lunes, 31 de mayo de 2010

¿Por qué elegir?


Empiezo a estar harta de los estereotipos, si te gusta el fútbol no puedes ser fan de SEX IN THE CITY y viceversa, o al menos así lo interpreto al ver este cartel promocional de la segunda parte del traslado a la gran pantalla de la exitosa serie de la HBO.
Y es que el mismo fin de semana en que empezaremos a disfrutar del mundial de Sudáfrica, y a volver a vitorear aquello de "España, España!!!", a vibrar con la Roja, también podremos empezar a disfrutar, y una cosa no quita a la otra, de las nuevas aventuras de Carrie, de sus glamourosas amigas y de sus fabulosos modelazos siempre aderezados con no menos fabulosos "Manolos" (y no los del bombo). Quien no entienda esto es de mente cerrada, punto pelota.
Yo que soy chica, y futbolera de pro, y fan de SEX IN THE CITY, no puedo pensar en tener que elegir qué opción prefiero. Va a ser que debo ser yo una mujer muy del renacimiento... por aquello de que me gustan muchas cosas distintas y/o diversas.
Y hablando de elecciones, debo anunciar que ya he decidido qué ver ahora que LOST se ha ido para siempre, y la ganadora en mi concurso personal ha sido THE WIRE... de momento creo que está siendo una buena elección... Seguiré informando.

viernes, 28 de mayo de 2010

"Pa" matarme!

Ahora que mi mente ya no está ocupada con LOST, en cierto modo me siento como renacida en este sentido, como si me hubiera quitado un peso de encima, resulta que me ha dado una neura de lo más extraña. Yo jamás me he metido en operaciones bikini ni chorradas de esas, de hecho ni después del parto me preocuparon en absoluto aquellos kilos de más, de hecho fueron pocos, que se quedaron a vivir conmigo.
Pero esta última semana estoy todo el día mirándome al espejo y sintiéndome gorda, o viéndome gorda, o no sé cómo explicar que en definitiva no me gusta lo que veo al otro lado. Y no es que pese más que la semana pasada, o que la otra, para nada sigo en mi peso habitual pero hay algo que falla en mí.
De hecho entré el otro día en una tienda que me mola mucho y que tengo debajo de la oficina a dar un garbeo y comprarme algún trapito y casi salgo llorando. No me compré nada y todo lo que me probé me parecía que caía encima de mi cuerpo de un modo desordenado y horrible.
Hoy en mi ducha mañanera diaria he empezado a pellizcarme las lorzas, sí, sí, las lorzas, porque aquello no son pliegues no, son lorzones y casi lloro de nuevo.
Esta breve crónica de mi desesperación no os parecerá extraña, hay miles de mujeres en el mundo que fijo se sienten igual que yo, pero lo realmente curioso y estrambótico es que sea yo precisamente la que esté en esta situación.
Y lo digo porque siempre me he mofado de las que viven obsesionadas por su cuerpo, que se gastan dinerales en cremas reductoras y cuotas de gimnasio, y que no meten en su boca nada que no haya sido pesado previamente y comprobada su composición calórica.
De ahí que quiera pensar que alguien me está mandando un castigo divino por tanta mofa y se venga haciéndome sentir lo mismo de lo que yo siempre he renegado.
Espero que se me pase pronto esta tontería tan absurda que llevo encima de mí misma porque sino voy a volver a llorar...

lunes, 24 de mayo de 2010

This is the end.


En otras circunstancias habría posteado inmediatamente después de haber visto la finale finalísima de LOST, pero las circunstancias son las que son y el peque de la casa al menos ha tenido la deferencia para con su amada madre de despertarse justo cuando en la pantalla de mi televisor aparecía por última vez ese LOST en blanco sobre fundido negro que nos ha acompañado en los seis últimos años de nuestras vidas.
La verdad sea dicha casi me alegro que los acontecimientos hayan devenido así, y me alegro porque el éxtasis, la emoción, la embriaguez absoluta por el momento histórico-televisivo que acabábamos de vivir (me gusta eso que ha dicho Mer en su blog, y cito literal: "Algunos tuvieron Woodstock, nosotros tuvimos LOST") merecía una reflexión más pausada y tranquila.
Ahora ya han pasado muchas horas desde que he disfrutado, que digo, GOZADO, de esas dos últimas horas de LOST. Yo como muchos de vosotros me he levantado ipso facto al sonar el despertador a las 5.30 de la mañana. Llevaba toda la noche con una terrible pesadilla en la que soñaba que no lograba despertarme para ver la finale. Un stress horrible. Así que a la hora señalada he saltado de la cama en un plis plas. Me he dado cuenta de que en FOX todavía echaban el 6x16, así que me he vuelto al sobre media horita más.
A las 6.00 mi despertador me ha vuelto a poner en pie, y rauda y veloz me he sentado en mi sofá, con mi cojín, mi mantita y mis cleanex, dispuesta a vivir el momentazo televisivo del año, que digo del año, de la década, que digo de la década, del siglo por Dios.
De repente me he dado cuenta de que el capítulo era mudo, en efecto, no había voz, por unos instantes unos sudores fríos han recorrido mi cuerpo, pero... falsa alarma, el problema de conexión se ha arreglado sin más.
Ni que decir que la misma emoción que me embargaba me tenía en vilo y con una sensibilidad más a flor de piel que de costumbre. Así que con cada recuerdo flasheado, con cada compás de la maravillosa música que acompaña a la serie, con el beso de Jack y Kate, y mira que yo siempre quise que Kate acabara con Sawyer, con el perdón de Locke a Ben, con la decisión de Hurley de ser el relevo de Jack, con la bajada a la luz de Desmond, con muchas cosas más pero sobre todo con esa conversación final entre Jack y Christian, la menda se ha ido deshaciendo en lágrimas y cuando han puesto la publicidad, aún he tenido valor para compartir esa llorera tan tremenda con un pequeño comentario en el post habilitado por Mer en LOSTEORICOS.
Insisto he disfrutado muchísimo, y en líneas generales estoy contenta con este final. No he pensado para nada como se ha comentado tanto hoy en los medios, que todos estuvieran muertos. He querido ver en esa iglesia especial, una puerta a otra oportunidad, una luz, valga la redundancia, en la oscuridad de las vidas de nuestros adorados losties. Gente solitaria, con problemas, que antes del accidente de avión ni tenían futuro, ni querían tenerlo, y para los que sin embargo la isla, la poderosa y mágica isla, fue una salvación. Y ahí están todos juntos ante Christian Shepard, tan contentos y sonrientes, bufff....
Sé que hay mucho fan de LOST cabreado echando humo hoy por estos mundos e imagino cuán difícil es contentar a toda la audiencia de esta serie, probablemente la más grande que se haya concentrado jamás para ver un final en la historia de la televisión. Pero yo me siento feliz con este final porque es feliz en sí, y aunque no nos da todas las respuestas, hay que ser francos, esta serie no fue nunca una serie de respuestas, sino de preguntas que desembocaban en nuevas preguntas y su final ha sido fiel a ese carácter tan tremendamente lostiano.
En fin ya hemos dicho adiós, Jack ha cerrado su ojo, seis años después de haberlo abierto, un gesto muy simple, que se me antoja un paréntesis incluso, pero qué historia tan increíble había ahí encerrada, y qué momentazos hemos vivido con ella.
Los lostianos ya nunca volveremos a ser los mismos, siempre seremos lostianos. Sin remedio alguno.

martes, 18 de mayo de 2010

No pienses en la temporada, piensa en la historia.

Así rezaban las camisetas que se enfundaron los jugadores del FC. Barcelona la noche de autos, la noche del 16 de mayo de 2010, cuando por fin alzaban su copa número 20 de la liga, y una sonrisa estúpida e interminable reza en mi cara desde el domingo noche. Ha sido una liga dura y muy reñida. La más cara de la historia pero también la más trepidante que se recuerda. Y tras un contundente 4-0 ante el Valladolid en casa, en el Camp Nou, la euforia estalló en el estadio y en el corazón de todo culé viviente, como no, en el mío también.
La frase con la que titulo este post tardío pero no menos entusiasta resume perfectamente el espíritu de este Barça que enamora y la filosofía de un entrenador Pep Guardiola que dirige a este equipo con firmeza, elegancia y sobre todo mucho saber hacer.
Ahora a los fans del Barça nos queda un regusto dulce y maravilloso en el cuerpo que ni os cuento. Y bueno despediremos a Henry, seguramente, y dicen que también a Rafa Márquez. Puede que se vaya Ibraimovich. Da igual unos van y otros vienen. Desearemos que llegue Villa maravilla, y también Cesc, queremos a Cesc. Pero sea quien sea quien llegue finalmente a Can Barça, lo que es seguro es que bajo la batuta magistral de Guardiola este equipo aún tiene que darnos más y esa ilusión culé no tiene precio.
Os dejo con la galeria de imágenes que ha colgado SPORT en su web sobre la celebración del título. Bonito es!

miércoles, 12 de mayo de 2010

Y después de todo esto qué?



Así más o menos estoy yo estos días. La sequía de una semana sin LOST hizo que me olvidara en parte que el próximo día 23 esto se acaba. Chimpúm! Adios! Finiquitado! Pero tras el 6x14volví en mí misma y en mi mismidad lostiana.
Para los que empezamos a ver LOST hace mil años cuando empezó y la hemos seguido con más o menos asiduidad este mes de mayo está siendo realmente especial.
LOST nos ha hecho sufrir, decepcionarnos, emocionarnos y vibrar a partes iguales. LOST es mucho LOST. No deja indiferente si te quedas atrapado en ella.
Los admiradores de la serie estamos casi todos perdidos en el guión, sobre todo en el guión pero también en los personajes, LOST, valga la renundancia, pero ya ni nos importa, porque le debemos mucho a esta serie.
Hay quien compara este final con el de LOS SOPRANO, otra sesion finale finalísima que causó tremenda expectación, aunque yo he de reconcer que lo viví en diferido y por tanto no fue lo mismo. Para mí personalmente, este final se me antoja más similar al de FRIENDS, su último eopisodio lo habré visto cientos de veces, pero los sentimientos que tuve al verlo la primera vez nunca más se repitieron. Imagino que sentiré algo similar el día 23, porque ya no habrá otra temporada que esperar, ya sólo me quedará echar de menos a Sawyer, ooooohhhh Sawyer, a Sayid, a Locke, a Desmond, a Hurley, a Ben, y bueno en menor medida a Kate, a Sun, a Jack y al resto del elenco lostie. Ya no podré devanarme los sesos pensando en humos negros cabrones, realidades alternativas, o nombres de candidatos tachados en una cueva. Ya nada quedará.
Simplemente hoy estoy triste.

martes, 11 de mayo de 2010

Lo nuestro. 3a parte y final.

Esto de las redes sociales es un jodido invento en el que me he negado a participar en redondo. Tengo poco tiempo libre, mi vida la copan mis tres hijos, mi casa, mi trabajo, mi marido y la suegra, que vive con nosotros desde hace unos meses, cuando la operaron de la cadera, y parece no tener intención de regresar a su hogar dulce hogar. Así que no puedo entretenerme delante del ordenador contando mi vida y colgando aquellas fotos de las pasadas navidades en las que parecíamos felices y al cabo de veinte minutos se nos acabó la felicidad a base de gritos y reproches variados.
Mi amiga Lucía no para de decirme lo guay que es esto del Twitter y lo alucinante que es el Facebook, y que si ha encontrado a su amiga tal de la universidad que ahora vive en Francia y que está casada con un galerista de prestigio y tal y tal, y yo la verdad es que hago oídos sordos a todas esas patrañas. O a su ex que ahora ha engordado unos veinte kilos y está desmejoradísimo, menos mal que lo dejó.
Pero hará cosa de un mes al entrar en el portátil de una compañera de trabajo vi que tenía configurado en la pantalla inicial del explorador el Facebook y la curiosidad me picó a traición. Usurpando su personalidad facebookera me puse a indagar por aquel extraño y virtual mundo y sin querer evitarlo, creo yo, te busqué. Y te encontré.
¿Cuánto tiempo ha pasado ya? Trece, catorce, quince años, que sé yo. Y ahí estabas tú, en tu perfil social visible al resto de la humanidad humana, tan guapo como siempre aunque ya peinando canas a mansalva. No había mucha más información de ti, había que ser tu amigo para ver más, y yo quería ver más.
Tuve que devolver al cabo de unos minutos aquel portátil y ya no pude averiguar más sobre ti. Dilema sobre la mesa entonces. Me hago un perfil de Facebook para pedirte que seas mi amigo, y que tu me aceptes, y retomar lazos contigo, de amistad por supuesto, que no quiero líos, pero y si vuelvo a caer en tu peligrosa red, y si, y si,... No ya decía yo que esto de las redes sociales era un jodido invento. Y no ha sido la respuesta, de momento, aunque... ¿y si me atrevo de nuevo otro día?
Al fin y al cabo siempre estará lo nuestro, siempre queda el recuerdo. Y así acabó la tercera parte, de momento...

sábado, 8 de mayo de 2010

A veces quieta estoy más guapa...

Cuando me decidí a escribir este post habría estado más guapa con las manos quietas que éstas siempre van al pan, y es que desde que lo tecleé me he arrepentido un montón de veces de haberlo posteado. Big may decía yo aquel martes y 13, la mala suerte invoqué inocente e ilusa de mí, xddd!!
En fin que ahora como todos los culés estoy más jiñada de miedo que nada, y bueno tras ser eliminados por el Inter en la Champions y ver a CR9 pisándonos los talones en la liga, pues como que me dan ganas de fugarme a Tumbuctú por lo menos... De momento este fin de semana me espera Valencia, a mí y a mis dos chicos. Ya veremos qué sorpresas nos separan allí y sólo espero que no venga ninguna desagradable desde Sevilla.
Que la fuerza nos acompañe!!!

miércoles, 5 de mayo de 2010

Lo nuestro. 2a parte.

Nunca había sido infiel, nunca hasta entonces. Sabía que mi novio no quería presiones para avanzar en lo nuestro, en definitiva no quería una relación demasiado formal, pero yo seguía con él y ya iba para dos años aquella situación. Aguantaba, simplemente aguantaba sin saber muy bien por qué.
Quise creer que todo cambiaría en algún momento y tal vez no me equivocaba pero aún había que recorrer un largo trecho.
Tú no diste señales de vida en varias semanas. Pero al fin recibí tu primera carta. Fue maravilloso leer unas letras de tu puño y letra. Fui feliz. No era una carta de amor. Para nada. Era una misiva de amigos, sincera, en la que me ponías al día de tu vida. Me gustó.
Seguimos carteándonos. Y cada vez que te escribía o que recibía un sobre tuyo me sentía más cerca de ti, a pesar de los kilómetros que nos separaban, y más lejos de mi novio, a pesar de que él intentaba acercarse más a mí. Nuestras palabras tenía cada vez un sentido más profundo. Yo sin quererlo me estaba enamorando de ti. Tú creo que también.
Un día inesperadamente recibí una llamada tuya, fue una increíble sorpresa volver a oir tu voz en directo después de tanto tiempo. Aquellas conversaciones, siempre realizadas tomando las precauciones debidas para que nuestro secreto no fuera descubierto, continuaron en el tiempo.
En una de ellas, aún sonrío al recordarlo, me confesaste cuánto te arrepentías de no haber llegado a más en nuestra primera y única noche. Yo reconocí que sentía lo mismo, y más al saber lo difícil que sería volver a poder repetir un encuentro igual.
Había muchos obstáculos, el primero y principal tu mujer, y después tu primera hija. Después estaba mi novio, y mis confusos sentimientos hacía él, emborronados por nuestra secreta relación. Mi vida era un lío y la tuya también. Pero ambos estábamos convencidos de que lo nuestro era algo que no podíamos obviar ni evitar, ya no.
Ya había pasado más de un año de nuestro primer encuentro cuando me propusiste volver a vernos. No pude decir que no. Organizaste un viaje a la ciudad donde todavía me encontraba estudiando y yo cuidé todos los detalles para estar sola aquel fin de semana con la típica excusa barata de que tenía mucho que estudiar y mucho trabajo que hacer.
Pasamos un par de días inolvidables en aquel hotel en el que habías reservado habitación. Volvimos a rememorar todo lo que nos hacía estar juntos a pesar de las adversidades. Volvimos a olvidarnos de lo que nos rodeaba. Nos acostamos por primera vez, nunca olvidaré lo que sentí al estar contigo de ese modo. Me hiciste sentir la mujer más especial del mundo. No podré borrar aquellos momentos tan fácilmente de mi mente. Pero la tarde del domingo llegó y tú tenías que marchar. Te despediste de mí como alguien que sabe que jamás volverá a ver a quien está a su lado.
- Siempre nos quedará este fin de semana. - Dijiste.
- Siempre. - Respondí sollozando.
Un nudo en la garganta me impedía decir todo lo que llevaba dentro y simplemente te volví a besar. Un último beso.
Y así fue como nos dijimos adios, no hubo más cartas, ni más llamadas.
Y así empezó la tercera parte...
CONTINUARÁ.

lunes, 3 de mayo de 2010

Lo nuestro. 1a parte.

Salir de fiesta por el casco antiguo los jueves era de lo mejor en mis años universitarios. No lo hacía a menudo pero de vez en cuando me apuntaba al plan. Y en una de aquellas noches te conocí. Aquella noche.
Había estado cenando con un grupo de amigos de la facultad un bocata de calamares y una cerveza en un bareto cutre del centro tras una agotadora jornada de clases. Rematamos la faena con unas rondas de calimocho en el mismo lugar para después continuar la juerga en nuestros bares de copas habituales, donde sólo bailábamos porque de beber nada, nuestro bolsillo estudiantil no podía permitirse semejantes lujos.
Entramos en "El Patio", uno de mis bares favoritos por el tipo de música que pinchaban sus DJ's: Suede, Oasis, Greenday, The Cure,... Nos instalamos en la zona de altavoces para poder dejar encima cómodamente las chaquetas, aún hacía frío, era marzo.
La media de edad del local mi grupo la bajaba considerablemente, todos rondábamos los 20, tu grupo en cambio la subía claramente, todos habiáis pasado los 35.
Al principio ni me fijé que estabas allí pero tú sí que te fijaste en mí. Y lo evidenciaste parándote "accidentalmente" en la salida del baño cuando yo pasaba por allí.
- Perdona. - Me soltaste.
- Perdonado. - Te respondí.
Y hábilmente captaste mi atención y entablaste una conversación de lo más casual conmigo en aquel bar, "El Patio", siempre recordaré su nombre.
Pasamos la noche charlando de todo y de nada, de cine sobre todo de Woody, de literatura sobre todo de Auster, de fútbol aquí Barça y Real Sociedad fueron los protagonistas, de atletismo una de tus pasiones, de mi pequeño pueblo, de tu maravillosa ciudad. Me olvidé de mis problemas, de lo harta que estaba de mi entonces novio, de todo. Tú al parecer también te olvidaste de tu mujer.
Tus compañeros de congreso se largaron del bar, mis amigos de la facultad también, nos quedamos solos ajenos a todo lo que nos rodeaba, era nuestra noche.
Decidí darte un tour turístico por aquella ciudad, que por entonces era mi casa y que para ti sólo era un lugar por descubrir. Anduvimos por las calles desiertas en medio de la invernal noche pero ni tú ni yo sentíamos frío.
Casi apuntaba el día cuando decidimos despedirnos. Me acompañaste a mi portal y mientras un taxi te esperaba para regresarte de vuelta al hotel me plantaste un beso inocente en cada mejilla. Esos besos siguen grabados a fuego en ellas. Intercambiamos las señas, teléfono y dirección postal, no había mails ni móviles entonces.
Y ahí empezó la segunda parte...

CONTINUARÁ.