Ir al contenido principal

Mamá babeante.

Ayer tuve la tutoría anual con la profesora de mi hijo mayor y he de confesar que iba recelosa y con miedo porque este curso, en casa en concreto, mi hijo ha estado más alterado de lo habitual, considerando que él en general ha sido siempre muy buenazo, hecho que yo misma he relacionado con mi embarazo y la llegada del hermanito, así que imaginaba que en clase la actitud habría sido similar.
Y nada más lejos. Su tutora me explicó pormenorizadamente los ítems y objetivos que habían estado trabajando en clase y cómo él los iba alcanzando adecuadamente para su edad, hasta ahí bien, pero no fue eso lo que más me hizo sentir orgullosa de mi pequeño. Lo que realmente me hizo babear fue escuchar de boca de su profesora lo buena persona que es, un trozo de pan lo definió, que es un referente en su clase precisamente por ser comprensivo y paciente. Que es tranquilo y peca de tímido, tal vez inseguro, pero que por lo demás su actitud es de 10. Y babeé porque creo que en esto su padre y yo tenemos algo de mérito, porque le inculcamos los valores adecuadamente y tratamos de educar a nuestro hijo siendo una buena persona y de momento parece que no nos sale del todo mal. También me indicó algún aspecto de lectoescriptura que debía potenciar en casa trabajando con él si deseaba. Y finalmente me emplazó para la reunión de aula del próximo mes donde ya vamos a ver, como pasó el curso pasado, un detalle más pormenorizado del día a día en el aula. Así que regresé a casa feliz como una perdiz para qué nos vamos a engañar.

Comentarios

Madi ha dicho que…
Qué bien
Arual ha dicho que…
Sí la verdad es que tengo un tesorito!!!

Entradas populares de este blog

Latitud: 43.31432 | Longitud: -1.877187 Altitud: 16 metros

Te hablo de unas coordenadas. Te hablo de un punto en el mundo. En la tierra. Un punto de inflexión en mi vida. En tu vida. En la nuestra. Y un día de abril por la tarde dimos el paso. Ahora ya no hay marcha atrás. Hace 12 años que mi corazón late más fuerte de lo normal. A veces lo hace a un ritmo pausado pero cuando te siento mi pulso se acelera y ya no hay marcha atrás. No había sido mujer de flirteos jamás. De hecho creo que no sé flirtear. Y me ha desconcertado siempre que alguien intente flirtear conmigo. Pero recuerdo cuando tú empezaste a hacerlo conmigo tan directamente, en aquel entorno virtual que ahora me parece lejano y confuso. Tocaste mi fibra sensible hablándome de lo que sabes que me apasiona, el cine. Y quise huir. Me resistí. Sabía que no estaba bien. Pero qué es lo bueno y lo malo? Cómo puede ser malo algo que te hace sentir feliz?  La distancia fue una bendición para salvar el peligro que suponía sentirme tan atraída por ti. Una vez nos acercamos...

Despertar de nuevo...

Abro los ojos de nuevo al mundo, despierto de una especie de ensoñación o pesadilla más bien, donde el mundo, mi mundo, se estaba desmoronando. Miro hacia mi alrededor y todo sigue bien. Mi sobrino es un bebé sano y regordete que no necesita estar conectado a una máquina y puede salir a pasear cada día por la calle. Nadie lleva mascarilla. No ha habido una avalancha de muertes inesperadas. Puedo abrazar a mi amiga después de un día duro para darle ánimo y nadie me mirará con cara de reprobación. Puedo planificar mi próxima escapada a un concierto, o mi próximo viaje, y no necesitaré un PCR negativo. No hay toque de queda. Puedo ver salir el sol. Comer una hamburguesa en la calle está bien. Hacerlo en una terraza también. No conozco el concepto distancia social. Lo más hidroalcohólico que tengo es el último gin tonic que tomé el sábado pasado. No hay pandemia. Y no he cometido ningún estúpido error. No he visto la cara B de la vida y no quiero verla.  Pero desde mayo tengo una sonri...

Mother's mercy... GRRRRRRRRRR!!!!

Llevo unos días de órdago, junio suele ser un mes liado y complicado pero este año está siendo bastante durillo. Así que para aliviar estrés me pongo anoche a ver el último capítulo de una de mis series de cabecera "Game of Thrones" con la emoción y la insensatez que me había propinado el visionado de los dos anteriores episodios. Atención SPOILERS y CABREO a partir de aquí. Que conste en acta que de misericordia, como reza el título, poca evoca este episodio para con el espectador y fan de la serie. Mi decepción empieza con una batalla bastante floja entre la cuadrilla irrisoria de Stannis y el ejército bien orquestado de los Bolton. A parte del plano aéreo poco más a comentar. Los actuales huéspedes de Invernalia se comen con patatas a los que aún se mantenían al lado del malévolo y único superviviente de la dinastía Baratheon, en una escena falta de chicha para mi gusto, que se antoja más a una carnicería como la que propinaron los caminantes blancos en Casa Austera qu...