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Huele a verano.

Junio ha pasado en un suspiro, o no, ha sido un mes intenso, mucho, el cumpleaños del mayor, el mío propio, los exámenes en la facultad de mi socio, el fin de curso de mis nenes, proposiciones laborales interesantes, mucho trabajo en la oficina, mi bebé más dinámico que nunca, primeros días de piscina y playa, una boda de amigos, un triste aniversario, otra visita del Ratoncito Pérez a la vista, y mucha repostería casera para diversos eventos festivos, en fin muchas cosas, y no me enrollaré porque ya que tardo tanto en escribir tampoco es plan de ahuyentar a los pocos lectores que me queden por aquí con rollazos soberanos.

Deciros que para tranquilidad de todos y la mía propia parece que estoy más despejada, la "mini crisis" matrimonial parece que ha levantado el vuelo. Y estoy enfocando el verano de un modo más optimista que hace unos días. Tenía sentimientos encontrados pero al final cuando lo valoro en frío me doy cuenta de que es el cansancio, el estrés y el día a día el que mina mis fuerzas y me debilita en todo, y sobre todo por todos los que más quiero. Ahí el socio es mi principal diana.

También contar que estoy pensando en vacaciones, sí, este año el horno está para menos bollos que nunca con mi marido en paro, pero o me marco un miniviajecito aunque sea corto a algún lado o me dará algo. Me encanta escaparme al pueblo en agosto y disfruto del verano allí como la que más, pero tres semanitas conviviendo in situ con la familia, política y propia, no puede ser bueno así que inventaremos algo para escapar aunque sea unos poquitos días a algún lado. Estoy pensando en Asturias, bonita tierra que no tengo el placer de conocer. Se aceptan otras sugerencias o sugerencias sobre ese lugar en concreto, que seguro que hay algún asturiano por aquí rondando.

Y poco más, espero aumentar mi frecuencia de posts. Os juro que lo intento.

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