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La reunión anual con la tutora.

Lo bueno de tener un blog es que nos ayuda a refrescar la memoria a aquellos que la tenemos un poco parca.

Hace un año escribí este post. Acababa de tener la reunión anual con la tutora de mi hijo y salí contenta de la misma, muy contenta, para qué engañarnos.

Hoy he sonreído al releerlo porque ayer volví a tener la reunión de turno otra vez con su tutora y he podido constatar lo que sospechaba. La tremenda evolución positiva de mi hijo mayor. Su madurez personal, lo a gusto que está en el colegio, la seguridad atesorada ante las situaciones, su notable evolución en lectoescriptura, su afición a las matemáticas, etc. etc. ...

También ha mejorado la relación que tiene con respecto a su hermano, en el colegio habla mucho de él, se nota que le adora, aunque también se ve que cuenta que no le deja dormir de noche, y lo usa como excusa para explicar que está cansado y escaquearse un poco. Se las sabe todas. Y doy fe que es una mentira y de las gordas, porque el peque da guerra de noche pero su hermano mayor duerme a pata suelta en su cuarto con la puerta bien cerrada. Ya insiste él cada noche cuando le acostamos en que la cerremos bien para que el peque no le moleste con sus lloros. En fin. Alude además ante sus compañeros y su maestra que él era más buen bebé que su hermano, pero claro eso se lo inculco yo sin darme cuenta con comentarios del tipo: "Tú esto no me lo hacías!" Tendré que medir mis palabras, lo estoy viendo.

La verdad es que la reunión fue de lo más agradable, primero porque la tutora que este año tiene mi hijo es un verdadero encanto y segundo porque el contenido de la misma fue satisfactorio. Una siempre va a estos eventos con cierto recelo. Aunque luego lo pienso en frío y digo, pero si estamos en educación infantil, miedo y pavor, qué ríete tú de Freddy Kruger, será el que tendré cuando mis hijos cursen la ESO.

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