Ir al contenido principal

La secta.

Casi cuatro años después de este sueño, una pequeña parte del mismo por fin se cumple, y no, tranquilos, no me ha tocado la loteria y vengo a haceros envidia aquí, nada más lejos. Digo una pequeña parte porque en realidad era un caprichillo que tenía pendiente de regalarme a mí misma hace mucho tiempo y que por fin me he animado a dármelo, arrastrada un poco por la circunstancia de que mi antiguo portátil ha muerto, descanse en paz. Así que al fin me he comprado un Mac.
Y es que hace mucho tiempo que estoy tentada por una de las sectas más peligrosas que se conocen, la secta Apple, casi tan temible como la de la Termomix. Primero era una tentación pequeñita pero poco a poco su sombra se fue alargando. Y fue así porque una buena amiga cayó hace tiempo en los amplios tentáculos que la marca tecnológica de la manzanita extiende sobre todos aquellos a los que nos gusta en mayor o menor medida la tecnología. Después fue mi jefe quien sucumbió a los encantos de los Mac. Y más tarde muchos de mis compañeros de trabajo entraron en este camino de perdición. Así que era evidente que Aru tarde o temprano pasaría por el aro y así fue.
Ahora mi capricho se ha visto afectado también por el humo negro, no el de LOST, sino el del jodido volcán islandés que tiene en vilo a toda Europa, a mis tíos del pueblo retenidos en Praga y a mi flamante Macbook nuevo parado en Alemania.
Cuento las horas que restan para reunirme con él!!!!

Comentarios

Juan Rodríguez Millán ha dicho que…
El influjo del volcán es poderoso, sí, je, je, je... Nada, nada, enhorabuena por tu adquisición, ya contarás qué tal, que yo la secta Mac no la conozco mucho...
3'14 ha dicho que…
Pues sí es como una secta sí, o peor!!! Mi chico está afectado por la applemanía... Por el contrario yo soy menos sibarita en el aspecto tecnológico... con tener un ordenador con conexión a internet me sobra y me basta...
Arual ha dicho que…
Tal y como va la nube de humo negro creo que no restan horas, sino días para que tenga mi MACBOOK en casa, snif, snif...

Entradas populares de este blog

Latitud: 43.31432 | Longitud: -1.877187 Altitud: 16 metros

Te hablo de unas coordenadas. Te hablo de un punto en el mundo. En la tierra. Un punto de inflexión en mi vida. En tu vida. En la nuestra. Y un día de abril por la tarde dimos el paso. Ahora ya no hay marcha atrás. Hace 12 años que mi corazón late más fuerte de lo normal. A veces lo hace a un ritmo pausado pero cuando te siento mi pulso se acelera y ya no hay marcha atrás. No había sido mujer de flirteos jamás. De hecho creo que no sé flirtear. Y me ha desconcertado siempre que alguien intente flirtear conmigo. Pero recuerdo cuando tú empezaste a hacerlo conmigo tan directamente, en aquel entorno virtual que ahora me parece lejano y confuso. Tocaste mi fibra sensible hablándome de lo que sabes que me apasiona, el cine. Y quise huir. Me resistí. Sabía que no estaba bien. Pero qué es lo bueno y lo malo? Cómo puede ser malo algo que te hace sentir feliz?  La distancia fue una bendición para salvar el peligro que suponía sentirme tan atraída por ti. Una vez nos acercamos...

Despertar de nuevo...

Abro los ojos de nuevo al mundo, despierto de una especie de ensoñación o pesadilla más bien, donde el mundo, mi mundo, se estaba desmoronando. Miro hacia mi alrededor y todo sigue bien. Mi sobrino es un bebé sano y regordete que no necesita estar conectado a una máquina y puede salir a pasear cada día por la calle. Nadie lleva mascarilla. No ha habido una avalancha de muertes inesperadas. Puedo abrazar a mi amiga después de un día duro para darle ánimo y nadie me mirará con cara de reprobación. Puedo planificar mi próxima escapada a un concierto, o mi próximo viaje, y no necesitaré un PCR negativo. No hay toque de queda. Puedo ver salir el sol. Comer una hamburguesa en la calle está bien. Hacerlo en una terraza también. No conozco el concepto distancia social. Lo más hidroalcohólico que tengo es el último gin tonic que tomé el sábado pasado. No hay pandemia. Y no he cometido ningún estúpido error. No he visto la cara B de la vida y no quiero verla.  Pero desde mayo tengo una sonri...

Mother's mercy... GRRRRRRRRRR!!!!

Llevo unos días de órdago, junio suele ser un mes liado y complicado pero este año está siendo bastante durillo. Así que para aliviar estrés me pongo anoche a ver el último capítulo de una de mis series de cabecera "Game of Thrones" con la emoción y la insensatez que me había propinado el visionado de los dos anteriores episodios. Atención SPOILERS y CABREO a partir de aquí. Que conste en acta que de misericordia, como reza el título, poca evoca este episodio para con el espectador y fan de la serie. Mi decepción empieza con una batalla bastante floja entre la cuadrilla irrisoria de Stannis y el ejército bien orquestado de los Bolton. A parte del plano aéreo poco más a comentar. Los actuales huéspedes de Invernalia se comen con patatas a los que aún se mantenían al lado del malévolo y único superviviente de la dinastía Baratheon, en una escena falta de chicha para mi gusto, que se antoja más a una carnicería como la que propinaron los caminantes blancos en Casa Austera qu...