No sé si JUNO merecía estar entre las cinco elegidas del año, no tengo claro que sea acertado estar en ese glorioso olimpo de los Oscar yankees, pero jamás he tenido claro el criterio determinante que logra que una pelí adquiera esa posición. Lo que sí sé es cuando una película me parece divertida y fresca, cuando me hace pasar un buen rato y cuando me hace esbozar una amplia sonrisa al tiempo que la palma de mi mano derecha pasea por mi voluminoso vientre esperando otra patadita más de mi pequeño tesoro, mientras mi izquierda acaracia el pelo de mi chico que yace roncando a pierna suelta justo a mi lado en el sofá. Hoy JUNO ha logrado todo eso. De ella han dicho mucho, se ha hablado de una película tradicional que defiende una posición antiabortista clara, visión que no considero nada acertada pues no veo nada conservador ni en su planteamiento ni en su estética. Se ha criticado que una comedia independiente y sencilla haya llegado tan lejos, ¿acaso necesitamos megarollazos de más de 180 minutos para empezar a hablar de cine del bueno? Pero realmente a quién le importa esto, a mí desde luego no, yo siempre recordaré a JUNO con especial cariño, y lo haré pensando en el momento mágico que ha creado el film esta noche de mi vida, y en el simpático personaje que compone su protagonista y que ha salido de la imaginación de una ex-streapper que desde luego sí ha merecido ese reconocimiento en forma de Oscar que el lunes le concedieron. Eso recordaré, eso pensaré, nada más.

Comentarios
La verdad es que me lo pasé muy bien viéndola... Pero, al mismo tiempo, no me convence que estuviera entre las cinco nominadas al Oscar. Y no me alegró especialmente el premio al mejor guión. Creo que la película la hacen los actores mucho más que el libreto.