Que adoro JUEGO DE TRONOS no es ningún secreto por estos lares, disfruto de la lectura de la obra de George RR Martin como una chiquilla con juguetes nuevos y de la serie pues lo mismo, la disfruto cada semana con pura emoción. Y es que la serie que la HBO ha parido me parece sublime porque respeta mucho el original dentro de las limitaciones de tiempo que un capítulo de televisión tiene. Los guiones son realmente acertados, siempre me ha parecido titánica la labor de resumir y concentrar en escasos 45 minutos la densa obra que inspira la trama. La producción es de lujo, no puedo imaginarme lo que debe costar el rodaje de cada capítulo pero imagino que un auténtico pastón. Y más en el caso del espectacular despliegue de medios del capítulo del que os quiero hablar hoy. Y los actores elegidos parecen haber nacido para los personajes que describe Martin en su obra. Mejor imposible. A partir de ahora no leáis si no habéis visto el penúltimo episodio de la segunda temporada.
Al llegar a "Blackwater" (2x09) uno ya lleva 18 capítulos épicos a sus espaldas y sabe consciente que las piezas de la partida de ajedrez ya se han situado en el punto en el que hay que enfrentarse en una batalla que no se olvidará. Tanto si has leído los libros como no, sabes que algo gordo va a pasar y los primeros minutos del capítulo son un auténtico ejercicio de enseñar y mostrar la calma chicha y tensa que se respira ante la gran tormenta que se avecina. En las naves de Stannis Baratheon, en la Fortaleza Roja, en la propia ciudad de Desembarco del Rey, se respira una tensión que sólo corta el ruido de las campanas que notifican lo que pasará. George RR Martin escribe en persona el guión de este capítulo. Mima cada detalle, cada gesto, cada conversación, aquellas palabras que suenan antes de una batalla como las últimas de una vida. El miedo de los Lannister, la convicción de Baratheon y sus tropas, todo está milimétricamente calculado. Y empieza el juego la flota de Stannis cae abatida por el fuego valyrio que les tenía preparado el genial Tyrion Lannister. Pero el último Baratheon no se rendirá así. Desembarca con botes delante de las puertas de la ciudad con la convicción de tomar el Trono de Hierro. Huye Joffrey, el rey déspota y sin valor, bajo las órdenes de su asustada madre que a punto está de cometer una locura en un momento álgido del episodio. Tyrion cae herido. Todo parece perdido pero la alianza de Tywin Lannister con los Tyrell le da una vuelta de tuerca a todo. Y en ese punto es cuando el capítulo se reviste de más grandeza aún si cabe. La entrada de los "salvadores" de la ciudad en la sala del trono es épica. El capítulo en sí es el más épico de todos. En mi opinión junto a la finale de la primera temporada es la creme de la creme de esta serie. Y ahí nos quedamos traspuestos delante del televisor con angustia vital por ver la finale de la temporada. Sublime, maravilloso, una verdadera genialidad televisiva.
Voy falta de sueño, bueno de sueño y de muchas otras cosas, y puede que eso nuble mi entendimiento, como la solteras nublan el entendimiento de Carlos Baute y lo dejan colgado no precisamente en sus manos cada tarde en esa cosa que se parece a un programa pero que la verdad no acabo de entender muy bien que es y que se llama ELÍGEME. ¿Pero Carlos Baute no prefería a los estibadores portuarios? Siempre lo había creído así pero viendo como desnuda con la mirada a las mocetonas que entran en su plató tengo una duda más que considerable al respecto. En fin a lo que íbamos que tengo la cabeza un poquito atolondrada (ufff esta palabra que acabo de usar era la favorita de la Hermana María, mi profe de mates de 8º EGB, así de repente me ha venido un flash de su imagen a la cabeza, no os digo que no estoy fina...) y puede que eso haga que ande un poco monotemática, pero tenéis que perdonarme, I'm happy, so happy, y no se me puede aguantar, I know. Y es que esta noche... VAMOS A QUEMAR MESTA...
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