces.

Comentarios

3'14 ha dicho que…
Yo tampoco se lo perdonaría, no hay que cerrar puertas al conocimiento y con lo que cuesta para algunos aprender un idioma y la facilidad que tenemos de niños... si es que...

La guía la compraste en castellano o catalán, no?

¡¡¡Yo quiero irme otra vez!!! ¿No hay hueco en la maleta?
Unknown ha dicho que…
Me niego a hacer un comentario serio más a no ser que me mandes una foto con vestidito de esos (a ser posible tomando la fresca); oye, que igual nos vemos en la city... yo estaré por allí la primera quincena de agosto.
Salud!
Raquel ha dicho que…
Lo de mi promoción escolar fue retorcido. La anterior estudiaba inglés, la mía francés, y la siguiente retomó el inglés, fuimos en intermedio,
Pásalo bien, Aru. Un beso.
pues yo tengo una prima lejana francesa, concretamente sobrina de una tia mia, que tambien se fueron a francia, marsella, concretamente, que esta mas buena que el pan... que habla español, perfectamente y domina el frances a la perfección...

monique, je t´aime...cada vez que se lo decía, se tiraba un cuarto de hora riendose... por mi perfecta pronunciación.. claro está...
Arual ha dicho que…
Pi: Pues sí hija con lo rápido que se absorben los conocimientos de pequeños y lo zoquetes que nos volvemos después....
La guía en español of course, en cuanto a lo del espacio en mi Samsonite extragrande todo es negociable, jeje!

Juan: ¿Tú comentarios serios? No xddd no me lo creo de ti, jeje!!
Pues no sé si nos veremos en la city yo estaré allí del 9 al 12 de agosto, un poco complicado coincidir, pero ya sabes que te debo una visita guiada als Ports para cuando quieras, eh!

Raquel: Yo pertenecía a la promoción que siempre fue primera en todo, la que nació primero tras la muerte de Franco (soy de 76), la que cursó primero inglés en mi cole, la que cambió al plan nuevo en la universidad, todo, todo, todo, lo que digo yo en el post, un primor de promoción vaya!

Amante: No esperaba menos de ti, a ti no se te resisten ni las primitas francesas ni na de na, ah no caya, que las holandesas sí, bueno bueno la solución está en no viajar nunca por aquellas tierras, jeje!
Arual ha dicho que…
Fe de erratas al comentario respuesta para Amante de Plástico: Donde dije "caya" quería decir "calla", xdddd qué mal me hizo la vista la releerlo, bufff!!!
Duna ha dicho que…
De lectura amena y contenido tierno...Yo al ser mayor que tú estudié francés en el colegio, que además era de monjas de una congregación francesa...y era buenísima en ese idioma....Luego llegó en BUP el inglés y a mí no me pareció nada molón, pero nada nada...y a estas alturas sigo sin tener ni idea del idioma. En cambio el francés.....qué tiernos recuerdos bañados con la sinuosidad del sonido del idioma...
Arual ha dicho que…
Duna: Es que el francés suena bonito, siempre me ha parecido un idioma precioso, pese a mi desconocimiento del mismo, es el idioma por excelencia del amor, ya ves lo que dice Amante de Plástico "Monique je t'aime" y Monique a derretirse como una tonta, fijo. El alemán por ejemplo en cambio suena contundente y estruendoso, cuando estuve en Munich y escuchaba como hablaba la gente en los bares me daba la sensación de que estaban enfadados todo el tiempo, es un idioma feo y además complicado según me ha dicho mi hermana que lo lleva estudiando mucho tiempo y que ha vivido un año en Alemania.

Amante de Plástico: Aiss menos mal, jeje!
Anónimo ha dicho que…
¿Desaprensivo yo? A mí que me registren.

Tienes suerte de tener una familia tan internacional. Yo también tengo parientes en Paris y aparte de esto, un familiar que se fue a Argentina del que tengo que contar algún día su peculiar historia, para que veais que gente desaprensiva y podrida la hay en mi familia a montones y algunos me dejan a la altura de una zapatilla en cuanto a maldades se refiere.
Arual ha dicho que…
Un desaprensivo encantador Vargt todo sea dicho :)
Unknown ha dicho que…
yo estaré del 5 al 18... todo es posible en Portobello?? jajaja
Zar Polosco ha dicho que…
Yo siempre en inglés, y cuando estuve en un país anglófono me hice entender igual que en los países francófonos que visite: por señas.

Cuando uno está en el extranjero y tiene que entenderse tiene que ser consciente y asumir que está haciendo el ridículo. Una vez que lo asumes, llegas a donde quieras.
Arual ha dicho que…
Juan: Anda que sería la releche encontrarnos en un país extranjero y no hacerlo en el nuestro propio... nunca se sabe de todos modos, te buscaré en Portobello Road!!

Zar: El idioma de las señas es el mejor, mi marido tiene fe absoluta en el mismo. Yo no me manejo bien con él, cuando estuve en Atenas tendrías que haberme visto a mí y a mi amiga MJ intentando pedir pastillas para la descomposición intestinal en una farmacia, todo un poema, qué vergüenza, echando mano de ese útil lenguaje combinado con mi cutrenglish... Los pelos como escarpias se me ponen al recordarlo!!!
Anónimo ha dicho que…
Gracias! Encantado de ser encantador :)
Arual ha dicho que…
De nada hombre, pero no encantador como el príncipe de SHREK 3 eh que conste... jeje!
Raquel ha dicho que…
Uhhhh, qué mayor soy!
Arual ha dicho que…
Raquel: No será para tanto mujer!!!

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