A veces una sin darse cuenta se deja envolver por la parafernalia navideña muy contraria a sus principios y de repente se ve entrando en una sala de cine a ver una de las películas típicas de estas edulcoradas fechas que como sabéis suelen versar acerca de temas infantiles y/o de fantasía. La sujeta en cuestión era yo y la película de marras era "La brújula dorada". El hecho de que saliera Daniel Craig, ese estupendísimo y guapísimo nuevo James Bond, era un motivo de peso, y allí que me metí. Miradlo bien, qué porte, qué ojazos, qué flema británica, qué tosquedad varonil, bufff, me encanta! Que se quiten todos los Pierce Brosnan ante esta maravilla de la naturaleza humana!
Tras pocos minutos de metraje yo ya no sabía si estaba viendo la película en cuestión, o era "El león, la bruja y el armario" o era "El oso, la bruja y el polvo" (quien haya visto la primera peli de la saga de "Las crónicas de Narnia" encontrará rápidamente el símil). Y es que al final todos los argumentos me parecen pasados por la misma piedra. Que si la niña mona y de elevado coeficiente intelectual, que si el animalito grande y fuerte pero más bueno que un trozo de pan (a ver quien se traga que un osito polar tan alto como un pino o un león de dos por dos suelen ser tan simpáticos, ja, ja), que si el personajillo excéntrico de turno, que si el misterio que se le esconde a la infantil protagonista, en esta ocasión el polvo, que vete tú a saber si no va con segundas este asunto, ya me entendéis, ejem, ejem, en fin que vista una vistas todas tengo la impresión. Y luego está esa Nicole Kidman haciendo de mala que no sabes si te la está jugando, o se pondrá a jugar con la Nintendo DS de un momento a otro para medir su edad cerebral, o anda rodando un spot de perfume, tan "fisna" ella, su estilizada figura y su tez de porcelana rellena de botox que parece que se va a descomponer en mil pedazos si la tocas. Y que conste que no es envidia, para nada.
Y finalmente ese final valga la renundancia, más abierto que el futuro de Cañizares y Albelda, que nos promete unos cuantas navidades doradas más en los próximos años con nuevas entregas de las aventuras de la jovencita Lyra y su aparatito mágico. En fin que chicos que la película no me convenció, y es que yo ya ya llegué al orgasmo de la fantasía con esa obra maestra del cine que realizó Peter Jackson con la trilogía tolkiana de "El señor de los anillos". Después de ese hito, hubo un antes y un después de mi visión del género. Esa maravilla de historia que yo saboreé a consciencia en las páginas de los libros en mi adolescencia y que el director neocelandés supo trasladar con tanto talento a la gran pantalla es muy complicada de superar en mi listón personal, y por eso ahora me resulta tan difícil emocionarme con un film fantástico. Y es que nada tengo en contra de Chris Weitz, pero lo veo demasiado "fisno" (segunda ocasión en que uso esta "palabro") y yo tengo una teoría al respecto: para hacer buen cine fantástico hay que ser un verdadero freaky, como George Lucas, o mejor, como Peter Jackson, y si no a las pruebas me remito. El mozo era un hacha haciendo gore y se metió en un proyecto titánico en el que anduvo casi cinco años trabajando duro y tras el cual le salió una verdadera joya dividida en tres películas geniales. Por aquellas épocas Jackson se gastaba un look de los más freaky, con gafotas enormes y pelo al viento desaliñado que le daban un aspecto de lo más encantador, mirad:


Después el chatín se nos quiso hacer metrosexual, quitándose las gafotas, arreglándose el pelo un poco, no mucho, y adelgazando y va y le sale el churrito de "King Kong", que no hay color, ¿a qué no?
Desde este mi humilde blog le pido a Peter Jackson que abandone a su estilista y que se ponga desde ya a currarse la adaptación cinematográfica de "El hobbit", por favor. Y nada más, de momento esto es todo amigos de momento. En poco abandonaremos el 2007 para entrar en el 2008 y yo ya mismo me abandono a la semana vacacional que me espera, hasta el 7 de enero no vuelvo a pisar la oficina. Eso sí, el blog no se librará de mí.
Comentarios
En fin, linda, será que como iba con mis primos adolescentes y unos cuantos cuencos de palomitas al lado, mi criterio crítico se quedó pelín aletargado ;-)
Pásalo genial estas fiestas y estrena un 2008 DE CINE.
Muchísimos besos, guapa!!!!
Salud!
pd: hobbit, hobbit, hobbit!
Pero tendrá que haber alguien que nos haga grandes fantasías en el futuro, ¿no...? Que no se nos puede haber acabado el género... ¡¡¡¡Spieeeeeelberg, haz el favor de estrenar ya Indy 4, que las masas piden fantasías geniales!!!!
Por cierto, que según he leído Peter Jackson no va a dirigir El Hobbit, sino que sólo la producirá...
besitos guapa
Muchos besos.
Juan C.: No es una actitud correcta para una fan tolkiana como yo verdad???
Juan R.: Pues vaya mala noticia, yo esperaba que la dirigiese él, ya veremos qué sale al final.
Hoichi: La verdad es que sí, demasiado bajo!
David: Gracias por tus buenos deseos, me alegra leerte, hacía mucho que no sabía de ti, espero que también el 2008 sea un gran año para ti, besos!
Mae: Igualmente reina!
No he visto aún la peli. A mí es que la Kidman post-botox me da miedo y su anuncio del Brain Training o el del perfume con tu amigo el Rodri de "Perdidos" me parecen una chufa.
Estoy contigo en todo lo que dices sobre Jackson.
Pasa de ver LA BRUJULA DORADA, si no soportas la imagen post-botox de la Kidman en los segundos de un anuncio peor será aguantarla en el metraje de una peli.
Sabía que coincidiríamos en la visión del "asunto Jackson".