Ir al contenido principal

San Google y Santa Aru.

Tengo complejo de enciclopedia, uys que antiguo me ha quedado eso, de wikipedia, más bien. Y no es que lo sea, que mis conocimientos de cultura general son medios, pero suelo ser consultada cual oráculo de Delfos cada vez que alguna cuestión surge en medio de cualquier conversación cotidiana.

Desde que existe San Google, la verdad es que si no sé algo, no me quedo con la duda, enseguida presta cojo el smartphone de turno y busco la respuesta. Me da mucha rabia quedarme con el interrogante abierto. Pero me temo que soy la única de mi entorno que lo hace.

El otro día me preguntaron a qué país corresponden las matrículas NL. Yo sabía la respuesta y contesté que Holanda. Y las dos amigas que me lo preguntaron me respondieron: 

- "Ah, ¿pero no era Nueva Zelanda?". 

Yo, que tengo una imaginación a ratos que abarca un imperio, me vi el coche de marras embarcando en un trasatlántico para cruzar todos los mares posibles y venir desde las antípodas aquí a hacer turismo y lo caro que debe resultar eso y me obnubilé. Ni que decir que les contesté: 

- "¿Cómo va a venir un coche desde Nueva Zelanda aquí a hacer turismo? ¿No veis lo caro que resultaría algo así? Existen las empresas de alquiler de coches aquí." 

Ellas alucinadas me contestaron tan panchas: 

- "Sólo era una pregunta. Es que vimos uno coche de esa matricula. Dedujimos que era de Nueva Zelanda y nos quedamos tan anchas no si antes comentar que cuando te viésemos a ti te lo preguntaríamos." 

Y ahí es dónde ya yo ricé el rizo:

- "¿Y para qué existe Google? Cómo podéis quedaros con semejante duda!"

Y zas.... SILENCIO TOTAL. Soy rarita. Cada día más.


Comentarios

Entradas populares de este blog

Latitud: 43.31432 | Longitud: -1.877187 Altitud: 16 metros

Te hablo de unas coordenadas. Te hablo de un punto en el mundo. En la tierra. Un punto de inflexión en mi vida. En tu vida. En la nuestra. Y un día de abril por la tarde dimos el paso. Ahora ya no hay marcha atrás. Hace 12 años que mi corazón late más fuerte de lo normal. A veces lo hace a un ritmo pausado pero cuando te siento mi pulso se acelera y ya no hay marcha atrás. No había sido mujer de flirteos jamás. De hecho creo que no sé flirtear. Y me ha desconcertado siempre que alguien intente flirtear conmigo. Pero recuerdo cuando tú empezaste a hacerlo conmigo tan directamente, en aquel entorno virtual que ahora me parece lejano y confuso. Tocaste mi fibra sensible hablándome de lo que sabes que me apasiona, el cine. Y quise huir. Me resistí. Sabía que no estaba bien. Pero qué es lo bueno y lo malo? Cómo puede ser malo algo que te hace sentir feliz?  La distancia fue una bendición para salvar el peligro que suponía sentirme tan atraída por ti. Una vez nos acercamos...

Despertar de nuevo...

Abro los ojos de nuevo al mundo, despierto de una especie de ensoñación o pesadilla más bien, donde el mundo, mi mundo, se estaba desmoronando. Miro hacia mi alrededor y todo sigue bien. Mi sobrino es un bebé sano y regordete que no necesita estar conectado a una máquina y puede salir a pasear cada día por la calle. Nadie lleva mascarilla. No ha habido una avalancha de muertes inesperadas. Puedo abrazar a mi amiga después de un día duro para darle ánimo y nadie me mirará con cara de reprobación. Puedo planificar mi próxima escapada a un concierto, o mi próximo viaje, y no necesitaré un PCR negativo. No hay toque de queda. Puedo ver salir el sol. Comer una hamburguesa en la calle está bien. Hacerlo en una terraza también. No conozco el concepto distancia social. Lo más hidroalcohólico que tengo es el último gin tonic que tomé el sábado pasado. No hay pandemia. Y no he cometido ningún estúpido error. No he visto la cara B de la vida y no quiero verla.  Pero desde mayo tengo una sonri...

Mother's mercy... GRRRRRRRRRR!!!!

Llevo unos días de órdago, junio suele ser un mes liado y complicado pero este año está siendo bastante durillo. Así que para aliviar estrés me pongo anoche a ver el último capítulo de una de mis series de cabecera "Game of Thrones" con la emoción y la insensatez que me había propinado el visionado de los dos anteriores episodios. Atención SPOILERS y CABREO a partir de aquí. Que conste en acta que de misericordia, como reza el título, poca evoca este episodio para con el espectador y fan de la serie. Mi decepción empieza con una batalla bastante floja entre la cuadrilla irrisoria de Stannis y el ejército bien orquestado de los Bolton. A parte del plano aéreo poco más a comentar. Los actuales huéspedes de Invernalia se comen con patatas a los que aún se mantenían al lado del malévolo y único superviviente de la dinastía Baratheon, en una escena falta de chicha para mi gusto, que se antoja más a una carnicería como la que propinaron los caminantes blancos en Casa Austera qu...