Definitivamente octubre mola además de porque empieza a refrescar un poco, no mucho este año, pero sí un poco, porque vuelve a nuestras vidas para enriquecerlas, alegrarlas y motivarlas, dos de las series más esperadas por una servidora, Homeland y The Walking Dead.
Las dos premieres de temporada han sido impactantes, tanto que han calmado las ansías que nos dejaron las respectivas finales.
En Homeland el regreso de Carrie a las trincheras de Oriente Medio, donde se encuentra ahora su ex-compañero Saul, tras un largo tiempo apartada del mundo del espionaje y dedicada a la docencia, sumado a los misterios que esconde el Sargento Brody, ahora ya como congresista de éxito camino a la Casa Blanca nos deja entrever otra temporada de infarto. El capítulo se engrandece al contener momentos de elevada emoción como el descubrimiento de la esposa de Brody de su conversión al islamismo, o la cercanía del momento de elegir bando a la que se enfrenta el protagonista de esta apasionante serie.
The Walking Dead por su parte ha vuelto a las pantallas también por la puerta grande, con un capítulo inicial que muchos califican ya de obra maestra por sus dosis a partes iguales de zombies, acción y drama. Nos situamos varios meses después del momento en que nos quedamos, según se desprende del avanzado estado de gestación de Lori. Averiguamos por fin qué aspecto tiene la prisión que se dejó vislumbrar en el final de la segunda temporada ya que Rick y su grupo se adentran en ella, y por fin sabemos un poquito más sobre el mítico personaje de Michonne, tan esperado por los fans del cómic que inspira la serie. Vamos que yo propiamente ya estoy esperando el capítulo dos como agua de mayo.
No es para menos verdad?
Voy falta de sueño, bueno de sueño y de muchas otras cosas, y puede que eso nuble mi entendimiento, como la solteras nublan el entendimiento de Carlos Baute y lo dejan colgado no precisamente en sus manos cada tarde en esa cosa que se parece a un programa pero que la verdad no acabo de entender muy bien que es y que se llama ELÍGEME. ¿Pero Carlos Baute no prefería a los estibadores portuarios? Siempre lo había creído así pero viendo como desnuda con la mirada a las mocetonas que entran en su plató tengo una duda más que considerable al respecto. En fin a lo que íbamos que tengo la cabeza un poquito atolondrada (ufff esta palabra que acabo de usar era la favorita de la Hermana María, mi profe de mates de 8º EGB, así de repente me ha venido un flash de su imagen a la cabeza, no os digo que no estoy fina...) y puede que eso haga que ande un poco monotemática, pero tenéis que perdonarme, I'm happy, so happy, y no se me puede aguantar, I know. Y es que esta noche... VAMOS A QUEMAR MESTA...
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