lunes, 31 de agosto de 2009

Ya lo sabía!!

Finaliza agosto, empieza en breve septiembre, mis padres desde ayer disfrutando de un maravilloso viaje por la zona este de los USA (NY, Washington, Boston y Niágara) y Aru volviendo a la rutina. Dos semanitas cortas pero intensas han conformado esta segunda parte de mis vacaciones estivales 2009 (la primera fue en julio y transcurrió en Menorca).
Y en ellas se han mezclado los primeros pasitos independientes y torpes de mi hijo, las fiestas mayores en el pueblo, las comidas en familia, las cenas con amigos, algo de bricolaje, algo de playita, las tardes perreando en la piscina, algún preparativo de la guarde, un poco de Ikea, Harry Potter 5 en cine, Millenium 1 y 2 en libro, algo de navegación en yate (nivelazo!!), sendos resfriados de marido e hijo, y hasta un funeral. En definitiva quince días de asueto que se me han pasado en un periquete. Y hoy vuelta a la realidad. Un correo a rebosar de mensajes, una mesa inundada de documentos y una cabecita que ya no para de pensar en nuestra próxima escapada este fin de semana... qué bien hice al planificarla con tiempo... ya imaginaba yo que la íbamos a necesitar!!!

jueves, 13 de agosto de 2009

Nos vemos!!


Maleta, camino, mmmm, en menos de una hora se acaba mi jornada laboral y empiezan mis vacaciones. Cortitas eso sí, sólo dos semanas, dado que en julio ya disfruté de otra semanita que aproveché para viajar a Menorca, y el resto de días que quedan los he ido distribuyendo a lo largo y ancho del año para alargar algunas de las distintas festividades que hay (Navidad, Semana Santa, algún puentecillo...). Aún con todo intentaré aprovecharlas al máximo para estar con los míos, descansar y como no divertirme lo más que pueda. El pueblo y sus fiestas será mi destino esta tarde. Cuidaos los que quedáis trabajando y los que ya estáis de vacaciones a seguir disfrutando. Nos vemos!!

martes, 11 de agosto de 2009

Grandes historias de amor.

Alguna vez se ha hablado por aquí de lo demoníacos que suelen ser los parques infantiles. Pero de lo que no se ha dicho ni "mu" es de lo terribles que son las fiestas de cumpleaños infantiles. Ayer tuve el "privilegio" de asisitir a una de ellas. Mi compañera de trabajo y amiga organizó una fiesta por todo lo alto para celebrar el cumpleaños de su hija de 8 años. Todos los años me invita pero normalmente por estas fechas una servidora solía estar de vacaciones perdida por algún lugar del mundo o en el pueblo y tenía una excusa para no asistir. Este año trabajando y con un pequeño en la familia la excusa ya era más complicada. Así que mi marido y yo decidimos asistir con nuestro hijo al evento cuando ella me llamó y me dijo que su niña quería que el mío asistiera a su cumpleaños.
La fiesta era en casa de mi amiga, un precioso chalet con una fantástica terraza y una no menos fantástica piscina que hizo las delicias de todos los invitados. Galletas saladas, gusanitos, bocadillos de choped, de queso, de jamón de york y Fantas a mansalva fueron el refrigerio elegido. Eso sí todo servido en platitos y tacitas de Hello Kitty que hacían juego con el mantel y como no con las servilletas dispuestas en la mesa y también con el pastel de golosinas final.
Nosotros llegamos tarde a propósito. Nos perdimos media tarde en la playita y cuando empezó a caer el sol nos dirigimos a la fiesta. Los gritos de los niños se oían a lo lejos al aparcar el coche. Sin duda la diversión había empezado. Tratando de abrir la puerta de la valla del jardín e introducir el cochecito con mi hijo montado en él varios niños en bañador y armados con potentes pistolas de agua nos atacaron y casi me atropellan al tratar de esquivarlos con destreza y maña.
Llegamos con éxito a la parte trasera de la casa tras sortear a otro grupo de niños que en ese momento escuchaba atento las indicaciones de la anfitriona de la casa para organizar un juego de adivinanzas al parecer terriblemente divertido.
La asistencia había sido muy exitosa, podríamos decir que había aforo completo. Calculé que por lo menos 40 críos gritones campaban a sus anchas por el recinto.
Dimos los besos de rigor a los invitados que conocíamos y dejé que mi hijo bajara del carro. Él tan "social" como siempre se apostó al lado de un macetero repleto de piedrecitas y allí se entretuvo redecorándolo una y otra vez, ignorando por completo la actividad bulliciosa del resto de niños en la fiesta.
La verdad es que la actitud de mi hijo tampoco distaba mucho de la mía o la de mi marido. Tras unas cuantas conversaciones cortas con unos y otros, y siempre sin perder de vista a mi pequeño que una y otra vez confundía las piedrecitas del macetero con deliciosas galletitas y se las metía en la boca, nos plantamos en una esquina a un distancia prudencial de la piscina para no acabar completamente duchados por los saltos y chapuzones escandalosos de los niños que andaban disfrutándola y nos miramos el uno al otro. Al rato mi amiga agotada y acalorada se acercó a saludarnos y con carita de circunstancia me dijo: "Ya ves lo que te espera".
Fue en ese momento cuando me di cuenta cuán grande tiene que ser el amor de una madre para montar semejante pollo y tener contenta a su hija. No hay otra explicación. Igual yo dentro de unos años soy mucho peor.

viernes, 7 de agosto de 2009

Manzanas envenenadas.

Ser la última en abandonar el barco tiene sus desventajas, y sino que se lo pregunten a los músicos de la orquesta del TITANIC... pobres!
Y lo digo porque yo soy de las últimas en irme de vacaciones este mes de agosto en mi departamento, aún me queda una larga y tediosa semana de trabajo horrible, mientras la mayoría de mis compañeros ya me han dicho "Bye, bye!", me han dado un par de besos envenenados y me han traspasado un puñado de marrones para resolver la próxima semana mientras yo sonreía falsamente. Y yo no podré vengarme porque el próximo jueves cuando me disponga a pillar vacaciones no habrá nadie a quien traspasar marrones en persona, sí via mail, que eso siempre jode bastante por cierto, pero no en persona que mola más.
Así que aquí estoy yo, corroída de envidia, con la mesa inundada de expedientes que no me corresponden, con el estómago vacío y helada de frío, mientras cae un sol de justicia fuera y algunos se disponen a hacer maletas y tomar rumbo a su destino vacacional. Y es que los pringados que pringamos en agosto, valga la renundancia, decimos que está bien esto de trabajar en estas fechas por la tranquilidad y todo eso pero en realidad es una falacia, una mentira que contamos a los demás para no demostrar la rabieta infantil que nos inunda toda nuestra persona.
Sin duda la sensación que tengo ahora debe ser la misma que sentía la Bruja al ver a Blancanieves, ahora comprendo por qué le dió la manzana envenenada.

miércoles, 5 de agosto de 2009

Help!

Tres tonterias pasan estos días por mi cabeza:
1) Encontrar tiempo para acabar de leer MILLENIUM 1, empieza a ser urgente dado que mi padre ya ha visto la peli y fijo que el día menos pensado me sirve el final como postre en cualquier sobremesa de estas próximas vacaciones en el pueblo.

2) Encontrar tiempo para acabar la 5a temporada de LOST, la urgencia viene dada por el hecho de que mi hermana y mi cuñado se han tragado toda la temporada entera y corro el riesgo de escuchar algún spoiler indeseado estas vacaciones próximas en el pueblo.

3) Encontrar tiempo para encontrar una escapadita decente para el primer fin de semana de septiembre con mis dos chicos. Lo he pensado fríamente porque para entonces mi marido y yo vamos a disponer de un lunes festivo y aprovechando el minipuente nos irá bien una viajecito corto para apurar un poquito más el verano que estará a punto de acabar. Y aquí es donde yo requiero de vuestra ayuda. Aconsejadme. Necesito un destino que sea cercano para hacer en coche desde aquí, desde el Delta del Ebro. Sería bueno que fuera un lugar bonito, que tenga encanto, y que haga buen tiempo aún por esas fechas. Algo con playa estaría bien pero la montaña no la descarto. Así que sugeridme alguna cosa please!!!

martes, 4 de agosto de 2009

Desperate workers.

Ya es bastante triste trabajar el 4 de agosto para que además te toque aguantar obras en la oficina. Polvo, ruido y unos simpáticos electricistas que no paran de pasearse delante de mi mesa dándome conversación banal sobre el tiempo y sus vicisitudes no es un plan perfecto para el mes de agosto ni mucho menos. Y si además le añades el recibir sms de alguna compañera de trabajo desde su crucero por el Mediterráneo, en plan chincha chincha yo aquí mojito en mano y tu currando pues aún peor pinta la cosa. El verano es lo que tiene, unos lo sufren y otros lo disfrutan, yo creo que me ubico en el primer grupo.
Hasta dentro de 10 días la palabra vacaciones no exisitirá en mi vocabulario y hasta entonces lo más parecido a ese concepto que voy a tener va a ser el compartir un ratito de piscina por la tarde con mi niño después de la siesta. Mientras tendré que aguantar el próximo viernes la mofa de mi querido y estimado esposo que para esas alturas de semana ya se encontrará disfrutando de lo lindo de las suyas. Y la próxima semana tendré que sufrir el madrugón de turno mientras que él y mi querido y estimado hijo se quedan los dos dormitando cual marmotas hasta que el segundo, o sea, mi peque, le de la gana, porque sabido es que el que decide hasta qué hora se duerme en mi hogar es él.
En fin qué bonito es el verano, sobre todo en primavera, por decir algo. Y lo mejor de todo será que llegado el 14 de agosto y siendo que ya estuvimos una semanita en Menorca en julio (agotando así la semanita de viajecito que nos toca cada año, mi socio no es muy amante de los viajes y cuando lo hace es un "sacrificio de amor por mí", ja, ja,... así me lo justifica) las dos semanas que me quedarán las pasaremos en el pueblo para que mi familia puedan disfrutar de lo lindo de mi hijo. Y eso está bien, que el pueblo sirve para desconectar y respirar aire fresco, pero siendo que serán quince días en los que mi suegra y mi madre estarán a menos distancia la una de la otra que de costumbre pueden ser quince días inolvidables y con un ambiente más bien poco respirable. La guerra de los mundos segunda parte se va a desatar en breve, que os lo digo yo. Y ahí en medio de las trincheras me hallaré yo, si sobrevivo prometo crónica en este mi humilde blog.
Menos mal que siempre nos quedará la "interesante" programación televisiva veraniega que hoy aprovecho para comentar. El "Grand Prix", "El verano de campeones" y "Ola, ola" son buenos motivos para disfrutar del verano, fuera de casa, horchata en mano en cualquier terracita y con una orden de alejamiento del televisor.
Lo esencial que debe tener un buen programa refrescante es mucha presentadora con falda corta y escote largo, y mucho contenido chorras: gente haciendo el memo en una piscina o en una playa, concurso con preguntas estúpidas, abuelas en top-less, etc.
Y luego está "Ola, ola" que es la versión veraniega del archiexplotado y archicopiado "Callejeros" en Cuatro, o "Arena Mix" la réplica exacta del mismo en Antena 3.
Y es que en "Cuatro" no hacen programas chorras, no claro que no, no después de las diez de la noche, en pleno "prime time" no, que ellos son muy inteligentes y modernos. Ellos hacen "Ola, ola" que para el caso sirve para constatar que en las playas también hay vagabundos, gente que toma drogas y mucho provincianismo.

Que el señor de las moscas nos asista! Os dejo ya creo que acaba de explotarme el tímpano derecho tras la última taladrada del electricista en el baño que tengo a menos de tres metros de mi mesa. Seguid disfrutando-sufriendo este verano!

lunes, 3 de agosto de 2009

Idas y vueltas.

La vida da unas vueltas increíbles. Eso lo sabemos todos. Ayer por la mañana compartí un par de horas en la piscina del pueblo con mi ex y pasamos un rato la mar de agradable. Eso podría sonar un poco mosqueante incluso para mi marido, pero no, mi marido también estaba allí con nosotros, y mi hijo, y el hijo de mi ex, así que no penséis que hay divorcio a la vista, para nada, ni que os voy a contar una historieta digna de guión de peli de Woody Allen, aunque también sale Nueva York. Y todo esto viene a cuento porque me dió por pensar en muchas cosas.
Hace 16 años mi ex y yo estábamos probablemente sentados en aquel mismo cachito de césped prodigándonos carantoñas y soñando con nuestro futuro juntos, éramos un par de adolescentes atolondrados y no teníamos ni idea de qué nos deparaba el futuro. No sabíamos que él, en ese momento futuro filólogo español, acabaría trabajando de profesor del idioma de Cervantes en Nueva York, ni que yo que estudiaria Económicas poco tiempo después y acabaría dejándome los cuernos a diario buscando financiaciones y subvenciones en una entidad sin ánimo de lucro mucho más cerquita de casa que él.
Ahora 16 años después y aunque nuestras vidas han seguido caminos muy distintos nos volvemos a sentar en ese mismo césped con nuestros respectivos hijos y mi marido, y nos reimos de todo y recordamos aquellos años, bueno todos los detalles no, que sino puede que mi marido se hubiera mosqueado de verdad, :). Y con todo pasamos un buen rato. Y nuestros hijos juegan juntos en la toalla, compartiendo cubo y pala, y bueno te das cuenta cómo pasa el tiempo y que parece que fue ayer cuando él y yo soñábamos juntos.
También pensé en lo enamorada que estuve de él durante casi cuatro años y ahora sólo siento un sincero afecto amistoso. Todo lo contrario que con mi marido, hace 16 años ni siquiera había intercambiado jamás una simple palabra con él y ahora, bueno ahora es indudablemente el hombre de mi vida.