Ir al contenido principal

Los segundos se crían solos y los terceros más... imagino!

Tengo una amiga que tiene tres hijos y entre ellos no hay una diferencia superior a dos años. Como imaginaréis los primero tiempos fueron de locura pero ella siempre cuenta satisfecha que sobrevivió, mientras pone cara de superhéroe y mira al horizonte. Eso sí también narra que al primero le contaba hasta los pelos de la cabeza, el segundo tuvo que aprender precozmente a tomar sólo el biberón y al tercero, pobre, casi que le dio el pañal para que se lo cambiara solo.

Con números superiores de hijos, cuatros, cincos, y siga sumando, me imagino que si se quiere tener un poco de orden y concierto, ya no digo en casa que es mucho pedir, pero sí mental, hay que funcionar con disciplina militar digo yo. Nótese la ironía por favor. No seré tan osada en comprobarlo. Seguro que alguna de las valientes madres de familia numerosa de la blogsfera pueden aportar gustosamente su opinión.

En mi caso, con dos retoños, uno de cinco años camino de seis, y otro de un añito recién cumplido, mi salud mental, celebro, es bastante buena. De hecho aunque los momentos de estrés a ratos me superan un poquito, tampoco voy a hacerme la chula y decir que soy muy zen y tal. Sé que con mirarlos y ver su carita las penas ya son menos penas. Y la vida se ve de otro color.

Eso sí hay una máxima que aparece en cada una de las escenas de mi existencia y que me permite mantener la calma cuando mis dos soletes se empeñan en alterarla, que es más a menudo de lo que me gustaría, y ahora os la cuento porque a lo mejor os puede servir: carpe diem. Sí, justo es esta, aprovechad el momento, porque luego crecen y ya se acabó lo de acostarse a su lado a leer el cuento cada noche y dormir un rato abrazados después, se acabó reír largo y tendido después de una disquisición filosófica de su lengua de trapo, se acabó el jugar con ellos y vivir aventuras galácticas hiperchulas, o mirar sus ojitos asombrados cuando descubren algo nuevo. En definitiva se acabó añorar el concepto aburrimiento.

Y con esta premisa dejo mi vida transcurrir, con el segundo no puedo vivir estos momentos que he descrito con tanta intensidad porque cuando me quedo un nanosegundo embobada mirando su carita de ángel mientras duerme la siesta un plácido sábado por la tarde en mi cama, oigo el berrido del mayor que me reclama pidiendo que le busque con extremada urgencia el Playmobil médico de la ambulancia blanca que lleva chaqueta naranja y que es chica porque no lo encuentra, y lo necesita como mi jefe necesita los informes, para ayer. Yo presta y rauda corro para ayudar a mi heredero y cuando llego a la cocina y le grito ya estoy aquí, escucho a lo lejos los berridos del pequeño que con la exclamación se ha despertado y ya está llorando anunciando que da por finiquitada su breve siesta. Y entonces el mayor tiene que proseguir sus juegos con la ayuda de mi mano izquierda, ya que la derecha la uso para agasajar al pequeño con su merienda. Eso sí la gracia y el salero que tiene que el pequeño para comerse solito el jamón york y el pan es de otro planeta, pero sí estoy por comprarle langostinos porque estoy segura de que ya los pelaría con cuchillo y tenedor. Aisss me lo como!!!

Comentarios

Entradas populares de este blog

Burning night.

Voy falta de sueño, bueno de sueño y de muchas otras cosas, y puede que eso nuble mi entendimiento, como la solteras nublan el entendimiento de Carlos Baute y lo dejan colgado no precisamente en sus manos cada tarde en esa cosa que se parece a un programa pero que la verdad no acabo de entender muy bien que es y que se llama ELÍGEME. ¿Pero Carlos Baute no prefería a los estibadores portuarios? Siempre lo había creído así pero viendo como desnuda con la mirada a las mocetonas que entran en su plató tengo una duda más que considerable al respecto. En fin a lo que íbamos que tengo la cabeza un poquito atolondrada (ufff esta palabra que acabo de usar era la favorita de la Hermana María, mi profe de mates de 8º EGB, así de repente me ha venido un flash de su imagen a la cabeza, no os digo que no estoy fina...) y puede que eso haga que ande un poco monotemática, pero tenéis que perdonarme, I'm happy, so happy, y no se me puede aguantar, I know. Y es que esta noche... VAMOS A QUEMAR MESTA...

Premio!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!

Justo ayer me quejaba de que nadie nunca da premios a mi blog, y esta mañana Elena de Educando a cuatro me ha concedido el primero... aisss qué contenta estoy!!!!!! Gracias millones!!!! Y para cumplir con el protocolo correctamente debo contaros siete cositas de mí: 1. Vivo en Cataluña, en las maravillosas Terres de l'Ebre, pero soy mañica 100%. 2. Soy culé, muy culé, me encanta el fútbol, lo vivo con pasión, soy de las que se muerde las uñas y se pone nerviosa con los partidos importantes. 3. Adoro viajar, ahora no puedo hacerlo tanto como me gustaría, pero espero poder seguir haciéndolo en cuanto mi hijo o futuros hijos crezcan y si la economía me lo permite claro... jeje!! De los sitios que ya he visitado sólo a tres quiero volver, Donosti, Menorca y Londres, cada uno por distintas razones. 4. Me encanta hacer TOP 5 como al prota de Alta Fidelidad de Nick Hornby, aunque a veces me cuesta decidirme qué o quienes merecen estar en ese "podio" especial. 5. Soy muy vaguet...

Tres años y tres cosas.

Mañana llegaremos al ecuador del mes de junio. Con el día 15 celebramos que ya queda nada para el verano y por consiguiente para las vacaciones (lo mejor de esta bochornosa estación a la que esta amante del frío de Invernalia aborrece como sabéis), pero también festejaremos el cumple de mi pequeño. Sí este miércoles mi tesoro cumple 3 añitos. Y como mañana su madre va a estar todo el día de curso en Barcelona y me será imposible postear sobre el tema escribo hoy y así dejo constancia de la relevancia de la fecha. Parece que fue ayer que me encontraba extremadamente pesada, agobiada y con ganas de ver la carita a mi retoño al tiempo que llamaba a algunos ángeles y comentaba la actualidad del momento (prueba irrefutable de cuanto me aburría aquellos días esperando el momento del parto de baja médica en casa, nunca jamás volví a aburrirme, jeje) y ya han pasado casi tres años, 36 meses, 1095 días, desde que mi retoño y yo nos vimos por primera vez, en aquella mirada dentro del paritorio ...