Ir al contenido principal

365, 364, 363,...

Hay momentos del año especiales, momentos que se repiten una y otra vez, con una periodicidad más o menos constante, y que una siempre los espera con más ilusión que menos. Ejemplos los hay a patadas: mi cumpleaños, que aunque indica que irremediablemente me hago vieja, este año ya caen 33, uffff, sigue haciéndome ilusión; el estreno de la peli de turno de mi adorado Woody Allen cada otoño, aunque éste 2008 y como excepción no pude acudir a ver su mirada barcelonesa de las Vickys y las Cristinas, y de hecho aún ahora y tras haber ganado Pe su Oscar tengo pendiente el visionado; etc. etc. Pero hoy quiero hablaros de uno en concreto, mi primer paseo junto al mar de la temporada. Vivo a un tiro de piedra de la playa (no más de 20 km) y la verdad es que podría hacer ese paseo cada domingo si me lo propusiera, pero la verdad es que en invierno (y eso que me parece preciosa en esa época del año) no tengo costumbre de ir a caminar por allí, suelo quedarme en mi ciudad y pasear por el parque que tengo enfrente de casa o por el centro. Así que ese momento concreto del primer paseo de la temporada lo reservo para cuando llega el buen tiempo, y más concretamente para el primer domingo con sol después del largo, lluvioso, ventoso y frío invierno que hemos sufrido este año. Ese momento en esta ocasión fue ayer. Era un domingo maravilloso y soleado y ésta vez lo disfruté como ya lo hice el verano pasado con mi niño. Ahora ya espero ansiosa nuestro primer día de playa. Con lo bien que nos lo pasamos cada sábado en la piscina ya imagino que nuestra primera jornada playera será también muy especial. El año pasado con mi maternidad tan reciente no pude ni darme un mísero bañito y por eso imagino me hace tanta ilusión que llegue el buen tiempo ya. Palabrita que os lo contaré.

Comentarios

Fernando J. López ha dicho que…
Queremos ver fotos de ese primer día playero... :-) ¿Y cuándo nos vas a presentar oficialmente al bebé?
Besitos dulces para la mamá más estupenda de la blogosfera. Mua!

Entradas populares de este blog

Latitud: 43.31432 | Longitud: -1.877187 Altitud: 16 metros

Te hablo de unas coordenadas. Te hablo de un punto en el mundo. En la tierra. Un punto de inflexión en mi vida. En tu vida. En la nuestra. Y un día de abril por la tarde dimos el paso. Ahora ya no hay marcha atrás. Hace 12 años que mi corazón late más fuerte de lo normal. A veces lo hace a un ritmo pausado pero cuando te siento mi pulso se acelera y ya no hay marcha atrás. No había sido mujer de flirteos jamás. De hecho creo que no sé flirtear. Y me ha desconcertado siempre que alguien intente flirtear conmigo. Pero recuerdo cuando tú empezaste a hacerlo conmigo tan directamente, en aquel entorno virtual que ahora me parece lejano y confuso. Tocaste mi fibra sensible hablándome de lo que sabes que me apasiona, el cine. Y quise huir. Me resistí. Sabía que no estaba bien. Pero qué es lo bueno y lo malo? Cómo puede ser malo algo que te hace sentir feliz?  La distancia fue una bendición para salvar el peligro que suponía sentirme tan atraída por ti. Una vez nos acercamos...

Despertar de nuevo...

Abro los ojos de nuevo al mundo, despierto de una especie de ensoñación o pesadilla más bien, donde el mundo, mi mundo, se estaba desmoronando. Miro hacia mi alrededor y todo sigue bien. Mi sobrino es un bebé sano y regordete que no necesita estar conectado a una máquina y puede salir a pasear cada día por la calle. Nadie lleva mascarilla. No ha habido una avalancha de muertes inesperadas. Puedo abrazar a mi amiga después de un día duro para darle ánimo y nadie me mirará con cara de reprobación. Puedo planificar mi próxima escapada a un concierto, o mi próximo viaje, y no necesitaré un PCR negativo. No hay toque de queda. Puedo ver salir el sol. Comer una hamburguesa en la calle está bien. Hacerlo en una terraza también. No conozco el concepto distancia social. Lo más hidroalcohólico que tengo es el último gin tonic que tomé el sábado pasado. No hay pandemia. Y no he cometido ningún estúpido error. No he visto la cara B de la vida y no quiero verla.  Pero desde mayo tengo una sonri...

Mother's mercy... GRRRRRRRRRR!!!!

Llevo unos días de órdago, junio suele ser un mes liado y complicado pero este año está siendo bastante durillo. Así que para aliviar estrés me pongo anoche a ver el último capítulo de una de mis series de cabecera "Game of Thrones" con la emoción y la insensatez que me había propinado el visionado de los dos anteriores episodios. Atención SPOILERS y CABREO a partir de aquí. Que conste en acta que de misericordia, como reza el título, poca evoca este episodio para con el espectador y fan de la serie. Mi decepción empieza con una batalla bastante floja entre la cuadrilla irrisoria de Stannis y el ejército bien orquestado de los Bolton. A parte del plano aéreo poco más a comentar. Los actuales huéspedes de Invernalia se comen con patatas a los que aún se mantenían al lado del malévolo y único superviviente de la dinastía Baratheon, en una escena falta de chicha para mi gusto, que se antoja más a una carnicería como la que propinaron los caminantes blancos en Casa Austera qu...