Un año más mi ciudad adoptiva se ha vestido el pasado fin de semana con sus galas más renacentistas para celebrar como hace ya unos cuantos años en estas caniculares fechas la "Festa del Renaixement".
El calor y la marabunta de turistas son dos buenos motivos para escapar de la ciudad pero hay que reconocer que tiene su encanto y es por esta razón que año tras año uno o dos paseos no perdono por los callejones del casco antiguo donde se esconde el verdadero corazón de esta fiesta. En esta ocasión un reencuentro con amigos de la universidad y algunos planes familiares impidieron que no me acercara al evento hasta el domingo por la tarde. Fue entonces cuando por primera vez y aprovechando que tenía a mi familia al completo para ejercer de canguros con mi peque el paseo lo dí cámara en mano y aquí tenéis un breve resumen del resultado.


El calor y la marabunta de turistas son dos buenos motivos para escapar de la ciudad pero hay que reconocer que tiene su encanto y es por esta razón que año tras año uno o dos paseos no perdono por los callejones del casco antiguo donde se esconde el verdadero corazón de esta fiesta. En esta ocasión un reencuentro con amigos de la universidad y algunos planes familiares impidieron que no me acercara al evento hasta el domingo por la tarde. Fue entonces cuando por primera vez y aprovechando que tenía a mi familia al completo para ejercer de canguros con mi peque el paseo lo dí cámara en mano y aquí tenéis un breve resumen del resultado.
Comentarios