lunes, 21 de diciembre de 2009

Ho ho ho!!!

A ver hoy toca hablar de la Navidad y estar feliz y todas estas patrañas. Yo ya sabéis que no soy muy pronavideña que digamos pero claro si pienso que tengo un hijo maravilloso, que está perpetuamente resfriado, como las nieves de Kilimanjaro, pero al que adoro más que a nada y a nadie, pues ya lo tengo más fácil para estar contenta. Y si sigo mirando a mi alrededor y veo a mi estupendo marido que es más bueno que el pan y tiene más paciencia que el Santo Job, al que quiero mucho como la trucha al trucho pues no es difícil dibujar una sonrisa. Y si a eso le añado la 6º copa del Barça del sábado una ya tiene más motivos para estar como unas pascuas estos días. En fin que éstas no son unas fiestas al uso es evidente. Aún no tengo mi casa lista, y ya no sé cuando la tendré porque hay más retrasos en mi piso que en el mismo aeropuerto de Barajas, así que sigo "homeless" y de "okupa" en territorio enemigo, o en casa de la suegra que es lo mismo, con lo que no he podido poner mi propio arbolito de navidad lindo y decorarlo junto a mi pequeñín. Mi abuela se ha caído de bruces y no podrá pasar estas fiestas con nosotros como cada año, una lástima la verdad. Y bueno mis planes para estas fechas tengo que ir haciéndolos sobre la marcha ya que con mi hijo poniéndose malo día sí día también lo estoy teniendo crudo para acudir a los eventos navideños de mi empresa, a las fiestas con mis amigos e incluso las reuniones familiares. Crucemos los dedos y pasemos las Navidades lo mejor posible, ¿no? FELICES FIESTAS A TODOS!!!

jueves, 17 de diciembre de 2009

La maruja que llevo dentro.


Critico abiertamente a mi suegra porque se pasa las tardes viendo las telenovelas de La 1 y usa una bata horrible para estar por casa. Me rio cuando mi madre se apunta a talleres de patchwork y de encaje de bolillos. Me las doy de mujer madre-trabajadora progre porque estoy a favor de la conciliación de la vida laboral y familiar y porque pienso que la independencia económica de una mujer es el primer paso hacia su verdadera libertad, toma frase! Pero a veces me doy cuenta que soy una condenada hipócrita porque por ejemplo me muero de envidia cuando veo a esas mamis que llevan a sus peques al cole y se van tan ricamente a echar un cafecito con las otras mamis amigas suertudas que se encuentran en la misma situación, y a comprar al mercado, ¿cuándo fui yo al mercado por última vez? Mis compras son siempre rápidas en el Carrefour pasadas las siete de la tarde. Ayer al llegar a casa a las nueve de la noche tras una maratoniana jornada de reuniones con el consejo lloré porque no había podido llevar a mi hijo a su primer festival de navidad en la guarderia, a pesar de que la jornada laboral había sido un éxito y había habido unanimidad en los votos de aprobación de los presupuestos en los que llevo trabajando desde hace varios meses. Y para colmo, en un ataque marujil sin precedentes en la historia de mi vida, vuelvo a estar enganchada a BROTHERS & SISTERS con su tercera temporada. Sí tenía para ver THE WIRE (comprada por mi padre) y el culebrón de Calista Flockhart y Sally Field (pirateado por mi hermana) para empezar, y me decliné por la segunda, un FALCON CREST de nuestros tiempos, con personajes gays y controversias políticas incluídos. Que ya os lo digo que soy una marujona disfrazada de mujer de mi tiempo sin remedio alguno.

lunes, 14 de diciembre de 2009

Reencuentro.


Cada año Woody Allen estrena película y cada año desde hace ya unos cuantos, con la excepción de 2008 y su VICKY CRISTINA BARCELONA, Aru acude al cine a ver el regalito otoñal, este año casi navideño, de uno de sus directores de cine favoritos.
Larry David, un completo desconocido para mí hasta la fecha, es el protagonista de SI LA COSA FUNCIONA y su personaje en el film el perfecto alter ego de Woody Allen. Maniático, obsesivo, hipocondríaco y terriblemente egocéntrico, Boris Yelltnikov es un personaje típicamente alleniano. Su encuentro casual con una joven distraída y bastante paleta del sur en la escalera de su casa desencadena una historia sin demasiada complicación pero cargada de excusas perfectas para explicar la teoria-eje del film con frases y gags llenos de ingenio al más puro estilo de su cine de antaño. Y es que la vuelta de Allen a su Nueva York querido es la mejor manera de seguir enseñándonos su particular filosofia de la vida, una vida suficientemente gris como para no aprovechar los pequeños momentos buenos que nos ofrece y si la cosa funciona disfrutar de ello. Como siempre el azar es un personaje más dentro de la historia, y muchos elementos más en ella nos hacen recordar que estamos delante de un producto muy suyo, como el hecho de que Boris se diriga con frecuencia al espectador directamente para hacer sus comentarios a la historia. Tal vez dichos elementos pueden resultar cansinos para algunos, a mí particularmente no. Y es que cuando oigo la música suave de jazz y veo los créditos blancos sobre fondo negro con los que se inician sus películas me embarga año tras año la misma emoción, será pasión por Woody Allen, seguro. Lo que es inevitable es que aunque evidentemente no puede hacer una obra maestra año tras año siempre su cine consigue que no me arrepienta haber pagado el sustancioso precio de la entrada al mismo.

miércoles, 2 de diciembre de 2009

Y quería escribir sobre blogs de moda...

Desde hace más de un mes mi vida se ha resumido en idas y venidas al pueblo diarias para dormir allí junto a mi baby al que cuidaba mi madre mientras un resfriado tras otro le atacaban sin piedad y le evitaban ir a la guarderia. Mi suegra está de baja, sigue de baja, y mi madre es ahora el recurso más valioso para conciliar vida familiar y laboral. Y a mí me va de perlas, porque puestos a vivir de "okupas" hasta que no tenga listo mi piso nuevo prefiero vivir en casa de mis padres que en casa de mi suegra.
Lo curioso es que hoy tras el último ataque de las hordas griposas que ha durado exactamente 12 días he llevado a mi peque a ese lugar que ya es como el gimnasio, lo pagas religiosamente cada mes y no vas nunca, y el disgusto ha sido máximo. Él, que estos días dormía hasta las diez de la mañana como un marqués y se echaba siestas de tres horas, ha tenido que hacer algo con lo que convivimos casi todos los mortales y que sin embargo odiamos, madrugar, y claro desde las siete de la mañana, hora a la que lo he despertado (dormíamos aún en el pueblo) hasta las nueve, hora a la que hemos llegado a la guarderia, sus lloros se oían desde Constantinopla y mi corazón se rompía en mil pedazos.
El día 1 de noviembre oficialmente concluía el periodo de adaptación según el programa educativo, nosotros estamos ya a 2 de diciembre y os juro que con la de pellas que hemos hecho ni de coña estamos adaptados a ella, ni él, ni yo, porque ya son más de las doce del mediodía y aún tengo el corazón encogido como un puño pensando en qué debe estar haciendo la cosita más bonita del mundo en medio de esa selva cruel que se me ha antojado a mí esta mañana la guarderia.