Realmente puedo afirmar con rotundidad que me encuentro en pleno proceso de "nidificación" o padeciendo el síndrome del nido con todas las de la ley.
¿Qué es eso? Os estaréis preguntando. ¿Aru ha enfermado? No, bueno creo que no. Lo que me pasa es lo que le pasa a muchas mujeres cuando en el tercer trimestre de embarazo, yo lo inauguré la semana pasada, nos da por tener la casa organizada, limpia y lista para la llegada del nuevo inquilino. Y es que hasta hace pocos días no me preocupaba demasiado aún por preparar la habitación de mi pequeño, no hacía demasiado caso a las advertencias inquisidoras de muchas de las experimentadas madres con las que hablaba y que me trataban de inconsciente por no haber empezado a informarme acerca del "ajuar del bebé", sí chicos algunas se toman esto como organizar una boda por lo menos. Pero de repente alguna cosa cambió en mi cerebro, alguna neurona se cortocircuitó imagino que inducida por las dichosas hormonas que nos llevan tan vendidas a todas las embarazadas y de repente la semana pasada le dije a mi marido con toda seriedad: "Este fin de semana lo dedicaremos a organizar la llegada del peque". Y mi chico no pudo más que asentir, imagino que inducido por el mismo miedo que dice que tiene a mis reacciones de embarazada compulsiva. Y a esta guerra nos metimos, ayer nos dedicamos a la lista de nacimiento, sí a ir a la tienda de bebés y elegir lo primordial y necesario para la llegada de nuestro retoño (cuna, carro, bañera, y un largo etcétera de cosas más). Y una piensa que el asunto se arregla en un plis plas, pero no, no señor. Llegas a la tienda y resulta que no es tan sencillo, porque la lista de las cosas necesarias e imprescindibles es larguísima y ahí tienes que echar mano tú misma del sentido común para no acabar arruinándote y para no terminar aumentando el consumo de la economía española de un batacazo en una sola tarde. Además las dependientas de estas tiendas saben quienes son presa fácil, las madres primerizas somos las víctimas perfectas, novatas e inconscientes, ilusionadas y dispuestas, y ahí es donde el juego se complica y hay que tratar de salvar las contínuas trampas que en el proceso te van tendiendo. He de ser sincera y he de reconocer que aunque presumo de sentido común acabé cayendo como una boba y acabé comprando más de lo que necesitaré, de eso estoy segura.
Me dí cuenta de esto al llegar a casa y repasar todo lo encargado pero estaba tan cansada y molida tras el trajín del día que sólo caí rendida en el sofá dispuesta a que Morfeo me hiciera una cura completa y renovadora.
Y la cura funcionó porque esta mañana me he levantado fresca como una rosa y he animado a mi chico a empezar con la organización y limpieza a fondo de la que será la habitación del peque. Y es que hasta ahora aquello había sido un pozo sin fondo, una habitación ya amueblada con un gran armario que servía como basurero de todos los trastos inservibles que os podáis imaginar. Hemos tirado cosas, bueno hemos tirado millones de cosas, hemos limpiado y con la organización de la misma hemos aprovechado para seguir por toda la casa y hemos dejado el piso más impoluto y estructurado que el de Monica de "Friends". Ahora sólo queda pintar la habitación a juego con el mobiliario que hemos encargado y nuestro bebé ya tendrá su nidito listo. Y aunque a estas horas ya estoy completamente agotada, he de confesar que la satisfacción que siento en este momento es impagable, efecto colateral y directo imagino del ya nombrado síndrome del nido.
¿Qué es eso? Os estaréis preguntando. ¿Aru ha enfermado? No, bueno creo que no. Lo que me pasa es lo que le pasa a muchas mujeres cuando en el tercer trimestre de embarazo, yo lo inauguré la semana pasada, nos da por tener la casa organizada, limpia y lista para la llegada del nuevo inquilino. Y es que hasta hace pocos días no me preocupaba demasiado aún por preparar la habitación de mi pequeño, no hacía demasiado caso a las advertencias inquisidoras de muchas de las experimentadas madres con las que hablaba y que me trataban de inconsciente por no haber empezado a informarme acerca del "ajuar del bebé", sí chicos algunas se toman esto como organizar una boda por lo menos. Pero de repente alguna cosa cambió en mi cerebro, alguna neurona se cortocircuitó imagino que inducida por las dichosas hormonas que nos llevan tan vendidas a todas las embarazadas y de repente la semana pasada le dije a mi marido con toda seriedad: "Este fin de semana lo dedicaremos a organizar la llegada del peque". Y mi chico no pudo más que asentir, imagino que inducido por el mismo miedo que dice que tiene a mis reacciones de embarazada compulsiva. Y a esta guerra nos metimos, ayer nos dedicamos a la lista de nacimiento, sí a ir a la tienda de bebés y elegir lo primordial y necesario para la llegada de nuestro retoño (cuna, carro, bañera, y un largo etcétera de cosas más). Y una piensa que el asunto se arregla en un plis plas, pero no, no señor. Llegas a la tienda y resulta que no es tan sencillo, porque la lista de las cosas necesarias e imprescindibles es larguísima y ahí tienes que echar mano tú misma del sentido común para no acabar arruinándote y para no terminar aumentando el consumo de la economía española de un batacazo en una sola tarde. Además las dependientas de estas tiendas saben quienes son presa fácil, las madres primerizas somos las víctimas perfectas, novatas e inconscientes, ilusionadas y dispuestas, y ahí es donde el juego se complica y hay que tratar de salvar las contínuas trampas que en el proceso te van tendiendo. He de ser sincera y he de reconocer que aunque presumo de sentido común acabé cayendo como una boba y acabé comprando más de lo que necesitaré, de eso estoy segura.
Me dí cuenta de esto al llegar a casa y repasar todo lo encargado pero estaba tan cansada y molida tras el trajín del día que sólo caí rendida en el sofá dispuesta a que Morfeo me hiciera una cura completa y renovadora.
Y la cura funcionó porque esta mañana me he levantado fresca como una rosa y he animado a mi chico a empezar con la organización y limpieza a fondo de la que será la habitación del peque. Y es que hasta ahora aquello había sido un pozo sin fondo, una habitación ya amueblada con un gran armario que servía como basurero de todos los trastos inservibles que os podáis imaginar. Hemos tirado cosas, bueno hemos tirado millones de cosas, hemos limpiado y con la organización de la misma hemos aprovechado para seguir por toda la casa y hemos dejado el piso más impoluto y estructurado que el de Monica de "Friends". Ahora sólo queda pintar la habitación a juego con el mobiliario que hemos encargado y nuestro bebé ya tendrá su nidito listo. Y aunque a estas horas ya estoy completamente agotada, he de confesar que la satisfacción que siento en este momento es impagable, efecto colateral y directo imagino del ya nombrado síndrome del nido.

Comentarios
Yo si algun dia tengo un hijo espero rebuscar bien por todos lados para que alguien me preste la cuna,el carrito y el parque.Uff entiendo tu agobio con las compras,anda que no necesitan cosas variadas esos pequeñajos.
Un besazo,chula.
¡¡Es flipante la cantidad de artículos que hay!!! Te venden la moto, como tu dices, de lo muy útlies que resultan, imprescindibles en la mayoría de los casos, para facilitar tu vida y la comodidad del bebé... Todo patrañas para vender, aprovechándose de la ilusión de los padres y del deseo por proteger a su hijo y ofrecerle todo cuanto esté en sus manos... Un bebé necesita pocas cosas en el fondo, la vital, calor y cariño.
Besos!
besitos
...y recuerdo que Mónica tenía un armario caótico donde se amontonaba todo lo que le sobraba en el piso... No tendrás uno de esos, ¿verdad?, je, je...
Pi: Pues sí como experimentada mamá sabes bien que lo esencial es eso, mucho amor y cariño, y lo demás es secundario, verdad?
Hoichi: Jajaja!! Somos unos papas novatos y pardillos, la verdad, pero bueno lo pasamos bien con la experiencia y eso es lo bueno, no?
Juan R.: No recuerdo ese detalle de Mónica...
Aprovéchate de los parientes y de los amigos. Sus regalos y sus préstamos son fundamentales. Mis hijos fueron el quinto y el séptimo nieto para mis padres y eso nos resultó de gran apoyo.
No queda nada para que empiece todo.
Besos. Ahora iba a hacer una referencia sobre el Kun Agüero, pero no quiero enturbiar tu nido que, y esta es una opinión, estaría más bonito con algo rojiblanco.
En cuanto a lo que dices mi pequeño será el primer nieto por ambas bandas así que seguro que regalos no le faltarán y eso evitará que mi economía caiga en la más absoluta de las bancarrotas.
De todos modo ya no queda nada para que empiece todo sí, esa frase es acertadísima, y si bien a ratos estoy que boto de contenta en otro momentos un miedo aterrador a lo desconocido me inunda y casi no me deja respirar, seguro que tú sabes bien a lo que me refiero, gracias por tus palabras y por seguir acercándote aquí, un beso desde les Terres de l'Ebre!