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El control de esfínteres tardío.

Pasado el susto de la prueba del talón de mi hijo pequeño esta semana estoy feliz como una perdiz. Cuando uno recibe un susto así se da cuenta de a veces se preocupa por verdaderas tonterías y no valora lo esencial de la vida que es la salud de las personas que más quiere.
Tengo que dar gracias porque realmente tengo una familia maravillosa. Y ahora quiero entrar al trapo con un asunto del que llevo tiempo queriendo hablar de nuevo.
Ya conté en el pasado y en muchas ocasiones como el control de esfínteres de mi hijo mayor ha sido y sigue siendo con casi cinco años un suplicio.
El pipí lo controló a tres meses de cumplir los tres años y como siempre digo en el momento en el que él quiso y se sintió cómodo y preparado. El verano anterior lo habíamos intentado con dos años recién cumplidos por prescripción de la guardería y fue un auténtico fracaso.Yo era una mamá novata y poco experimentada que accedí a quitar el pañal a mi hijo cuando en la guardería me lo recomendaron, aún sabiendo e intuyendo que mi hijo no estaba preparado. Como la intuición de una madre rara vez falla el resultado fue horrible y pasamos todo un verano mojados, llorando y con mucha impotencia sobre nuestras espaldas. Finalmente en marzo de ahora hace justo dos años él quiso hacer pipi en el wc, y de pie, nunca sentado y fue sólo entonces cuando en una semana logramos quitar el pañal.
La caca siempre fue harina de otro costal. El nunca se adaptó a sentarse en el orinal y tampoco en el wc, el hacía pipi de pie, y con la caca pasaba igual, hacía caca de pie pero en el pañal, si le quitaba el pañal y le intentaba convencer de que se sentara en el wc, no quería y si finamente accedía estaba un buen rato y me decía que no le salía. Así que acababa estreñido y pasándolo realmente mal.
Intenté de todo, libros de pegatinas para premiarle por su esfuerzo, leer cuentos mientras se sentaba en el wc, relajarlo con abrazos y canciones, nada funcionaba, nunca le salía la caca en el wc, siempre se estreñía, así que tras muchos intentos siempre le acababa volviéndo a poner pañal en el momento en que me pedía caca. Nunca quise forzarlo aunque a veces controlar mi desesperación era dificil. En dos años creo que conseguí que hiciera caca en el wc un par de veces, no más, y le premié con halagos, abrazos y todo tipo de carantoñas, pero poco duró la fiesta, después continuaba igual.
Por supuesto fuera de casa nunca hacía caca, ni en el colegio ni en ningún otro lugar porque él sabía perfectamente que solo en su entorno más familiar podía hacer caca en el pañal tranquilo y alejado de miradas indiscretas. Con los años él sentía que no era lo "normal" para su edad.
Y así llegamos al momento del nacimiento de su hermano pequeño este enero. Justo en ese punto él sintió que empezaba a ser el mayor de la casa. El hermano que debía predicar con el ejemplo y enseñar al recién llegado.
Al principio se escondía cuando le poníamos el pañal para que el bebé no le viera de esa guisa haciendo caca en casa, ignorando inocente que un bebé de días no se entera de estas cosas. Luego se negó a ponerse pañal porque definitivamente creo que sentía malestar y cierta vergüenza. Esto le provocó un tremendo estreñimiento y pasamos más de quince días sin hacer caca. Yo estaba preocupadísima y pensé que se pondría muy enfermo. No tenía ni hambre y estaba muy irascible. Finalmente un buen día y tras muchos viajes al wc para intentar sacar la gran bola que llevaba acumulada consiguió hacer caca en el wc. Le felicitamos y pusimos una estrella en un viejo libro de pegatinas llamado "Adeu bolquer" que aún conservaba  desde hacía tiempo. Poco a poco él mismo fue intentando hacer caca en el wc y cada vez los periodos de estreñimiento se fueron estrechando.
Hoy por hoy no puedo decir que su ritmo intestinal y su rutina de ir al baño esté ya asentada y sea normal del todo pero por primera vez en todo este tiempo creo que puedo decir que veo la luz al final del túnel. Una vez más mi hijo me ha demostrado que consigue los objetivos cuando está preparado y que como madre sólo puedo hacer en la mayoría de las ocasiones lo que me indica mi instinto, esperar y adaptarme paciente a los ritmos que cada niño impone en su crecimiento.
Escribo este post con ánimo de poder ayudar a alguna madre o padre desesperado que pase por lo que yo he pasado que no decaiga en su ánimo y que piense que cada niño es diferente en su forma de ser y en su manera de alcanzar los distintos objetivos del desarrollo.

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