En 1990 viajé por primera vez a Mallorca, viaje de fin de curso, hotel bullicioso, playa del Arenal masificada, discotecas y chicos guapos alemanes, hormonas revueltas, tenía 14 añitos. En 2010, 20 años después, me di cuenta que realmente no conocía la Mallorca que valía la pena, así que por ser un destino cercano, con bonitas playas y bonitos rincones, y bastante idóneo para ir con niños lo volví a elegir como destino vacacional. Y seremos sinceros, no me enamoró tanto como lo hizo el año pasado Menorca, Menorca es mucha Menorca, pero la escapada de una semanita por aquellas tierras baleares, no estuvo nada mal... Os dejo con unas cuantas istantáneas de la isla de todos aquellos rincones por los que merece la pena viajar allí.
En primer lugar la playa de Porto Cristo:

No puede faltar una panorámica de la preciosa Catedral de Palma:

No hay que perderse Valldemosa, el pueblo en el que se perdió Chopin.
Ni la coqueta Deià.

Aquí una de las tantas bonitas calas del sureste, no recuerdo el nombre.

Y finalmente tres vistas del precioso pueblo norteño de Sóller.


En primer lugar la playa de Porto Cristo:
No puede faltar una panorámica de la preciosa Catedral de Palma:
No hay que perderse Valldemosa, el pueblo en el que se perdió Chopin.
Ni la coqueta Deià.
Aquí una de las tantas bonitas calas del sureste, no recuerdo el nombre.
Y finalmente tres vistas del precioso pueblo norteño de Sóller.
Comentarios
Habrá que ir a Mallorca.