Ir al contenido principal

Introspección.

Cuando paso una mala racha, cualquiera que sea el motivo, acostumbro a estar más retraída en mi mundo de lo habitual. Quien me conoce sabe que suelo ser una persona abierta y comunicativa pero si no lo estoy pasando bien suelo encerrarme en mi misma y necesitar mi espacio.

Así que donde antes hay jolgorio y charla, suelen haber silencios e introspección. En el trabajo suelo encerrarme más en mi despacho y no interactúo mucho a no ser que sea necesario por motivos laborales. No me apetece la vida social e incluso en casa necesito mis momentos de tranquilidad, hablo menos, es algo que no puedo evitar.

Este hecho supone que enseguida todo el mundo nota que no estoy bien y me preguntan si me pasa algo, esas preguntas las suelo evadir como puedo pero reconozco que soy bastante torpe haciéndolo.

Últimamente estoy pasando una fase de estas. Entre unas cosas y otras ando de bajón y poco animada. Justo ahora en plena primavera cuando todo parece implosionar y salen eventos y actos sociales por debajo de las piedras.

Estando así todo me da pereza y no me apetece nada, pero muchas veces no puedo rechazar el plan más que nada porque sé que son cosas que les gustan o en las cuales mis hijos se lo van a pasar bien y acepto por ellos.

En realidad lo que más me apetece son los planes en familia, pero en familia íntima, nosotros cuatro solos. El viernes aprovechando que hice puente nos acercamos a Valencia al Bioparc y lo pasé genial. Guarde en secreto el tema porque no me apetecía que nadie más se apuntara al plan. Hasta que no fuimos no conté a mi entorno que habíamos ido.

Son rachas y todas pasan pero es mi manera de ser, no puedo hacer nada por cambiarla.


Comentarios

Entradas populares de este blog

Latitud: 43.31432 | Longitud: -1.877187 Altitud: 16 metros

Te hablo de unas coordenadas. Te hablo de un punto en el mundo. En la tierra. Un punto de inflexión en mi vida. En tu vida. En la nuestra. Y un día de abril por la tarde dimos el paso. Ahora ya no hay marcha atrás. Hace 12 años que mi corazón late más fuerte de lo normal. A veces lo hace a un ritmo pausado pero cuando te siento mi pulso se acelera y ya no hay marcha atrás. No había sido mujer de flirteos jamás. De hecho creo que no sé flirtear. Y me ha desconcertado siempre que alguien intente flirtear conmigo. Pero recuerdo cuando tú empezaste a hacerlo conmigo tan directamente, en aquel entorno virtual que ahora me parece lejano y confuso. Tocaste mi fibra sensible hablándome de lo que sabes que me apasiona, el cine. Y quise huir. Me resistí. Sabía que no estaba bien. Pero qué es lo bueno y lo malo? Cómo puede ser malo algo que te hace sentir feliz?  La distancia fue una bendición para salvar el peligro que suponía sentirme tan atraída por ti. Una vez nos acercamos...

Despertar de nuevo...

Abro los ojos de nuevo al mundo, despierto de una especie de ensoñación o pesadilla más bien, donde el mundo, mi mundo, se estaba desmoronando. Miro hacia mi alrededor y todo sigue bien. Mi sobrino es un bebé sano y regordete que no necesita estar conectado a una máquina y puede salir a pasear cada día por la calle. Nadie lleva mascarilla. No ha habido una avalancha de muertes inesperadas. Puedo abrazar a mi amiga después de un día duro para darle ánimo y nadie me mirará con cara de reprobación. Puedo planificar mi próxima escapada a un concierto, o mi próximo viaje, y no necesitaré un PCR negativo. No hay toque de queda. Puedo ver salir el sol. Comer una hamburguesa en la calle está bien. Hacerlo en una terraza también. No conozco el concepto distancia social. Lo más hidroalcohólico que tengo es el último gin tonic que tomé el sábado pasado. No hay pandemia. Y no he cometido ningún estúpido error. No he visto la cara B de la vida y no quiero verla.  Pero desde mayo tengo una sonri...

Mother's mercy... GRRRRRRRRRR!!!!

Llevo unos días de órdago, junio suele ser un mes liado y complicado pero este año está siendo bastante durillo. Así que para aliviar estrés me pongo anoche a ver el último capítulo de una de mis series de cabecera "Game of Thrones" con la emoción y la insensatez que me había propinado el visionado de los dos anteriores episodios. Atención SPOILERS y CABREO a partir de aquí. Que conste en acta que de misericordia, como reza el título, poca evoca este episodio para con el espectador y fan de la serie. Mi decepción empieza con una batalla bastante floja entre la cuadrilla irrisoria de Stannis y el ejército bien orquestado de los Bolton. A parte del plano aéreo poco más a comentar. Los actuales huéspedes de Invernalia se comen con patatas a los que aún se mantenían al lado del malévolo y único superviviente de la dinastía Baratheon, en una escena falta de chicha para mi gusto, que se antoja más a una carnicería como la que propinaron los caminantes blancos en Casa Austera qu...